Alexei Ramírez y Henry Urrutia han popularizado el saludo por excelencia de los cubanos en el camerino de los Diablos Rojos de México. “Asere, ¿qué bolá?” se escucha una y otra vez entre los miembros de la novena escarlata, contagiada con el sabor caribeño de los nuevos miembros del plantel, reforzado por dos piezas con experiencia en las Ligas Mayores de Estados Unidos.

El pinareño y el tunero han disfrutado con particular emoción sus más recientes desafíos, en los cuales han tenido la oportunidad de pisar los diamantes que una vez los vieron brillar antes de que decidieran probar suerte en el béisbol profesional. Por La Habana y Matanzas se les ha visto sonrientes y nostálgicos al rememorar episodios del pasado y reencontrarse con viejos compañeros.

– ¿Qué representa para ustedes regresar a los diamantes cubanos y enfrentarse a varios de sus compañeros de antaño?

Alexei Ramírez (AR): “Estoy contento. Esto lo veía muy lejano, casi imposible, después que salí de la selección y me fui con mi esposa a República Dominicana. Para mí es como un retiro y me sentí muy nervioso al principio. Desde que entré al Latino, ese lugar donde tantas veces jugué, vi a mi familia y la gente se paró a saludarme, no pude aguantar la emoción.”

Henry Urrutia (HU): “Cuando salí de Cuba renuncié al sueño de jugar pelota acá, algo que siempre disfrutamos mucho. Entonces, no te podría describir cómo me siento ahora por volver y enfrentarme a mis ex compañeros, amigos con los que jugué desde niño. Yo estoy feliz, es algo que no tiene comparación.”

– ¿Cómo has sentido la acogida de la afición en los estadios?

AR: “Más allá de que vaya mucha o poca gente a los estadios, para mí lo importante es la acogida que me dieron los que estaban ahí. Sentí como si estuvieran repletas las gradas. Es una experiencia que jamás olvidaré, volver a jugar en el Latino, quizás sea la última vez que lo haga, pero doy gracias a Dios por la oportunidad.”

HU: “Aunque la gente no haya venido mucho a los estadios, sí creo que se siguió bastante el tope por la televisión. Además, me han llegado un montón de preguntas y saludos de aficionados de todas partes. Eso no me sorprende, el público cubano no tiene comparación, ellos conocen a sus peloteros, quieren a sus peloteros y no importa que lleguemos aquí con otro equipo, siempre nos van a apoyar porque son fanáticos reales.”

– Como profesional, ¿tocaste tú techo o crees que te queda alguna deuda?

AR: “Estoy satisfecho y feliz, no solo por mi carrera profesional, sino también por todo lo que logré en Cuba. Fueron 16 años en total de máximo rigor, jugando al mejor nivel. Por ejemplo, recuerdo mi último jonrón acá en play off contra Jonder Martínez, o cuando debuté en el Latino frente a Amaury Sanit, y por supuesto, la experiencia del Clásico Mundial o de los Juegos Olímpicos, el tope de cualquier atleta. “Y en Grandes Ligas, entré con el pie derecho, supe aprovechar la oportunidad, participé en Juegos de Estrellas, gané dos Bates de Plata, me quedé muy cerca de los Guantes de Oro, en fin, estoy feliz y realizado.”

HU: “Cumplí mi sueño de llegar al mejor béisbol del mundo y puse números, aunque no fueron relevantes. Es difícil mantener una carrera en Grandes Ligas porque no depende solamente de estadísticas. El béisbol profesional es impredecible, nunca sabes dónde vas a acabar ni lo próximo que va a pasar. Allí, hoy estás en un lugar pero no tienes ni idea de dónde estarás mañana.

“Por eso hay que prepararse fuerte, ofertas de trabajo siempre aparecen. Ahora hay muchos cubanos en Japón, en Corea del Sur también ha aumentado el nivel, y está la Liga Mexicana, que es fuerte y, además, ha funcionado como trampolín para muchos peloteros en su afán de regresar a MLB.”

– ¿Cuál es su criterio sobre el presente y futuro del béisbol cubano?

AR: “Me he quedado impresionado por el material que existe, sobre todo muchos chicos jóvenes, lanzadores tirando a tremenda velocidad. Creo que la calidad del béisbol cubano sigue ahí, lo que hay es que trabajar para que no se pierdan muchachos en el futuro.”

HU: “Perdí un poco de conexión con el béisbol cubano desde que salí, dejé de ver los juegos, pero de verdad estoy bastante impresionado ahora, porque, además de los estelares que se conocen en todas partes, hay un grupo de muchachos con gran talento, buenos brazos, buenos bateadores, buenos infielders… Ojalá les den más oportunidades para que demuestren lo que valen, ya sea aquí o en las ligas internacionales.

“El béisbol cubano tiene mucho que dar y lo están demostrando en todas partes del mundo. Llegas a Venezuela y ahí aparecen, en Dominicana, en México, en cualquier lugar, y siempre poniendo números destacados. Creo que la salud de la pelota acá es buena, y lejos de estar muriendo como alguna gente piensa, siguen saliendo y saliendo jóvenes con grandes proyecciones. Eso nunca va a acabar.”