El ajedrez mantuvo su monarca universal, el noruego Magnus Carlsen, pero no fue, precisamente, un match atractivo. Por primera terminaron en tablas todas las partidas lentas de un Mundial y hubo que acudir, como la vez anterior, a las rápidas.

Los aficionados esperaban emoción y el desenlace en el match no las deparó. En una época de máquinas y análisis de laboratorio, la preparación previa al duelo deparó un choque igualado entre el rey y el retador, Fabiano Caruana.

Incluso, en la última partida clásica, cuando se esperaba más pelea, Carlsen ofreció la igualdad cuando tenía una posición ligeramente mejor y Caruana estaba apurado de tiempo. Los expertos opinan que Carlsen demostró, con su desempeño en el match, que no está en su mejor forma.

El noruego intentó no arriesgar mucho para jugársela en las partidas rápidas, en las cuales siempre se sintió –las estadísticas así lo confirman- mejor que el estadounidense. En esa modalidad, muchos recuerdan, doblegó a Sergey Kariakin en el campeonato anterior.

Una vez en este terreno, el noruego destrozó al estadounidense con facilidad. Lo superó 3-0 en las rápidas del desempate, en menos de media hora, pese a que el retador había mejorado su juego en los últimos tiempos.

Tablas abundantes en ajedrez moderno

“Aunque el empate sea el más natural de los resultados de una partida, voy a escuchar las abundantes ideas que mucha gente está proponiendo. Las dos prioridades de mi gestión van a ser la aplicación del ajedrez como herramienta educativa en los colegios y potenciar las retransmisiones en directo por Internet. Para lo segundo es fundamental que haya emoción”, dijo el ruso Arkadi Dvorkóvich, nuevo presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), en una entrevista a la húngara Judit Polgar.

Las opiniones están divididas, pero muchos aficionados esperan que nuevas reglas trastoquen la tendencia a la igualdad que suele constatarse en el ajedrez actual.

No obstante, la decepción de los fanáticos, lo cierto es que Carlsen mantuvo el reinado, su objetivo principal. Resistió a Caruana, quien desarrolló una preparación concienzuda para el match.

Leinier Domínguez, un cubano en el Campeonato Mundial de Ajedrez 2018

El genio escandinavo no pudo hacer valer con el estadounidense su estilo habitual: exprimir durante horas a su rival, forzando las posiciones, como una serpiente constrictora, hasta que el contrario comete errores por cansancio.

Caruana, nacionalizado estadounidense, se preparó con la ayuda de un mecenas millonario, seguidor del deporte ciencia. Su incorporación al equipo de Estados Unidos, junto a otras estrellas del ajedrez mundial, es parte de un deseo de desarrollar este deporte en esa nación, para competir con el poderío ruso.

Ya no basta con haber tenido un Campeón del Mundo como Bobby Fisher. Disputar la supremacía e incluso ganar Olimpiadas, es un objetivo posible.

No obstante, el máximo título mundial, el de más pedigrí, se mantiene en manos de un noruego, no de un ruso ni un estadounidense. El campeón ha visto descender su Elo y no juega en los últimos tiempos su ajedrez más brillante ni habitual, el cual lo llevó a la cima. Parece que se tambalea, pero ni Kariakin ni Caruana han podido derrumbar a Carlsen.