El pícher del año en la Liga Mexicana del Pacífico es cubano y se llama Yoanis Quiala, pero no le importaría enfrentar a una selección de su país natal. Mas bien, le estimularía jugar lanzando contra Cuba, desde el box y demostrar su calidad.

Su temporada con los Cañeros de Mochi fue espectacular y los aficionados lo premiaron con el 86.96 por ciento de las votaciones para Pícher del Año, debido a sus nueve victorias, con solo dos derrotas y un excelente 2.57 en carreras limpias admitidas.

Se ha convertido en todo un ídolo lejos de su país natal, en donde fue víctima de malos tratos, y se muestra dudoso de qué haría si le pidieran representar a Cuba en algún momento.

“No sé, a lo mejor cambie mi forma de pensar. Yo soy medio rencoroso, pero para quien sí pienso jugar algún día es para Holguín. Me anoté en la Serie del Caribe porque iba a pichear en contra de Cuba”, dijo.

Las malas condiciones en que se compite en el béisbol de la Isla; su infancia humilde tirando piedras en Oriente; el efímero paso por Series Nacionales; su intento de salida ilegal y el maltrato del que fue objeto debido a esa decisión; sobre su paso turbulento por Las Menores; y su gran actuación en México, son algunos de las declaraciones que dejó en una entrevista con las Avispas Rojinegras de Cuba. SNBen una entrevista en Instagram.

Inicios en el béisbol

Fue algo difícil e interesante a la vez, una bendición. vivíamos en un campo humilde, no teníamos ni televisión para ver béisbol. Me interesé desde los 4 años. Transité por la pirámide, fue difícil el proceso. En aquel tiempo la escuela, aquel tiempo EIDE, era una beca difícil, con muchachos grandes, era como si fuera una prisión aquello.

Debut y corta estancia en la Serie Nacional

Era mejor bateador que pícher, solo sabia tirar piedras, pero escogí pícher por la velocidad que tenía. En los juveniles más o menos aprendí, empecé a tirar bajo el brazo, por arriba, no sabía tirar curva, slider, nada.

Empecé como relevista. Me gustaba mas abrir, pero entré como cualquier novato, que van probando. Así fue hasta que abrí mi primer juego. Siempre me gustó más ser abridor. Siempre he sido un pícher controlado, aunque en aquel tiempo no sabía pichear. Tiraba piedras, pero piedras para ahí.

Decisión de partir de Cuba y un intento frustrado

Desde los 12 años lo había planificado. Fue frustrante. Aquellas personas que alguna vez me trataron bien, en ese momento no me saludaban, hablaban por detrás, me llamaban contrarrevolucionario. No me dejaban entrar al estadio, pero fui y demostré que nadie me podía quitar mi carrera; demostré que por ese tipo de cosas no puedes quitarle estudio y trabajo a un ciudadano cubano. Me dejaron entrar de nuevo al estadio. Después me fui por vía marítima. En se tiempo para poder pedir un pasaporte tenías que estar de baja en el beisbol.  

¿Qué pasó después de que logras la salida?

Fui para Haití, estuve varios días en Puerto Príncipe y de ahí para Dominicana, en donde estuve como 1 año y 8 meses. Vine a conocer México ahora, nunca había ido. Se me demoró (la agencia libre) porque no tuve suerte en llegar con personas que supieran de béisbol y que me hubieran hecho la residencia rápido. Había equipos que me estaban ofreciendo y preguntaban si tenía residencia y yo no tenía. Estaban interesados San Diego, Kansas y Yankees. Los Yankees fueron los primeros. Firmé por 800 000.

Consejos para los nuevos muchachos que intentan llegar al profesionalismo

Primero, rezarle a dios que las personas que los saquen sepan de beisbol y sepan lo que hacen. Todo depende de ellos, de no enseñarlos mal preparados, sacarle residencia y cuando tengan la agencia libre, soltarlo a la gallera.

Paso por Ligas Menores con Astros de Houston y Gigantes de san Francisco

En ese año (el primero) me pasé de mala suerte. Fue el más difícil dentro del beisbol. A veces sentía que yo no servía, me hacían ver los muchachos como que yo no servía. También estaba pasado de peso, no llegué preparado.

Después empecé con una dieta, bajé 43 libras y llegué al Spring Training muerto (segundo año). Tiraba 89 millas, a partir de eso, empecé a tirar otros lanzamientos, y la velocidad fue viniendo.

Se pasa trabajo. En Doble AA el viaje más corto en autobús es de siete horas. En Triple, para mí es hasta peor, aunque sea en avión, tienes que coger varios vuelos y hacer escalas. No estás durmiendo lo suficiente, dormíamos poco, cuatro horas, es muy difícil.

Sanción en Ligas Menores y salida de Houston

Ese año estaba jodido desde el principio. Me había ganado estar en triple AAA y el Spring Training, pero no fue así. No tuve paciencia y me fajaba con todo el mundo, no creía en nadie y volví al Quiala regado de 2016. Tuve problemas con el entrenador. Me sancionaron. Fue una mala sensación, y de ahí arranqué y me fui. En ese tiempo no quería volver a esa organización, estaba esperando que me botaran.

Paso con los Gigantes

Para mí fue un nuevo comienzo, estuve bien hasta mitad de temporada. Mm habían dicho que me iban a subir a Grandes Ligas, estaba esperando el momento de subir a Grandes Ligas. Me dijeron que no se iba a dar hasta final de temporada, y me empezó a ir mal. Me dijeron de bajarme a Doble AA y pedí la carta.

México, una segunda casa

Estoy donde me han tratado como persona y como ser humano, me han dado importancia y yo no soy importante. México ha sido como la casa mía. Nunca me habían tratado como pelotero en toda mi vida. En Holguín no tuve buenos tratos, porque sabes cómo es Cuba.

¿Qué has cambiado para tener éxito en México?

He hecho muchos cambios. A los pícheres con experiencia (en Triple AAA), los dejan trabajar solos. He incorporado ejercicios, llego más temprano al estadio. He aprendido a trabajar solo.

Los bateadores mexicanos tienen mucho contacto, no se ponchan. Los pícheres tiran mucho rompiente, eso hace que el bateador mexicano no se ponche. He aprendido a tirar más frecuente los lanzamientos de strike, trato de pichear al revés.

¿Qué opinas del Cuba unificado?

No sé, hay muchos peloteros, algunos con buenos números en Ligas Menores. Pero todo el mundo sabe el equipo: Abreu en primera; Moncada en segunda; Iglesias el shortsop; Adeiny, que para mí es mejor bateador que Iglesias. De Cuba ninguno hace. Despaigne va, pero en el dogaout.

¿Jugarías por Cuba?

No sé, a lo mejor cambie mi forma de pensar. Yo soy medio rencoroso, pero para quien sí pienso jugar algún día es para Holguín. Me anoté en la Serie del Caribe porque iba a pichear en contra de Cuba.

Si tuvieras la oportunidad, ¿qué cambiarías en Cuba?

Cambio los estadios, les pongo club house, les doy guantes, zapatos, carro y casa a cada uno, y un salario: ellos no necesitan más nada. Que tengan más comodidad. A veces la gente no entiende cuántas cosas tiene que hacer un pelotero para ser mejor cada día. No creo que el pelotero se merezca esa mala vida de Cuba.

¿Jugarías por México?

Estoy pensando en eso, que México me acoja como uno más de ellos.

Qué es más difícil: ¿firmar o llegar a Grandes Ligas?

Una cosa es firmar y otra llegar a Grandes. La de llegar a Grandes Ligas es la trayectoria más difícil. Cuando tienes la posibilidad más cerca, es cuando mas difícil es la cosa.

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