En nuestro país, el puenting ha ido desarrollándose como uno de los deportes de riesgo que se practican dentro del turismo de aventura. Es curioso cómo un deporte que apenas dura unos pocos segundos pueda generar tantos adeptos. Según sus practicantes, la clave está en la adrenalina y el sentimiento de libertad que se genera durante la caída.

El puentismo y la escalada enfrentan en Cuba más dificultades que cualquier otro deporte extremo; a saber, el skate, el cross o el surf. Debido a esto, en nuestro país están catalogados como deportes alternativos, pues su práctica requiere elevados costos para obtener los implementos.

Sin embargo, esto no impide que su práctica comience a hacerse extensiva. Muchos son los puentes utilizados con estos fines, como es el caso del puente de Bacunayagua pero, si existe un lugar que genera mayor atracción para la práctica, ese es el de Río Canímar.