Problemas de apendicitis le impedirán incursionar por segunda ocasión, en el grupo abierto del Internacional Memorial José Raúl Capablanca 2018, al jugador más talentoso que se divisa en el futuro inmediato del ajedrez cubano.

En el momento de esta entrevista en la Academia Provincial de Camagüey —donde se formó el chico de 17 años, con 2507 puntos de Elo, dueño de una norma de Gran Maestro lograda en un torneo reciente en México—, nuestro entrevistado no contaba con los problemas de salud que se aproximaban.

Pero la meta del Maestro Internacional Carlos Albornoz tiene su primera escala. «Este propio año pretendo ser miembro de la preselección nacional, si la Comisión lo decide; si no es este será el próximo», así lo comentaba a Play-Off Magazine, en una entrevista donde cada jugada mostró la realidad de un joven muy común, a quien no le interesa en lo absoluto la popularidad.

«Hago lo que quiero. El apoyo de mis padres siempre ha sido fundamental desde que en mi escuela primaria, Rafael María de Mendive, me captaron para la Academia. Aquí mismo me enamoré del ajedrez desde que estuve con mi primer entrenador, Abraham Montero».

Hoy estudias en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), y ya nos comentabas que pretendes ser miembro del equipo Cuba. ¿Te consideras un jugador con talento o debes el éxito al estudio?

«Me considero talentoso, pero el estudio es fundamental; sin ello jamás jugarás buen ajedrez. Más allá de la teoría me gusta improvisar; son inagotables las variantes en este juego. Existen las novedades para sacar al rival de la teoría, pero todo esto se perfecciona revisando partidas, planes de grandes maestros de un nivel alto.

Prefiero actualmente guiarme por las teorías, pero sorprender al rival es muy bueno».

En el ajedrez, independientemente de los estudios, necesitas competir al más alto nivel. ¿Cuáles son tus proyecciones inmediatas?

«Necesito completar dos normas más para ser Gran Maestro. Es muy complejo, aunque siempre hay torneos, pero se requiere hacer buenos performances y que en las competiciones enfrentes precisamente a Grandes Maestros. Pero en los próximos dos años me veo compitiendo ya en el grupo élite del Capablanca. Depende de mi esfuerzo. Este es un deporte donde estás cuatro horas al día frente a un tablero. Además, en tres años pretendo superar la barrera de los 2600 de Elo, tal vez antes».

La exigencia deportiva podría incluso afectar tu salud.

«Sí, pero para ello debes, además del descanso, llevar una vida sana y hacer una excelente preparación física, de lo contrario las calidades de tus partidas caen notablemente. Aunque yo hago con el ajedrez lo que quiero, es mi pasión.»

Precisamente en tu último Campeonato Nacional mantuviste un ritmo aceptable a pesar de competir con figuras establecidas. Tenías la experiencia incluso de enfrentar a Lázaro Bruzón en el torneo anterior.

«Un torneo muy complejo este de 2018, y no solo por las máximas figuras. El Maestro FIDE Manuel Darío Ochoa, por ejemplo, es muy bueno y rivalizar con él me aportó mucho. Lo de Bruzón es otro nivel. Perdí el año pasado con él, pero luego analizamos la partida juntos».

FOTO: tomada de Radio Cadena Agramonte

 

El mundo ajedrecístico camina a velocidad impresionante, ¿cómo te preparas para llevar ese ritmo y exigencia para tu propia superación?

«Siempre se publican los tuits de las grandes partidas de los mejores exponentes del ajedrez mundial; a esos estudios en Internet tengo acceso. Por ahí repaso. Claro, no con la mega tecnología, pero me actualizo».

¿Quiénes te impactan entre los jugadores extranjeros?

«Podría decirte que los jóvenes chinos tienen una fuerza descomunal. Magnus Carlsen es el otro que siempre sigues, es el Campeón del Mundo, una máquina».

¿Modelo a seguir?

«En Cuba, Leinier Domínguez. Garri Kaspárov es el mejor de lo que conozco. Asombroso por cómo lleva la iniciativa para luego atacar con más fuerza».

¿Cómo podríamos caracterizarte en correspondencia con tus principales armas de juego y tu estilo?

«Debo mejorar mucho cada factor. Hacer mucho énfasis en lo físico, además del aspecto técnico. Prefiero la apertura del Peón Rey, es mi preferida. Me considero más posicional que agresivo, pero si se me da la chance de atacar, lo hago».

Un joven de 17 años, ¿cómo entiende el ajedrez?

«Es un deporte difícil. Antes de los torneos trato de revisar el repertorio de los rivales para medir debilidades y fortalezas. Pero en el ajedrez se gana y se pierde, es un juego. Con las derrotas hago el análisis prudente pero no me aflijo, aunque previamente salga de favorito. Esto es mi vida».

¿Diseñas o subordinas tu vida personal al deporte?

«La vida de un ajedrecista es complicada. No soy de salir mucho a fiestas. Aprovecho los fines de semana para ver familiares y amigos. Incluso mi novia, Laritza Alfonso, vive en Pinar del Río, y es también ajedrecista. Pero te acostumbras porque es un deporte que te da mucha madurez. Yo desde la adolescencia viajo todo el país solo, incluso sin entrenador».

Entretenimientos fuera del mundo de las 64 casillas.

«Sigo el fútbol por distracción. Me gusta el Real Madrid».

A tu consideración danos una panorámica de la evolución del ajedrez mundial y en especial en Cuba.

«Vivimos época moderna. Los módulos cada vez son más fuertes, teorías de aperturas súper avanzadas. Se requiere tecnología para estudiar. En Cuba tal vez no contemos con todo ese tipo de elementos tecnológicos, pero hay mucho talento joven y con ganas de crecer, incluso en el sector femenino. En Latinoamérica, Cuba siempre será una potencia.»