El pasado 9 de agosto, con el grito de Play ball! que dejó inaugurada la Serie Nacional de Béisbol en su edición número 58. Ese día, un hombre que ha dedicado su vida entera a este deporte, estaba de cumpleaños.

Enrique Pacheco Ruiz, antológico cargabates de los equipos capitalinos y de la selección nacional, cumplía 63 años y, al mismo tiempo, se disponía a cumplir 45 años dentro de los diamantes en esas funciones.

Unos minutos antes del comienzo de uno de los partidos, Play-Off Magazine conversó con este pintoresco personaje, paradigma del trabajo serio y de la entrega en el terreno, referencia obligada para adentrarnos en la historia de nuestros campeonatos beisboleros.

¿Cómo te conviertes en cargabates?

Siempre me gustó mucho la pelota y la jugaba como cualquier muchacho de aquellos tiempos. Como vivía cerca del estadio CVD deportivo Cerro, empecé a ayudar allí como activista con Rodolfo Naranjo y Manolito Puente, el hermano de Rodolfo Puente.

Un día, cuando se hizo el equipo de Luyanó para la serie provincial de la primera categoría, me inscribí como cargabates porque lo mío era estar metido dentro de un terreno de béisbol. Estuve ese año con ellos toda la temporada, pero luego me dejaron fuera para el año siguiente.

En aquella época se hacía un equipo de Cubanacán con juveniles que sobresalían y algunos peloteros de calidad,quienes no eran seleccionados en sus municipios pero tenían condiciones. Ahí fue donde Pedro Almenares, que había visto mi explosividad, mi “joseo” y mi dinamismo el año anterior con Luyanó, me dijo: “Chino, ven pa’ca que tú eres el hombre que yo necesito aquí con este equipo”.

Esa fue mi primera experiencia a un nivel superior, con el director Pancho Valdés. Después, ese mismo año —aún no estaba hecha la división política administrativa y se hacían tres equipos para el campeonato nacional (Constructores, Agricultores y Habana)—, fui seleccionado para ser el cargabates del equipo Habana, y debuté en series nacionales bajo las órdenes de Jorge Trigoura. Era 1973 y ya han pasado 45 años desde aquello.

Enrique Pacheco demuestra que un cargabates tiene importantes funciones dentro de un partido de béisbol. Foto: Boris Luis Cabrera.

¿Cuáles son tus funciones dentro del equipo?

Hay quien piensa que la función de nosotros es solo recoger los bates dentro del partido, pero están equivocados. Tenemos que ocuparnos de las pelotas y del cuidado de los implementos deportivos, tener listos todos los circuitos de entrenamiento antes que ellos salgan al terreno. Yo les dejo “la mesa lista” a los peloteros, tengo que velar por el orden y la organización, y ayudar también con la disciplina del conjunto.

Mi objetivo siempre ha sido cumplir con mi trabajo, por eso me he mantenido tantos años. Siempre llego temprano y atiendo todas las cosas que me corresponden dentro del equipo de pelota.

Pero dicen que un cargabates hace otras cosas

En realidad ayudamos mucho en el juego de béisbol. Muchas veces me pongo de acuerdo con los bateadores (eso no debería decirlo), y en clave le digo la posición del receptor con palabras que acordamos antes del juego. Por ejemplo, si el receptor se aleja del bateador le digo “¡Dale, estíralo!”, y si lo quiere cerrar le grito “¡Hierro!”. Son cosas que parecen que no tienen importancia, pero sí ayudan en un juego de béisbol.

A veces, el director me manda a decirles cosas a los bateadores para que no le marquen una conferencia con él, y alguna que otra seña también la puedo dar en ocasiones, siempre ayudando en lo que haga falta.

¿Es cierto que hacías funciones de receptor en las prácticas?

Cuando comencé, era el último receptor en las prácticas. Ahí aprendí mucho de esa posición con un señor receptor que se llamó Ricardo Lazo, toda una institución.

Estuve 12 años con el equipo nacional y participé en varios eventos internacionales. Cuando el equipo Cuba practicaba, también hacia funciones de receptor en los entrenamientos para que los otros receptores descansaran.

¿Con qué director te has sentido mejor haciendo tu trabajo?

He trabajado con muchos managers buenos en todos estos años, Jorge Trigoura, Pedro Chávez, Alpízar, Roberto Ledo, Serbio Borges, Jorge Fuentes y José Miguel Pineda en una selectiva. Nunca he tenido problemas con ninguno de ellos porque siempre he cumplido con mi trabajo y creo que lo he hecho bien. Todos han sido excelentes directores.

¿Cómo fue tu experiencia con Víctor Mesa? 

Cuando tú cumples con tu trabajo y haces lo que tienes que hacer aquí, con Víctor Mesa no tienes problemas. Nunca me fue difícil trabajar con él, todo lo contrario. Había estado con él cuándo era pelotero en los equipos Cuba y siempre he cumplido a cabalidad con mis funciones. Cuando eres una gente cumplidora, los managers te piden y te respetan.

¿Cuál es el momento más feliz que has tenido en estos años?

He tenido muchas satisfacciones dentro de un terreno de pelota, pero ninguna es comparable a aquel momento del año 1986 cuando le ganamos la final a Vegueros con Rogelio García en el box y Agustin Marquetti dio un espectacular jonrón para decidir el campeonato aquí en el Latino.

También recuerdo el año 1990 cuando, a pesar de que Serbio Borges dejó fuera del equipo a tres peloteros muy importantes, quedamos campeones para sorpresa de muchos.

¿Alguna anécdota que quieras compartir con los aficionados?

Entre mis mejores recuerdos aquí tengo a Armandito “El Tintorero”, era una gente muy entusiasta y la afición lo extraña. Se metía mucho conmigo, me decía “Pacheco lava las medias” y la gente me gritaba. Son cosas que no se olvidan nunca.