Hace ya 24 años, el matancero Alberto Díaz logró una de las marcas más emocionantes e increíbles para la historia del béisbol cubano y mundial, al conectar cuatro jonrones en un juego de la pelota cubana, un récord que ostenta en nuestros campeonatos domésticos junto a dos peloteros más.

El notable hecho ocurrió un 17 de diciembre de 1995, en el estadio Mario Martínez Arará, del municipio de Colón, ante Camagüey, conjunto rival en que militaba Leonel Moa, el primer hombre en lograr tal hazaña.

Lo llamativo del suceso es que lo lograra Díaz -un atleta de poca fuerza al bate-, y no otros inolvidables bateadores de poder que a lo largo de 50 años han competido en los certámenes nacionales después de la desaparición del profesionalismo en la Isla.

Alberto Díaz y sus cuatro jonrones en un juego
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Alberto Díaz. Foto: Laura Fariñas Naranjo

“Eso para mí fue lo más grande de mi carrera. Cuando di los cuatro jonrones no sabía lo que había hecho. Me sorprendió, realmente, porque yo no estaba comprendido entre los bateadores de fuerza de mi conjunto. Daba mis jonrones, pero bueno, no estaba entre los mejores sluggers de Cuba.  

“¿Quién se iba a imaginar que un jugador de cambio disparara cuatro vuelacercas en un juego? Toda Cuba estaba sorprendida. Eso lo tendré presente toda mi vida. Mis amigos me ven en la calle y me dicen el jonronero, y yo vivo con eso, vivo orgulloso”, dijo en entrevista a Play Off Magazine.

Si analizamos que en sus 16 temporadas Alberto compiló 2537 veces al bate y botó solo 67 pelotas, comprendemos lo llamativo de este caso. Su promedio por campaña sería, entonces, de solo cuatro bambinazos, exactamente la cantidad que desapareció ese día irrepetible de 1995.

Con este rendimiento muy puntual, igualó lo logrado por el inicialista camagüeyano Leonel Moa, el 10 de diciembre de 1989 frente a Granma, y que fuera repetido por el pinareño Omar Linares, el 8 de abril de 1997, enfrentando a Villa Clara en la segunda Copa Revolución.

En más de 100 años de historia de las Grandes Ligas, solo han emulado a Díaz unos 18  bateadores, lo cual da más brillo aún a esa marca histórica, que parece que nunca será rota en Cuba.