La Serie Nacional de Béisbol 60 mantiene la tendencia de mucho bateo en detrimento del picheo, transcurridos los primeros 20 juegos para casi todos los equipos en pugna, en una tabla que muestra una diferencia leve de apenas un juego entre el primero y el cuarto puestos.

En un pelotón tan compacto siempre hay referencias destacadas, en este caso Santiago de Cuba con 16 victorias y Camagüey Matanzas e Industriales con 15 éxitos, que siguen muy de cerca al líder, como muestra de que la temporada, aunque corta, parece que será muy peleada, lo cual no quiere decir calidad.

Los santiagueros se han encaramado en la cima gracias a ganar 8 de los últimos 10 choques que han efectuado, aunque Camagüey, los Cocodrilos e Industriales mantienen un buen paso.

Puede suceder, como en este caso, que unos síntomas remitan a otras situaciones preocupantes, pues no se puede ver la ofensiva desligada de los lanzadores y de la defensa, aunque no entraremos en ese apartado. A priori, el picheo sigue en declive de forma general en la pelota cubana, con cuerpos de lanzadores maltrechos y sin brazos de calidad suficientes para la tarea.

En líneas generales, hay una preocupante tendencia a batear mucho, de forma desaforada, lo cual constituye una “ilusión” más bien de la calidad de nuestros bateadores, pues no ocurre de la misma manera en eventos internacionales, al tiempo que envía señales sobre los lanzadores.

No importa que la pelota sea distinta, que haya poca experiencia en los serpentineros, que algunos de los mejores militen en otras ligas, o cualquier otra justificación que se esgrima sobre la Serie 60: más que alegría, el promedio de bateo colectivo de 301 debería encender las alarmas, pues eso no se batea en campeonatos de primer nivel.

Hasta siete equipos promedian por encima de 300 en esta campaña de forma colectiva, con destaque para Los Toros, con un astronómico 353 y Cienfuegos con 351. Lejos de disminuir con el paso de los días, el average colectivo subió aún más, pues de un 296 a principios de octubre, a estas alturas aumentó cuatro puntos, y de cinco conjuntos que pasaban esa barrera, ahora son 7.

En esta paraíso de los jonrones, el leñador Rafael Viñales ha pescado en aguas revueltas y lleva 10 vuelacercas, un paso que parece a todas luces insostenible, pero que no deja de asombrar si tenemos en cuenta que pega uno cada 7.9 veces al bate, frecuencia que hace temblar a cualquiera de los históricos jonroneros.

mucho bateo en detrimento del picheo

Aunque es temprano, recordemos que cuando Alfredo Despaigne dio 36 jonrones para la calle en la Serie del 2011-2012, pegó uno cada 9.55 veces al bate, incluso mayor que la producción de Viñales, quien no es el único que anda suelto al bate.

Por el lado contrario al bateo, el picheo ha seguido empeorando dramáticamente, pues de un colectivo 5.33 promedio de carreras limpias, con solo 4 conjuntos por debajo de las 4 carreras limpias por cada nueve entradas el primero de octubre, ahora estamos en 5.59, con apenas dos novenas por debajo de esa destacada cota, al punto de que incluso Artemisa, una tierra prometida del picheo en el pasado, lanza para más de ocho carreras limpias.

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