Si hubiera un premio al Regreso del Año en la pelota cubana habría que entregárselo sin dudas al torpedero Erisbel Arruebarrena, factor importante del paso de Matanzas para colarse en las semifinales.

El Grillo pegó su jonrón 19 este martes, en lo que constituye una muestra de un poder inusitado para alguien que nunca pasó de los 8 vuelacercas en una campaña de nuestras Series Nacionales de Béisbol.

Esta producción llega en 227 turnos al bate, lo cual deja una extratoférica frecuencia de uno por cada 11,9 turnos al bate, sencillamente de otra galaxia, sensación reafirmada cuando miramos su slugging de 634, según datos del estadístico Arnelio Álvarez de la Uz.

“Antes de llegar a las Mayores, tendía a halar la pelota y no aprovechar todo el campo. Al hacerlo con tanta frecuencia —llegó el 55.2% en 2011—, “El Grillo” perdía buena parte de un posible mejor resultado cuando ponía la bola en juego. A ese improductivo ritmo, los rodados parecían tragárselo y no conseguía elevar la pelota con efectividad, al punto de que promedió el 53% de rollings durante sus primeras cuatro campañas”, explicaba días atrás en un análisis el estadístico Yirsandy Rodríguez.

Pero esto ha cambiado en su regreso, y se ve un bateador superior y peligroso en el plato. Su línea ofensiva es sorprendente también, con un 322/392/634, que lo muestra muy sólido en todas los apartados. Además, el 45,2 por ciento de sus hits son extrabases, gracias también a 14 dobles.

Si miramos a sus números históricos, Arruebarrena ha destrozado varias marcas ofensivas de forma amplia. Nunca había botado más de 8 pelotas y ya implantó también una marca personal de impulsadas, superando las 44 de la Serie Nacional 51.

Pero el gran salto, sin dudas ha sido ese poder sin precedentes que lo coloca como referencia en el presente campeonato. Baste decir que su mejor frecuencia anterior había sido de 34,9 en la Serie 50, distante por completo de este superlativo 11,9 actual.

“Ves ese swing organizado, compacto, capaz de cubrir toda la zona de strike y levantar la pelota desde cualquier punto. Es cierto que es mucho menos difícil deshilar la pelota contra el actual pitcheo del béisbol cubano, pero lo que nos muestra Arruebarruena va más allá de eso: Estás viendo un trabajo limpio y técnico en el plato, del cual varios atletas jóvenes deberían aprender”, escribió Yirsandy Rodríguez.

Más allá de los números, su regreso causó también sensación por su pasada actuación en Grandes Ligas. Después, volvió a vestir la franela del equipo Cuba, y ahora tiene a Matanzas en la pelea por el título.

Pelotero cubano Erisbel Arruebarrena
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Erisbel Arruebarrena. Foto: Laura Fariñas

Arruebarrena se convirtió en el primer exgrandesligas en regresar a la Serie Nacional y todo parecía indicar que retornaría a Cienfuegos para representar a su provincia natal, pero terminó en otra provincia que ahora disfruta su juego.

“Me dirigí hacia allí, consulté con el comisionado provincial, pero no lo vi con el mayor interés de ayudarme porque primero tenía que hacer el “largo” proceso de repatriación. Decidí no jugar con mi anterior equipo y hacerlo por los Cocodrilos. En Matanzas, me ayudaron más y el proceso de repatriación no se hizo tan largo”.

Si instauramos un premio entonces al Regreso del Año, no habría otro que lo mereciera más que El Grillo. Aunque falta torneo aún por delante, incluso, también está entre los favoritos al Más Valioso de la Serie 59.