Estadísticas: Yirsandy Rodríguez

Por todos es conocido que el béisbol cubano está actualmente lejos de sus tiempos dorados. La migración desenfrenada de sus principales estrellas para probarse en otras lides de mejor nivel competitivo y remuneración y los pocos éxitos obtenidos en la arena internacional durante los últimos años, son solo dos de los factores, quizás los más importantes, que han tributado a tan triste situación.

Triste, porque el béisbol en esta Isla es innegablemente más que un simple deporte. Se ha calificado, y no exageradamente como alguien pudiese pensar, como el principal espectáculo sociocultural del país, capaz de aunar a fanáticos, aficionados, practicantes o meros seguidores de pasiones ajenas, contagiados por el entusiasmo de un familiar o amigo.

Sin embargo, hemos de coincidir en que, mayormente por los factores antes expuestos, tan desbordante cuadro está ausente ahora mismo de lo cotidiano.

Muestra de ello es la opacidad de la presente Serie Nacional de Béisbol, en la que de 169 atletas participantes, el 33 por ciento no ha cumplido 23 años, 94 son novatos y 142 solo han participado en una o dos temporadas.

Quizás sea esta otra de las causas lógicas de por qué hemos visto juegos tan deslucidos en lo que va de campeonato, más parecidos a los de la finalizada serie sub-23 que a los de una Serie Nacional de antaño.

Pero existen otras causas, incluso más antiguas que la estampida de estrellas, que han hecho mella en la solidez y logros de la pelota cubana.

Toque de bola

Toque de bola. FOTO: Yamil Lage

Una de ellas, en opinión de especialistas y aficionados, es el posicionamiento en directores y jugadores de todos los elencos que intervienen en el torneo élite de un estilo de juego conservador; estilo que de persistir podría acabar con la identidad tradicional de este deporte en la mayor de las Antillas.

El conservadurismo en el béisbol

Ismael Sené, miembro de la Sociedad Americana de Investigadores del Béisbol y de la Comisión de Candidatura para el Salón de la Fama de la disciplina en Cuba, es una fuente de consulta obligatoria para el análisis de cualquier tema relacionado con el mundo de las bolas y los strikes cubanos.

En Play-Off ya tuvimos ocasión de presentarlo en el la segunda edición, aunque su continua presencia en el espacio televisivo sabatino Béisbol de Siempre lo hace más que conocido entre los admiradores del deporte.

En aquella ocasión, Sené compartió sus opiniones, interesantes y polémicas, sobre la estructura y calendario idóneos para el máximo torneo de la pelota en Cuba.

Ahora, explicó su definición de conservadurismo en el béisbol y criticó prácticas frecuentes en los juegos, que forman parte del llamado “librito” de los managers, y cuya permanencia en el tiempo le hace afirmar tajantemente que nuestra pelota es conservadora.

En ello, dijo, radica otra de las causas del bajón cualitativo y la falta de resultados internacionales.

Para Sené, tener un estilo de juego conservador, o jugar conservadoramente, consiste en la renuncia a emprender jugadas agresivas o de riesgo, por el temor a perder una posible ventaja en el marcador o a que el rival tome o amplíe su ventaja.

En el transcurso de un partido, opinó, las principales características o síntomas de esa filosofía son el abuso del toque de sacrificio, el exceso de bases por bolas intencionales y el poco uso de jugadas ofensivas como el robo de base y el bateo y corrido.

De igual forma, pero en un torneo largo como la Serie Nacional, consideró que otra muestra de conservadurismo es la falta de atrevimiento de los directores para establecer una rotación de pitcheo fija y consolidar la especialización de sus lanzadores.

“La historia ha demostrado que muy pocos equipos logran tener una rotación de cinco estrellas del montículo, por lo que la escasez de pitchers de calidad no puede ser la justificación para no implementar una rotación fija”, comentó Sené.

Asimismo, criticó e identificó como parte del mal descrito “tácticas de probada ineficacia” como guardar lanzadores.

“Se ha comprobado que lo mejor es que lance quien le corresponda, independientemente del equipo al que se enfrente”, sentenció y explicó que cuando esto se sigue al pie de la letra como en las Grandes Ligas, salvo excepciones como transferencias, lesiones o bajas del roster, los lanzadores saben desde el principio de la campaña a qué equipos enfrentarán, y por tanto se preparan más adecuadamente.

En su análisis del conservadurismo en el manejo del pitcheo, Sené reflexionó que si bien nos puede haber parecido revolucionario en su momento la sustitución temprana o rápida de los abridores o relevistas, apenas experimentan dificultades, esto realmente está alejado del béisbol contemporáneo.

Lo más frecuente en este sentido, aseveró, es que los primeros trabajen seis entradas como promedio y en las otras tres intervengan el mismo número de los segundos, con independencia de que les anoten.

“Tú no puedes jugar para un no hit no run todos los días y, a menos que exploten realmente, no tienes por qué sustituir a un lanzador apenas atraviese por un mal momento. Esto rompe la planificación semanal y aunque resuelvas el momento, a la larga tiene más efectos negativos”, afirmó categóricamente.

Sin embargo, el aspecto que para nuestro entrevistado más define el carácter conservador de la pelota que se juega en Cuba hoy no es el mal manejo del pitcheo, sino el abuso del toque de bola como jugada de sacrifico, en detrimento de otras jugadas ofensivas que tributan más a la emoción y el espectáculo.

Toque de bola: de la agresividad al conservadurismo

Cuenta la historia del béisbol que en 1876, un bateador de pobre rendimiento estaba desesperado pues había sido alertado de que de no producir, sería expulsado del equipo.

Tim Murname era su nombre y en su primer turno al bate tras la advertencia y amenaza de despido trató de conectar con fuerza el primer envío del lanzador contrario.

La conexión resultante fue una saltarina lenta entre el montículo y primera, que permitió a Murname, rápido en el corrido de las bases, llegar a primera antes del tiro del pitcher.

Ramón Moré

Ramón Moré. FOTO: Tomada de Granma

Con toda lógica, la euforia se apoderó del protagonista. Había logrado conectar de hit y por tanto aportar a la causa del equipo. La forma en que lo logró lo hizo reflexionar en que ciertamente carecía de poder, pero no de velocidad. Por tanto, lograba colocar la bola a los lados del pitcher con mayor frecuencia, tendría más posibilidades de embasarse, incrementar su promedio ofensivo y librarse del posible despido.

Dicho y hecho, Murname practicó y refinó la técnica de lo que logró por accidente, y es así que creó lo que hoy todos llamamos toque de bola.

La historia resulta curiosa para quien no la conoce, pero más aún para reafirmar los argumentos de este artículo.

El toque de bola surgió como una herramienta de picardía y agresividad, en el afán de un bateador por llegar a salvo a una base y tributar a la ofensiva de su equipo, no como una forma de sacrificarse, regalando un out, para adelantar a un corredor y supuestamente incrementar las posibilidades de anotación.

Sin embargo, el sacrificio no fue inventado en Cuba, sino en el propio país de Murname. Los managers rápidamente vieron la potencialidad del toque para adelantar corredores y evitar un posible doble play, a costa de sacrificar un bateador débil.

El razonamiento siempre ha parecido lógico, pero las probabilidades estadísticas dicen lo contario.

De hecho, a criterio del especialista estadounidense Pete Palmer, citado en una guía para directores de equipos de béisbol, el toque de sacrificio es una mala jugada porque crea una peor situación ofensiva para el equipo que la pone en práctica.

Palmer explica que con corredor en primera sin out, un equipo de MLB puede esperar anotar 783 carreras de mil veces. Por otro lado, con corredor en segunda y un out, la situación más común tras un toque de sacrificio, las probabilidades se reducen a 699 carreras en mil ocasiones, 84 menos que en el otro escenario.

Esto, junto a otros cambios en la forma de jugar béisbol en el principal circuito de ese deporte, las Grandes Ligas, ha condicionado que cada año los directores y jugadores opten menos por tocar la bola a forma de sacrificio.

Las estadísticas así también lo constatan.

En 2014, en la Liga Americana se registraron un total de 457 sacrificios, uno por cada 199,9 veces al bate o aproximadamente cada 5,7 juegos.

La crítica y el poco uso actual del toque en el máximo nivel para adelantar corredores no desconoce la utilidad de la herramienta, que debe ser dominada por todos los integrantes de un line up.

Muchos juegos memorables se ganaron en parte o fueron determinados por un toque bien ejecutado, tan espectacular en ese contexto quizás como un home run, y es innegable que algunas situaciones de juegos específicos lo demandan.

Sin embargo, el toque de sacrificio, a diferencia del realizado para alcanzar una base, cuyo porcentaje se ha incrementado en los últimos años, está llamado a desaparecer.

Lo ideado por Murname no era en definitiva para ceder outs, le hubiese costado su empleo, sino para ser ofensivo aunque careciera de fuerza y anotar carreras, la esencia del juego.

Otras formas de ver el asunto

Ramón Moré, mentor campeón con Villa Clara en la Serie Nacional 52, fue identificado a menudo como un manager conservador por el estilo de juego que imprimía a su equipo mientras dirigía.

Toque de Bola

FOTO: Yamil Lage

Al respecto declaró a Play-Off que no le parece adecuado emplear esa palabra para calificar un juego de béisbol o un entrenador por una sencilla razón: “En el béisbol nadie tiene la verdad absoluta, hay que conocer muy bien a tu equipo y fundamentalmente a tus atletas, todas las jugadas son muy buenas cuando salen bien y muy malas cuando salen mal”.

Para Moré la adopción de jugadas calificables de conservadoras suelen depender de varios factores o elementos a tener en cuenta. Entre ellas coloca al lanzador que se enfrenta, la importancia del juego, el bateador en turno y el momento por el que atraviesa el equipo.

A su criterio, no hay formas de evaluar a un director por la manera de responder a dichas variables, ya que todo lo que implementa lo hace con el objetivo de triunfar.

“El manager mandas las acciones para que se hagan bien. Nadie quiere perder, lo que tienes que tener claro qué haces y para qué, lo otro es responsabilidad solamente del jugador y su ejecución. En nuestro país se evalúa al director por el resultado de la acción y no por el intento y en este sentido creo estamos equivocados”, explicó Moré.

En cuanto a su estilo de juego y el de otros directores, señaló que esto también va en dependencia del alcance ofensivo del equipo que se dirija, pues “no es lo mismo dirigir un equipo que produce cinco o seis carreras por juego a uno que produce tres”.

El de las tres, aseguró, tiene que ser conservador desde que comienza el juego. Hacer las que pueda y defenderlas con sus armas.

Por su parte, el aficionado y otrora practicante de béisbol Alexis Rúa concordó que la pelota en Cuba al más alto nivel es conservadora.

En su opinión, la mayoría de los equipos suelen reducir mentalmente sus posibilidades antes un rival en muchas ocasiones parejo, dado que la casi totalidad de los conjuntos que intervienen en el torneo élite cubano están hoy al mismo nivel.

Rúa ve como algo excesivamente conservador el frecuente empleo del toque de bola en las primeras cinco entradas de los desafíos, con dos corredores en bases sin out, o en presencia de la mejor parte del line up.

Esto, manifestó, “reduce las posibilidades de lograr los llamados rallies, cada vez menos comunes, en buena medida por esta tendencia y el notable descenso de calidad de los jugadores que participan”.

Para este aficionado todo forma parte de una crisis.

“El béisbol cubano contemporáneo es conservador por no asumir riesgos, característica del juego agresivo, y esto puede justificarse mayormente por el hecho de no disponer de jugadores preparados para ello, lo cual demuestra el bajo nivel del torneo y los atletas”.

Pero lo cierto es que para superar una crisis, al igual que una adicción o problema, el primer paso es reconocer su existencia. Luego, a partir de su estudio, se pueden trazar las estrategias y adoptar las medidas necesarias para su solución.

Aun cuando otros problemas de nuestro béisbol no parecen tener solución inmediata o en pocos años, su carácter conservador sí puede ser rebasado.

Para ello se debe tratar de ser más profundos en los análisis y no importar prácticas de otros supuestos estilos de juegos.

Supuestos porque por ejemplo Japón, ganador de dos Clásicos Mundiales, no hace un uso desmedido del sacrificio como vía para obtener las victorias.

Si bien es cierto que los equipos japoneses y asiáticos tocan más que los de otras regiones beisboleras, la justificación de ello habría que analizarla con un enfoque histórico, centrado en la sociedad japonesa tras la Segunda Guerra Mundial, caracterizada por hombres bajos en estatura y de poca contundencia física.

Al iniciarse en la práctica de béisbol, inducida por el intercambio con los marines estadounidenses, los japoneses debieron emplear alternativas y conformar un estilo que supliera la carencia natural de sluggers y aprovechase su velocidad.

Sin embargo, la situación ha evolucionado y ya todos los practicantes de béisbol no son chiquitos y débiles. Hay jonroneros respetables y jugadores de mucho poder y contacto, como para limitar las posibilidades ofensivas a sacrificios y toques sorpresa.

Además, el juego japonés no fue calificado de conservador en ningún momento sino más bien de revolucionario para su contexto, y adaptable a las condiciones de cada momento, equipo y jugador.

Cuba no tiene por qué importar prácticas o estilos de juego de ninguna otra potencia del béisbol, máxime si estas van en franco declive.

Es actualmente el cuarto país con más representación en las Grandes Ligas y la nación extranjera con más representación en el Salón de la Fama de Cooperstown.

Esto dice mucho de su pelota, caracterizada históricamente por la agresividad y jugadas afines, y no por el estilo conservador que hoy ensombrece, como un “granito” más, el espectáculo preferido por millones de cubanos.

Últimos 3 Años Estadísticas de bateo del equipo
SN MANAGER EQUIPO CA CA/JJ JJ H BR CR TIR IR/JJ SH/JJ EIR SH SSIR QB/JJ QB AVE OBP SLU OPS
53 ALFONSO URQUIOLA PRI 424 4,87 87 798 60 32 92 1,06 0,61 65,2% 53 -39 7,54 656 ,274 ,356 ,389 ,745
54 ALFONSO URQUIOLA PRI 414 4,76 87 822 39 37 76 0,87 0,66 51,3% 57 -19 8,08 703 ,282 ,368 ,389 ,757
53 ANGEL SOSA LTU 184 4,09 45 364 24 18 42 0,93 1,07 57,1% 48 6 7,53 339 ,250 ,335 ,316 ,651
52 ARMANDO JONSON IJV 341 3,92 87 778 37 30 67 0,77 0,53 55,2% 46 -21 7,95 692 ,267 ,347 ,354 ,701
53 ARMANDO JONSON IJV 358 4,16 86 782 28 29 57 0,66 0,49 49,1% 42 -15 8,22 707 ,275 ,361 ,364 ,725
54 CARLOS MARTI GRA 569 6,54 87 902 23 24 47 0,54 0,46 48,9% 40 -7 8,61 749 ,302 ,398 ,459 ,858
53 DANY VALDESPINO ART 332 3,86 86 707 29 36 65 0,76 0,80 44,6% 69 4 7,67 660 ,258 ,348 ,368 ,716
54 DANY VALDESPINO ART 366 4,21 87 743 24 34 58 0,67 1,06 41,4% 92 34 7,59 660 ,261 ,344 ,356 ,700
54 ERMIDELIO URRUTIA LTU 232 5,16 45 459 15 14 29 0,64 0,67 51,7% 30 1 7,84 353 ,297 ,367 ,404 ,771
52 ESTEBAN LOMBILLO ART 335 3,90 86 723 28 27 55 0,64 0,73 50,9% 63 8 7,48 643 ,257 ,337 ,363 ,700
54 ESTEBAN LOMBILLO CMG 173 3,84 45 402 15 19 34 0,76 0,73 44,1% 33 -1 8,22 370 ,266 ,348 ,355 ,704
52 EVENECER GODINEZ SCU 421 4,84 87 865 31 36 67 0,77 0,55 46,3% 48 -19 7,53 655 ,292 ,358 ,416 ,774
52 GIRALDO GONZALEZ PRI 372 4,28 87 832 35 30 65 0,75 0,52 53,8% 45 -20 7,77 676 ,278 ,348 ,386 ,734
52 HIROCHI BARTUTIS HOL 385 4,23 91 907 44 42 86 0,95 0,73 51,2% 66 -20 7,44 677 ,293 ,347 ,399 ,746
53 HIROCHI BARTUTIS HOL 388 4,46 87 801 57 40 97 1,11 0,61 58,8% 53 -44 7,67 667 ,275 ,357 ,379 ,736
54 HIROCHI BARTUTIS HOL 397 4,56 87 816 28 34 62 0,71 0,76 45,2% 66 4 7,78 677 ,280 ,353 ,392 ,745
52 IDAY ABREU CFG 417 4,79 87 805 66 47 113 1,30 0,70 58,4% 61 -52 7,16 623 ,284 ,368 ,417 ,785
53 IDAY ABREU CFG 202 4,49 45 379 24 25 49 1,09 0,82 49,0% 37 -12 6,93 312 ,259 ,338 ,351 ,689
52 INDALECIO ALEJANDREZ GRA 515 5,60 92 877 25 30 55 0,60 0,78 45,5% 72 17 8,09 744 ,290 ,387 ,437 ,824
53 INDALECIO ALEJANDREZ GRA 228 5,07 45 430 8 17 25 0,56 0,53 32,0% 24 -1 8,11 365 ,277 ,363 ,393 ,756
54 JORGE CONCEPCIÓN CFG 175 3,89 45 363 25 26 51 1,13 0,67 49,0% 30 -21 7,00 315 ,255 ,336 ,321 ,657
53 JORGE PREVOT GTM 192 4,27 45 404 14 18 32 0,71 0,80 43,8% 36 4 6,71 302 ,273 ,337 ,371 ,708
54 JORGE PREVOT GTM 208 4,62 45 405 22 23 45 1,00 0,89 48,9% 40 -5 7,31 329 ,273 ,344 ,387 ,730
54 JOSE L. RODRIGUEZ IJV 421 4,84 87 844 58 40 98 1,13 0,99 59,2% 86 -12 8,51 740 ,291 ,381 ,377 ,758
52 JUAN M. GORDO LTU 390 4,43 88 819 68 64 132 1,50 0,74 51,5% 65 -67 7,89 694 ,277 ,355 ,372 ,727
52 LAZARO VARGAS IND 422 4,85 87 813 37 37 74 0,85 0,32 50,0% 28 -46 8,16 710 ,274 ,362 ,382 ,744
53 LAZARO VARGAS IND 442 5,08 87 755 44 45 89 1,02 0,52 49,4% 45 -44 7,83 681 ,265 ,364 ,393 ,757
54 LAZARO VARGAS IND 452 5,20 87 814 46 45 91 1,05 0,48 50,5% 42 -49 8,03 699 ,284 ,382 ,403 ,785
53 LUIS D. LARDUET SCU 372 4,28 87 758 37 29 66 0,76 0,52 56,1% 45 -21 7,57 659 ,266 ,354 ,376 ,730
54 LUIS D. LARDUET SCU 190 4,22 45 374 29 23 52 1,16 0,76 55,8% 34 -18 8,40 378 ,251 ,351 ,348 ,699
52 LUIS GUEVARA CMG 383 4,40 87 782 48 48 96 1,10 0,52 50,0% 45 -51 7,44 647 ,269 ,344 ,382 ,726
53 LUIS GUEVARA CMG 179 3,98 45 393 48 18 66 1,47 0,60 72,7% 27 -39 8,71 392 ,257 ,344 ,354 ,698
52 ORLANDO JARROSAY GTM 376 4,22 89 790 51 49 100 1,12 0,94 51,0% 84 -16 7,25 645 ,267 ,342 ,365 ,707
52 RAMON MORE VCL 345 3,97 87 735 35 35 70 0,80 0,80 50,0% 70 0 7,23 629 ,261 ,339 ,354 ,693
53 RAMON MORE VCL 398 4,57 87 801 65 50 115 1,32 0,78 56,5% 68 -47 7,62 663 ,283 ,368 ,387 ,755
54 RAMON MORE VCL 169 3,76 45 389 29 32 61 1,36 0,84 47,5% 38 -23 7,53 339 ,264 ,342 ,359 ,701
52 RIGOBERTO MADERA MAY 389 4,52 86 774 38 36 74 0,86 0,81 51,4% 70 -4 8,21 706 ,271 ,363 ,362 ,725
53 RIGOBERTO MADERA MAY 169 3,76 45 364 14 15 29 0,64 0,91 48,3% 41 12 7,91 356 ,248 ,334 ,347 ,681
54 RIGOBERTO MADERA MAY 193 4,29 45 388 19 17 36 0,80 0,87 52,8% 39 3 8,20 369 ,260 ,353 ,366 ,719
52 ROGER MACHADO CAV 348 4,00 87 790 48 39 87 1,00 0,70 55,2% 61 -26 7,97 693 ,270 ,346 ,346 ,692
53 ROGER MACHADO CAV 209 4,64 45 397 24 17 41 0,91 0,64 58,5% 29 -12 7,31 329 ,270 ,350 ,363 ,713
54 ROGER MACHADO CAV 438 5,03 87 808 48 45 93 1,07 0,84 51,6% 73 -20 7,68 668 ,282 ,363 ,403 ,765
52 VICTOR MESA MTZ 415 4,77 87 810 56 33 89 1,02 0,57 62,9% 50 -39 8,53 742 ,277 ,364 ,374 ,738
53 VICTOR MESA MTZ 477 5,48 87 865 36 46 82 0,94 0,57 43,9% 50 -32 8,29 721 ,294 ,384 ,418 ,802
54 VICTOR MESA MTZ 500 5,75 87 841 74 38 112 1,29 0,75 66,1% 65 -47 8,49 739 ,292 ,391 ,390 ,781
52 YOVANI ARAGON SSP 379 4,36 87 787 18 19 37 0,43 0,70 48,6% 61 24 8,36 727 ,273 ,358 ,381 ,739
53 YOVANI ARAGON SSP 152 3,38 45 375 20 23 43 0,96 1,00 46,5% 45 2 8,67 390 ,253 ,347 ,322 ,669
54 YOVANI ARAGON SSP 216 4,80 45 418 4 15 19 0,42 0,93 21,1% 42 23 7,31 329 ,286 ,360 ,406 ,766

 

SN CA C/JJ JJ H BR CR TIR EIR SH SSIR AVE OBP SLU OPS
52 Serie Lg 6233 4,4 701 12887 665 602 1267 52,5% 935 -332 ,275 ,354 ,381 ,735
53 Serie Lg 4706 4,5 527 9373 532 458 990 53,7% 712 -278 ,269 ,356 ,373 ,729
54 Serie Lg 5113 4,8 528 9788 498 466 964 51,7% 807 -157 ,279 ,365 ,387 ,752

 

MANAGER MANAGER DEL EQUIPO
EQUIPO SIGLA DEL EQUIPO
CA CARRERAS ANOTADAS
CA/JJ CARRERAS ANOTADAS POR JUEGOS
JJ JUEGOS JUGADOS
H HITS CONECTADOS POR EL EQUIPO
BR BASES ROBADAS DEL EQUIPO
CR COGIDOS ROBANDO DEL EQUIPO
TIR TOTAL DE INTENTOS DE ROBO DEL EQUIPO
IR/JJ INTENTOS DE ROBO POR JUEGOS DEL EQUIPO
SH/JJ SACRIFICIOS DE TOQUE POR JUEGOS DEL EQUIPO
EIR ÉXITOS EN INTENTOS DE ROBO
SH SACRIFICIOS DE TOQUE DEL EQUIPO
SSIR SACRIFICIOS DE TOQUE SOBRE INTENTOS DE ROBO
QB QUEDADOS EN BASE
QB/JJ QUEDADOS EN BASE POR JUEGOS DEL EQUIPO
AVE PROMEDIO DE BATEO DEL EQUIPO
OBP PORCENTAJE DE EMBASADO DEL EQUIPO
SLU PORCENTAJE DE SLUGGING DEL EQUIPO
OPS PORCENTAJE PLUS DEL EQUIPO