Hace dos meses el coach principal del pitcheo espirituano, Juan de Dios Peña, decía que “Ismel Jiménez, evolucionaba bien y se incorporaría en la cuarta semana”. No empezaría al 100%, pero podía estar dentro de la valla de Gallos esta temporada.

Hasta ahora, un mes y medio después de iniciarse la 57 Serie Nacional de Béisbol, Ismel no ha subido a la lomita. Pero bien podría hacerlo muy pronto, aunque sus envíos para el plato sean pocos y la velocidad no haga justicia al lanzador que una vez fue.

La prensa espirituana —la radio y el periódico—lo señalaban, antes del parón por Irma, como una cercana novedad. En un principio como lanzador como abridor ante los Azucareros de Villa Clara, subserie que debió efectuarse el pasado 11 de septiembre. Sin embargo, la dirección del equipo pudiera esperar a la subserie en casa contra Pinar del Río—donde ya los Gallos dieron un golpe— para el reestreno del otrora as de la rotación nacional.

Ismel Jiménez no juega pelota desde hace dos años, cuando regresó de los Capitales de Quebec, en Canadá, con un brazo entablillado y los huesos del mismo, rotos. Según Baseball Reference, por entonces el espirituano tenía balance de 3-3 en nueve aperturas, y un PCL de 3,12. Ismel había ponchado a 34 contrarios y concedido boleto solo a nueve, cuando en pleno partido el brazo de lanzar se le quebró.

Él había pensado lo peor: que nunca volvería a subirse a la lomita, que su carrera había terminado. Sin embargo, se aferró a la posibilidad de una recuperación, lentísima, pero efectiva. Por febrero de 2016, Jiménez le decía a la colega Elsa Ramos (en lo que serían sus últimas declaraciones públicas sobre su estado) que estaba ganando en fuerza y elasticidad, que el hueso del brazo tenía que consolidarse, e irle suplementando con calcio, vitaminas y ejercicios.

Ismel sufrió una lesión causada por estrés del sobreuso, según el dictamen médico. Foto: Vicente Brito.

Ismel sufrió una lesión causada por estrés del sobreuso, según el dictamen médico. Foto: Vicente Brito.

El abridor soñaba entonces con estar listo para la apertura de la 57 Serie. “Me ataca la ansiedad por coger la pelota (…) pero quiero tener una larga vida en la pelota, sacarle a mi cuerpo el extra y poder lanzar unos años más”, contaba. Fue imposible para ese momento, su brazo carecía de fluidez, y como ha hecho un pacto de silencio con la prensa—un poco para evitarse falsas promesas—se desconoce cómo andan sus variantes físicas, aún cuando el regreso se presume inmediato.

Lo último que había conseguido Ismel Jiménez, era coronarse con Ciego de Ávila en la liguilla nacional, pero con un stop tan significativo en un primer nivel como el que acaba de vivir, le costará tiempo volver a establecerse, si lo consiguiera. Su regreso será, probablemente, a medias, justo cuando su equipo coquetea con puestos de comodín.

Hoy el pitcheo espirituano es de los peores de la Serie, pero en contraste su bateo ha respondido en medio de la crisis. Por eso, que Ismel Jiménez de su aporte—ya sea entre bueno o regular— significará mucho para ellos. Desde el punto de vista anímico, también será determinante.