Por: Jorge Ebro / El Nuevo Herald

Unos dijeron de manera apresurada que no porque estaban presionados por el tiempo, otros respondieron con frases entrecortadas y solo Dee Gordon dejó entrever el sentimiento que pudiera correr por la mente de los Marlins en referencia al cambio de Adeiny Hechavarría.

«De eso no voy a hablar», dijo el segunda base que tantas jugadas de doble play completara con el cubano en una de las mejores combinaciones de los últimos tiempos en las Grandes Ligas.

¿Por qué?», preguntaron los periodistas. «Por que no quiero», cortó de manera tajante Gordon para cerrar un tema que sigue abierto, porque se advierte como una señal de lo que pudiera estar en la hoja de ruta del club, que antes del juego con los Mets vivía un aire extraño dentro de su clubhouse.

Hasta Gordon pudiera irse si los Marlins no llegan a los últimos días de julio en una mejor posición que la actual, aunque es ostensible la mejoría del club tras ganar una serie a Washington y empatar otra con los Cachorros.

La oficina central ha dejado en claro que si las cosas no cambian de manera ostensible el equipo sufrirá cambios para complicar una panorama de por sí confuso con el tópico de la potencial venta y un nuevo grupo propietario.

«Hemos estado jugando un buen béisbol, pero ellos saben que no podemos retroceder», afirmó el manager Don Mattingly. «No podemos sufrir otro período tan nefasto como el vivido en el mes de mayo».

El otro mensaje que se respira es el del discurso de cambiar a Hechavarría para reconstruir y mejorar, cuando los recién llegados son dos prospectos que ni siquiera están entre los 30 mejores de Tampa Bay.

Aunque no se dice por lo claro, resulta evidente que la partida del torpedero cumple con el objetivo de ahorrar unos $2.5 millones ahora y tal vez unos $7 en el arbitraje del próximo año.

Por las palabras de Mattingly en su reunión diaria con la prensa, el equipo se ha vendido a la idea de que J.T. Riddle es el shorstop del futuro, respaldado por el venezolano Miguel Rojas, quien comenzará la parte final de su rehabilitación.

Ya habrá tiempo para preocuparse por otros cambios a medida de que avance julio y pase el Juego de las Estrellas, pero queda claro que la ida de Hechavarría ha dejado un vacío preocupante dentro del club.

«Yo tenía una posición privilegiada para ver sus grandes jugadas, muchas espectaculares», indicó el primera base Justin Bour. «Es un pelotero de mucho talento y se le desea lo mejor en su nuevo destino».