Ante más de cinco mil espectadores en el Madison Square Garden y las cámaras de ESPN, con sus millones de suscriptores, Guillermo Rigondeaux puso fin a su casi legendaria carrera dentro del boxeo profesional.

Sin contragolpes rápidos, con continuos agarres y bajando la cabeza, el combate nunca estuvo a favor de El Chacal y resultó la pérdida del invicto    (17-1, 11KO) más gris e inimaginable posible para el cubano.

Sobre el ring lo golpeaba Vasyl Lomachenko, quien se mostró en Nueva York incontenible, pujante, invencible, furibundo. El ucraniano tomó siempre la iniciativa con jabs supersónicos incluidos. Sin novedades tácticas, Hi-Tech cumplió la estrategia de pegar y salir, esa con la que ha triunfado en 10 ocasiones, ocho de ellas sin llegar al último round, y que ahora le permite retener el título de campeón mundial del peso superpluma, de la Organización Mundial de Boxeo (WBO).

Vasyl Lomachenco no tuvo problemas para retener la corona en la división de los Superpluma. FOTO: AFP.

Vasyl Lomachenco no tuvo problemas para retener la corona en la división de los Superpluma. FOTO: AFP.

Por primera vez se veían las caras dos bicampeones olímpicos en busca de una corona profesional, también dos generaciones distintas. Rigondeaux,  37 años y as en las citas estivales de Sídney 2000 y Atenas 2004; Lomachenko, 29 años, rey en Beijing 2008 y Londres 2012.

El balcánico es considerado por muchos como el mejor pugilista amateur del mundo con aval de 300 victorias y solo un fracaso. Suma a su estela de éxitos el ser Campeón Mundial sin más de cinco peleas en el profesionalismo.

La trayectoria del zurdo santiaguero lo llevó a la inmortalidad del amateurismo gracias a 243 triunfos y solo cuatro reveses. El camino hacia los cinturones de la WBO comenzó en 2007, cuando intentó infructuosamente abandonar la delegación cubana en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro. Consiguió salir de forma definitiva de la Isla en 2009. El pleito versus Hi-Tech lo ponía de nuevo en los titulares de medios de prensa  y apuestas de aficionados, como en 2013 cuando derrotó al filipino Nonito Donaire, en la pelea que unificó los cetros de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA) y la WBO.

El destino parecía conocer de antemano lo que ocurriría sobre el ring neoyorkino. En redes sociales y apuestas Lomachenko sacaba ventaja, sobre todo porque pelearía en su peso 130 libras, contra un boxeador que nunca lo había hecho más allá de las 122.

Las apuestas, los expertos, las redes sociales... hace mucho tiempo que Lomachenco era el claro favorito en esta pelea. FOTO: AFP.

Las apuestas, los expertos, las redes sociales… hace mucho tiempo que Lomachenco era el claro favorito en esta pelea. FOTO: AFP.

En resumen, no hay mucho que decir más que méritos para el europeo, el pleito culminó por nocáut técnico (abandono del cubano) al concluir el sexto asalto. El entrenador Pedro Díaz, pidió la retirada por lesión de la mano y muñeca izquierdas.

Los cinco mil espectadores en el Madison Square Garden y los millones de suscriptores de ESPN que presenciaron en vivo el duelo entre dos glorias del olimpismo, asistieron a la despedida de El Chacal y al definitivo ascenso de Hi-Tech. Mientras el ucraniano se perfila como el futuro, Rigondeaux pertenece ahora al pasado.

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