De niño, iba al terreno de béisbol más cercano con un uniforme de tela de saco de harina, hecho por su madre o comprado con mucho esfuerzo. Limpio, pulcro y bien planchado, regresaba a casa después de varias horas. Todos pensaban que se había suspendido el partido, pero Andy Vargas, por sus escasas condiciones para jugar, se había quedado todo el tiempo en la banca.

El pequeño recortaba fotos de peloteros y box score de los partidos para pegarlos en una libretica. A veces, se le escuchaba inventar eventos deportivos o partidos importantes, y narrarlos en la soledad de una habitación o ante un pequeño grupo de amigos.

Quedó deslumbrado desde la primera vez que entró al Latinoamericano. Prefería que los adultos lo llevaran al estadio en vez de a bañarse en la playa, a solo dos cuadras de su casa en el pueblo de Cojimar.

Andy Vargas no pudo ser pelotero, pero el destino estaba escrito: sería narrador deportivo. Play Off lo entrevistó sobre la misma arcilla que años atrás jamás pensó que podía pisar, y que tantas veces estuvo presente en sus sueños de niño.

¿Desde cuándo eres la voz de los Industriales?

Comencé en 1985 en un curso en la COCO. Ese curso se detuvo y me fui para la televisión como productor, animador y fonomímico. En 1990, me llamaron desde la emisora para los Panamericanos de la Habana y narré ciclismo, natación, y di cobertura al tenis y al yatismo.

Después comencé a narrar un juego al año de béisbol de la serie provincial y otro de la serie nacional, en sustitución de algún que otro colega que se enfermaba. También hacía entrevistas en el terreno.

En la temporada 1995-1996, en el play off contra Pinar del Río, me llamaron para sustituir a William que estaba enfermo y no podía viajar. El director de la emisora me mandó para allá. Parece que no lo hice tan mal, además, ayudado también porque Industriales barrió allí. Así me quedé.

Andy Vargas. Foto: Boris Luis Cabrera.

Andy Vargas. Foto: Boris Luis Cabrera.

Algunos critican tu extrema parcialidad con los Industriales. ¿Qué tienes que decir al respecto?

Bueno, si me critican, en primer lugar es porque son oyentes. Lo importante es que te escuchen. Como dijo el mítico Jhon Lennon: “Hablan mal de mí, sé que existo”. Lo primero es la sintonía, y te digo, no soy una pepita de oro para caerle bien a todo el mundo.

Los no capitalinos que residen en la capital y que escuchan la COCO, quieren que yo hale para el otro equipo. Eso no lo puedo hacer. Respeto, pero el mío es Industriales, que ya bastante detractores tiene en todo el país.

Desde que tengo uso de razón soy industrialista, y no me escondo para decirlo. Respeto a quienes defienden la teoría de la imparcialidad, pero creo que lo importante es respetar al rival. Conozco colegas que se autotitulan imparciales y ofenden sin razón y sin elementos al mismo equipo Industriales. Por eso no creo en la imparcialidad. Usted defiende a su equipo como narrador de provincia, pero respete y resalte los valores del equipo contrario.

Fui a Holanda una vez al torneo interpuertos, con Padilla como director. Allí narré los juegos del equipo Cuba y para mí, todos eran míos, porque te tienes que ubicar con la audiencia, para quién estas trabajando y ahí, con toda modestia, es donde viene el toque de la profesionalidad.

Tienes mucha cercanía con los peloteros de la capital y con la dirección del equipo. ¿Qué pasa cuando no estás de acuerdo con alguna estrategia o tienes que hacer alguna crítica fuerte? 

Lo hago sin problemas, incluso, converso con el atleta o con el directivo y le planteo lo que dije al aire al respecto. En mis transmisiones siempre tengo una frase: “Por suerte para Industriales, yo no soy el director”.

No me gusta que alguien diga que dije esto o aquello. Yo se los digo de frente, mirándolos a los ojos. Algunas veces me han convencido por determinada estrategia que en su momento critiqué y al momento lo he rectificado en la transmisión. Gracias a la transparencia, la honestidad, y el mantenimiento mutuo del respeto, nunca ha existido problemas con eso.

Rodolfo Martínez: “La voz del Latinoamericano”

¿Cambiarías de emisora para narrar partidos de otro equipo?

Nunca, ni ahora ni después. Si volviera a nacer haría todo por estar en esta emisora provincial. Hay una coincidencia histórica, mi madre y nuestro director histórico, Guido Garcia Inclán, ambos nacieron el mismo día (2 de marzo). Creo que ya, desde el vientre de ella, estaba en mi destino trabajar en la COCO.

¿Puedes visualizar a Industriales como campeón este año?

Bueno, aquí se trabaja por etapas. Lo primero es clasificar entre los cuatro primeros y tomar los refuerzos. Estos a veces se toman bien y salen mal, el béisbol es así. Después viene una segunda etapa y los play off, que son otra historia. Pero si hay un equipo en Cuba, pese a estar cuajado de jóvenes, que sabe jugar play off, es Industriales; por eso le temen y tratan de esquivarlo en cualquier tipo de cruces. No sé si será campeón, pero te garantizo que va a luchar por la corona festejando los 500 años de la ciudad.

¿Qué cosas tienen que cambiar en nuestro béisbol para volver a planos estelares a nivel mundial?

Primero, es un deporte muy costoso. Necesita implementos, instalaciones, dar atención a los activistas, que se han perdido en este país, invertir recursos en materiales deportivos, en uniformes, guantes, bates, etc, para poder atender la base.

Si usted no tiene una base sólida, no puede construir un edificio alto. La pirámide deportiva tiene que funcionar, pero con todos los requisitos. No todos los padres tienen los recursos para que sus hijos puedan jugar pelota, y se están perdiendo talentos. Hay que revisarnos por dentro y que no todo caiga en la bolsa o en la mochila del bloqueo.

Qué crees sobre la idea de que algunas  firmas patrocinen equipos de béisbol para quitarle esa carga al estado

Estoy muy de acuerdo. No tenemos que buscar a Adidas ni a Rawlings. Aquí tenemos empresas o corporaciones cubanas como Ciego Montero, ETECSA, Cubatabaco, etc. que pueden patrocinar equipos, que lleven sus nombres en los uniformes, lo cual, además, embellece el espectáculo y compromete a los atletas.

Se puede crear una gran familia con eso y no estamos entregándole la patria a nadie ni renunciando a nuestros principios. Ciento por ciento cubano, lo mío primero, y ¿qué es lo mío?: el béisbol.

¿Qué piensas de quienes han abandonado el país? 

Cada uno escoge su rumbo. Por ejemplo, yo no me iría de la emisora ni aunque me pagaran miles de pesos. Pero cada uno tiene el derecho de elegir su destino, y si quiere jugar aquí o en otro país. Quien no haya tenido una mala actitud contra nosotros, contra Cuba, contra sus compañeros de equipo, conmigo no tiene problemas.

Todos somos cubanos, muchos de ellos han venido aquí y han sido bien recibidos, con mucho respeto. Donde quiera que vivamos, te repito, somos cubanos, y creo que un equipo Cuba con todos esos peloteros sería un conjunto para respetar en cualquier clásico mundial. No me gusta el término de “equipo reforzado” ni “equipo unificado”. Es un equipo Cuba, con nuestras gloriosas cuatro letras.