Después de un primer día de ensueño en el cual terminó en la punta, el Gran Maestro Leinier Domínguez descendió en su juego y finalmente terminó empatado en la sexta posición del Championships Showdown: Chess 9LX, ganado por el campeón Mundial Magnus Carlsen y el estadounidense Hikaru Nakamura.

No obstante, es una meritoria posición para el cubano que juega por Estados Unidos, en un fortísimo torneo que tuvo como aperitivos la presencia de Magnus Carlsen, de todo un clásico de la historia del ajedrez como el mítico Garry Kasparov y una joven promesa que amenazará el reinado de Carlsen: Alireza Firouzja, iraní que compite bajo bandera de la FIDE.

En este impresionante torneo del 11 al 13 de septiembre estuvieron el noruego Carlsen, los estadounidenses Fabiano Caruana, Wesley So, Leinier, Hikaru Nakamura, el francés Maxime Vachier-Lagrave, el armenio Levon Aronian, Firouzja, el ruso Peter Svidler y el azerí Garry Kasparov (bajo bandera croata).

Bajo el entretenido estilo Chess 960, también conocido como Fischer Random, una variación del juego original que realizara Bobby Fischer en la que la posición de salida de las piezas se determina aleatoriamente, aunque con ciertas restricciones, Carlsen demostró una vez más de qué está hecho, aunque Nakamura terminó también con seis puntos igualado en la cima, por lo cual ambos se llevaron una bolsa de 31 250 dólares cada uno.

Ambos acumularon score de 4 victorias, igual número de tablas y solo una derrota en su cuenta, en el caso de Nakamura, a manos de Leinier Domínguez.

Leinier empezó impetuoso en la primera de tres jornadas con sus únicas dos victorias, a costa de Nakamura y del prodigio Firouzja, mientras empataba con Wesley So, para cerrar con 2.5 de 3 posibles.

Pero no fue igual en los siguientes días, aunque en el segundo pactó la igualdad con los dos “clásicos del torneo”, el ruso Peter Svidler y la leyenda Garry Kasparov, pero terminó cayendo ante un hueso duro como el armenio Levon Aronian.

Según Chess 24, el duelo de Leinier Domínguez con Kasparov se convirtió en una “batalla notable”, que finalmente concluyó en igualdad.

La fecha conclusiva deparó un par de tropiezos ante el francés Maxime Vachier-Lagrave y Caruana, y un valioso empate ante Magnus, para concluir con 2 victorias, 3 derrotas, y 4 empates, para cuatro puntos en total y una bolsa en premio de 8750 dólares.

Entre las notas más destacadas para el cubano, está el hecho de no ceder ante los monarcas del torneo, Carlsen y Nakamura, y arrebatarle incluso una victoria a este último, pese a jugar con un formato llamativo, creado por Fisher para dar emoción, pues como su nombre lo indica, hay 960 posibles posiciones iniciales al establecer el orden aleatorio de las piezas.

El torneo tenía como cereza en el pastel el choque de titanes entre Carlsen y Kasparov, el rey actual contra uno que gobernó su reinado con mano de hierro, algo que no se producía de forma oficial desde hace 16 años, cuando se enfrentaron en un evento rápido de Reykjavik en 2004 y el joven Carlsen logró empatar, en un duelo en que estuvo cerca de derrotar al Ogro de Bakú.

“La retirada de Garry Kasparov en 2005, mientras Magnus tenía solo 14 años, privó al mundo ajedrecístico de lo que seguramente hubiera sido una batalla fascinante entre dos de los grandes de todos los tiempos, por lo que fue emocionante conseguir finalmente este encuentro después de que los jugadores estuvieran tan cerca de verse en otros eventos de San Luis en los últimos años”, escribió Chess24. Finalmente, se selló con un empate con un final de reyes y peones.

El Ogro de Bakú comenzó bien el torneo con un triunfo sobre el adolescente Firouzja, de apenas 17 años, quien como dijo el Gran Maestro británico Nigel Short, “aprendió de la manera más dura que los abuelos todavía pueden jugar ajedrez”.

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