El Dr. Machado Mendoza, como antropólogo forense, está satisfecho luego de legitimar que los restos encontrados en el Cementerio Colón son del insigne pelotero Cristóbal Torriente.  Sin embargo, no corrió la misma suerte con los despojos de José de la Caridad Méndez, “el diamante negro”. Ese espectacular lanzador matancero, exaltado al Salón de la Fama de Peloteros Cubanos de 1939 y Cooperstown en 2006, fue enterrado, por las circunstancias de la vida, junto a otras muchas personas.

Insatisfecho, por humildad y sencillez, Machado tiene nuevamente la oportunidad de brillar. Le plantean el caso de Esteban Bellán, quien también aparece en las listas de insignes peloteros enterrados en la Necrópolis de Colón, confeccionadas por el Dr. Oscar Fernández.  La investigación de tres años, concluye en el 2019.

La diferencia al desentrañar el misterio con las anteriores intervenciones, según Machado, está en la existencia de vestigios en una enigmática caja, con los restos de una mujer, probablemente su hermana.  

Según las investigaciones del Dr. Fernández, la madre de Esteban se apellida Hart. Es factible entonces que, los restos de Rosa Bellán Hart, sean los de la hermana de Esteban, muerta en 1931. Se localiza la bóveda y se encuentra la inscripción Rosa Bellán Hart. La hermosa cripta fue construida en 1912 para dar refugio a la familia. Sin embargo, luego de los permisos correspondientes, se abre la tapa de la bóveda y se encuentran osarios, con diferentes apellidos. ¿Qué hacer?

Foto: Hansel Leyva.

Se decide extraer todas las cárcavas. Al final, hay un sarcófago enorme de mármol.  Cubre de punta a punta el mausoleo. Se saca, se limpia y encuentran talladas cuatro siglas: MH, DB, BB y EB. ¿Otro arcano?  

Cuando un antropólogo forense tiene esa caja, con cuatro siglas, con iniciales de nombres, debe comprobar que estén los restos previstos. Sin embargo, al abrir la tapa, los huesos están unidos. Es el momento de separar y calcular longitud y diámetro de los huesos dentro de la misma caja, porque se rompen y después no se pueden medir.  Primero poner a secar los huesos. Si los tocas, se convierten literalmente en arena.

Secos los huesos, se clasifican. Los ocho huesos de aquí, los ocho huesos de acá, los de allá y los de acullá. Lo primero es separar por sexo. Es lo más fácil. Los tres hombres eran muy similares, pues median entre 168 y 173 centímetros. Se separan los restos de la mujer, María Hart (MH).

Descubre a uno, con una coloración diferente y tierra impregnada en los huesos, muy similar a la mujer, probablemente provenientes de otro entierro. Los otros dos tienen incrustada una tierra arcillosa. Además, este primer varón, se ve más viejo. Supuso era el padre, Domingo Bellán (DB)

Los dos cuerpos restantes, vivieron entre 50 y 55 años, y es visible un zurdo, con poca preparación física. Esteban nace en 1850, y muere en el primer lustro del siglo XX.  El hermano, tres años antes, en 1846, y muere en 1895.

¿Cómo identificar al hermano? Solo hay fotos de Esteban. De los demás, solo nombre y apellido. Hay referencias, pero no evidencias, de que Esteban vivió 80 años. Pero por las pistas de sus huesos, el muere con poco más de cincuenta años. Además, en crónicas de 1908, 1911 y 1924, sobre sobrevivientes del primer juego en el Palmar del Junco, nadie lo señala.

Esteban fue cácher y tercera base. Un zurdo en aquella época sería famoso, por ser el primero.  Además, los restos del zurdo no tienen las deformaciones del deportista. Esteban era un tipo corredor, “rápido”. Eso se marca en las piernas, con líneas ásperas e inserciones musculares. Pero además al ser receptor, se refleja en las asentaderas. Bernabé Bellán (BB), es el zurdo. Y separamos quiénes no son.

Por último, las fotos de Esteban indican una frente plana. Y hay un cráneo con frente plana, no retraída arriba o abajo. A partir de ahí, se dota ese cráneo con la vértebra cervical, se mira la textura y otras características, observas por debajo, y articulas la cadera deshecha en menudos pedazos. Armas el sacro, y casi tienes la columna lumbar. Ahora, empiezas a empatar.  Este con este, y este otro con aquel.  Hay elementos de textura, otros con la tierra negra, y así…  Aislaste a los cuatro, y tienes identificación total.

El Dr. Machado se sentó al caer la tarde, del día treinta y se dijo: Este es, Esteban Bellán (EB).

Luego de demostrar científicamente los despojos de quien en vida fue un pionero de nuestro deporte nacional, queda inconforme. Lo es por naturaleza. Pero, en su interior, el antropólogo forense, Dr. Machado Mendoza, siente el cosquilleo placentero de participar con ese selecto grupo de personas, en rescatar esa marca de la historia beisbolera nacional.

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