Los que miran a Karel Guzmán hoy en día no saben cuántas anécdotas curiosas se ocultan tras su persona. Bendito sea el día en que el muchacho nacido en Boyeros decidió dejar el Taekwondo e intercambiar de deportes con su hermano, quien practicaba baloncesto.

Decir Karel Guzmán es sinónimo de espectáculo, porque es de esos basquetbolistas que aportan un show cuando están en cancha. Un hombre capaz de levantar gradas con sus espectaculares volcadas y sin duda alguna, hoy por hoy, uno de los líderes de vestuario de la selección nacional.

En esta última temporada, el hijo de la espectacularidad alcanzó fabulosos numeritos en la Liga Nacional de Baloncesto en Argentina, pues promedió un total de 13 puntos, 6.6 rebotes y 1.5 asistencias por encuentro. Sumémosle a esto un fabuloso porcentaje de 70.4 por ciento de efectividad de tiros desde la media distancia (líder de la Liga) y un 39.5 por ciento desde la línea de tres puntos, algo más que relevante.

Ahora, el jugador criollo acaba de firmar por el U-BT Cluj-Napoca de la Liga Rumana de Baloncesto. Tras su mejor temporada, el jugador habanero dió por fin el salto al baloncesto europeo. Llegó el momento tan ansiado en su evolución, pues ha demostrado que con perseverancia y talento puede llegar muy lejos.

Luego de un tiempo fuera del país y tras regresar a su Isla procedente de Argentina donde se vio varado por el cierre de los aeropuertos, tuve la posibilidad de conversar con el talentoso jugador cubano sobre su paso por el extranjero, su evolución y sobre si considera bueno para Cuba convocar a jugadores que se desempeñan por su cuenta en otras ligas. En Play-Off Magazine hablamos con Karel “Skywalker” Guzmán.

Luego de estar varios años compitiendo fuera, ¿qué recuerdos tienes de tu paso por las Ligas Superiores de Baloncesto?

Recuerdos de la Liga Superior son muchos. Empecé con Mandi y los últimos dos años con Panfet. Con el profe aprendí un montón, con él y con mis compañeros. De ese tiempo el mejor recuerdo que guardo fue el año en que fuimos campeones con un récord de partidos invictos, algo que veo difícil que alguien repita. Derrotar a Ciego de Ávila en la final fue un plus. Ese año éramos una familia, todo el equipo unido por un mismo objetivo. Cuerpo técnico, psicólogos, médicos, estamos cerrados en alcanzar el campeonato.

En un corto período de tiempo en la LSB tuviste la oportunidad de consagrarte campeón en 2015. Luego de alcanzar un subcampeonato nacional en el 2016 termina tu faena en Cuba y comienza tu historia fuera de la Mayor de las Antillas. ¿Cómo llegó la oportunidad de jugar en Argentina?

La oportunidad llegó de un buen desarrollo que tuve en las tres ligas superiores. Primero, empezaron los contratos de Justiz, Jasiel, Granda y luego llegó el mío. No sé si tarde o temprano, pero la cosa fue que llegó.

Luego de un primer año de debut en Ciclista Junín, en la segunda división del baloncesto argentino, llamaste la atención de Ciclista Olímpico y el salto a la Liga Nacional fue relampagueante, puesto que te llamaron en los play-off de primera división. ¿Cómo fue ese paso al primer nivel del baloncesto en el país sudamericano?

Para nadie es un secreto que hay diferencias entre una división y otra. Los cambios tácticos y es scouting son diferentes. Apenas me informaron que debía irme a primera para jugar los play-off con Ciclista Olímpico lo primero que me dijeron fue que allí tenía que ser un soldado. Debía acatar las órdenes que se me dieran y no hacer ni más ni menos en la cancha. En esos 5 partidos cogí más confianza y las cosas fueron saliendo poco a poco. A ellos les gustó mi trabajo y me renovaron.

Llevas un buen tiempo unido a La Banda: ¿Qué ha significado este club para ti?

Es un club que siempre trata de darte lo mejor que tiene. Son muy profesionales y eso, a la larga o ala corta, te trae beneficios para insertarte en Europa. También lo que más me sorprendió es que todos son una familia en ese club. El trato de los compañeros, los trabajadores, la hinchada, los directivos, etc. Tratan de hacerte sentir como una familia. Mis respetos inmensos por esa parte.

Antes del parón por la COVID-19 ibas teniendo un gran año, con un gran salto cualitativo. ¿A qué se debió esto?

Una de las cosas que me llevaron a esto fue la responsabilidad. El director técnico me dijo que me iba a dar más responsabilidades en la cancha y yo me preparé para ello. Comencé a trabajar en mi debilidad que era el tiro y acciones de pick and roll. Todos los días comencé a trabajar sobre esas asperezas, fortaleciéndome físicamente y buscando confianza. Quiero agradecer al coach Leo Gutiérrez que me dio mucha confianza siempre y eso me ayudó muchísimo.

Eres un jugador que desde sus inicios ha cargado con muchos detractores. ¿Cómo lleva Karel Guzmán el tema de los heaters?

Para mi tener detractores no es malo, al contrario, eso de una forma u otra te abre la mente y te obliga a ser más fuerte. En la vida donde quiera que estés siempre vas a tener gente que te critique, es algo normal. Desde que llegué a Argentina e incluso desde que estaba en Cuba vivía esas críticas habituales y eso me motivó a entrenar mi tiro de tres puntos y también los de la media. En Cuba lo hice con Panfet y en Argentina con mi primer entrenador, Rey . Por eso, hoy por hoy, los números hablan por sí solos.

¿Cómo tienes esa facilidad para hacer tantas volcadas espectaculares?

Creo que es natural. Confiar siempre en tus compañeros y que ellos te conozcan para aprovechar esas cualidades. De alguna forma eso estimula, da espectáculo y sube el ánimo del equipo. Es algo natural en mí, me encanta hacerlo desde que estaba en Cuba, soy así espontáneamente.

Después de un periplo por Argentina llegó la hora de probarte en Europa¿Qué esperas de esta oportunidad?

Bueno la verdad estoy muy contento conmigo mismo gracias a todo el esfuerzo y sacrificio de muchos años e podido lograr unos de tantos sueños así q nada ahora solo me queda seguir trabajando ya q nada es imposible y menos para alguien q tiene metas bien altas e interminables.

Vamos a la selección Nacional. Noviembre parece que será un mes duro y clave en las aspiraciones de la clasificación a la AmeriCup 2021. ¿Cómo ves el panorama para esos partidos?

Vamos a decir que sí, va a ser un mes duro, aunque para mí va a ser un mes normal. La única diferencia con febrero es que vamos a tener el resto de los partidos completos, pero con el plus de la incorporación de nuestro cinco oficial Javier Justiz, que es capaz de hacer las cosas diferentes. Si logramos mentalizarnos para este momento como hicimos en el último duelo contra Islas Vírgenes, creo que podremos colocarnos en un buen lugar dentro del grupo y así sacarle provecho a esta generación de jugadores.

Para cerrar quiero hacerlo con una pregunta que esquivaste en la conferencia de prensa en La Habana luego del partido contra Islas Vírgenes. Hay jugadores como Howard Sant-Roos (CSKA Moscú), Yorman Polas Bartolo (Fraport Skyliners), Reynaldo García (Saga Balloners), entre otros más que son elegibles para las convocatorias. ¿Crees que son necesarios para elevar el nivel de Cuba cualitativamente?

En ese momento no te contesté por el sentimiento de la derrota, pero ahora te lo voy a responder lo más sinceramente posible. Si dependiera de mí, claro que los quiero en mi equipo, porque quiero en mi equipo jugadores que quieran ganar y que piensen en conjunto.

Para nadie es un secreto que con esos tres jugadores que mencionaste y otros más ya nadie hablaría de una selección cubana, sino del equipo Cuba. Ya no estaríamos pensando en una medalla de bronce a nivel centroamericano, sino que estaríamos con una gran nómina capaz de clasificarse a un mundial o quizás una olimpiada. Espero que esos jugadores sean bienvenidos, por mi parte los espero con los brazos abiertos.

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