Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996. Sobre el colchón hay dos luchadores del estilo grecorromano, en la final de los 74 kilogramos. Pesan los mismo, pero hay otras diferencias. El cubano, Filiberto Azcuy, viste con trusa de rojo, y el finlandés Marko Assel, de cabellera muy rubia, la azul.

Aquella sería una pelea inolvidable y polémica, que terminó con el triunfo de Azcuy. Hasta hubo protestas por parte de la federación del perdedor, pero el falló fue ratificado.

“Cuando se confirmó que era el campeón mi corazón se aceleró, era puro nerviosismo aquello. Todavía se puede ver en las imágenes que daba volteretas de tanta emoción que sentía”, dijo Azcuy.

Una década después, la Federación Internacional de Luchas Asociadas (FILA) reconocería en su Salón de la Fama al cubano, quien además ganó en Sídney 2000. Filiberto fue el primero en la historia de la modalidad en la Mayor de las Antillas, que se coronó en dos oportunidades consecutivas.

En la actualidad, en Camagüey, la gente por la calle lo saluda. El campeón retirado va en camino a chequear el desempeño de los gladiadores en el Torneo Nacional.

“Estoy de entrenador de la greco. Acá se está dando gran torneo y hay mucho potencial. El nivel actual de la lucha cubana es muy bueno y lo demostramos en Baranquilla. Procuramos siempre que nos apoyen, para dar la mayor cantidad de medallas en eventos múltiples”, dice.

¿Cuáles son los principales torneos en el futuro inmediato para los luchadores cubanos?

Cuando culmine el Nacional, partimos para el Campeonato del Mundoque será en octubre, en Budapest, Hungría. Competiremos con cinco atletas. No puedo revelar nombres porque no lo tenemos definido. Irá un solo entrenador, porque tenemos los sabidos problemas económicos. Para 2019, la prioridad son los Juegos Panamericanos.

Cuba cuenta con figuras establecidas en la élite. ¿Cómo se trabaja con ellos una vez que algunos tienen contratos profesionales?

Con los contratos nos va muy bien. Oscar Pino ahora es el próximo a insertarse en ese mundo profesional. Siempre hay que solucionar algún que otro asunto de financiamiento para algunos eventos. Pero ya tenemos a Yasmani Lugo e Ismael Borrero. Con Miajín nos ha dado resultado. Los próximos que lleguen a ese sistema tendrán éxitos. Siempre regresan más fortalecidos pero la preparación básica se mantiene.

¿Hay clubes interesados en nuestros atletas?

Sí, sobre todo de Alemania, en el masculino, no en el femenino, y más en el estilo libre que en la greco. Nos hace mucho bien, y es fundamental para nuestro desarrollo, conocer ese mundo.Los atletas entrenan, se recuperan más fácil. Acá tenemos problemas económicos, estamos más complicados a la hora de hacer ajustes, y la participación en eventos internacionales se nos dificulta. Cuando te insertas, compites todos los fines de semana, algo importante.

¿Te imaginas si tú hubieses tenido ese vínculo profesional con un club?

Hubiera tenido beneficios que no podría explicarte su dimensión. Tienes una cantidad de topes que dan el mejor nivel. Cada fin de semana te presentas en un escenario atípico, plataforma, público. Eso te quita el miedo escénico a las diversas competiciones.

En aquel entonces, los resultados hubiesen sido superiores. El equipo nuestro hoy tiene mucho mérito. Somos los actuales campeones olímpicos, pero yo fui un representante de cuando por primera vez, en 2001, ganamos un Campeonato del Mundo.

Si hubiésemos estado ya insertados con clubes, las posibilidades de hacer algo similar hubieran llegado antes.

Mijaín López incursiona en la Bundesliga. ¿Cómo será su planificación para esas competiciones y para llegar en buenas condiciones a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020?

Si cambia el sistema de pesaje, debe ganar sin problemas. Este sistema para él es muy difícil, pues tiene que bajar. Ahora te pesas y en dos horas compites. No está adaptado aún. Lo estamos cuidando; así que solo competirá en los Panamericanos y los Juegos Olímpicos.

Creo que falta un poco de tiempo para dar una mejor expectativa, pero lo estamos haciendo bien. Debe ayudarse él mismo siempre, cuidar su salud. Debemos llegar a 2020 sin problemas. Demostró en los Juegos Centroamericanos que puede hacer el peso.

¿Competirá entonces en su club de Alemania?

Tiene asuntos en los cuales ponerse de acuerdo con el club, en cuanto a temas económicos. La Bundesliga siempre es después del Campeonato del Mundo. Allá tenemos además otros como Alejandro Valdés, Oscar Pino, Reineri Andreu e Ismael Borrero.

El fin de una carrera histórica

Cuando aún Mijaín López no era un grande de la lucha mundial, Azcuy atraía los principales reflectores en la grecorromana. Atenas, la cuna de los Juegos Olímpicos, aguardaba su tercera presentación en estas lides. El cubano iba dispuesto a igualar las tres coronas olímpicas de Alexander Karelin, un fenómeno sin precedentes en la historia de este deporte.

“Lo que me hicieron a mí, se lo hicieron también a dos luchadores más, para que no igualáramos a Alexander Karelin. Me llevaron tenso y es muy duro hasta recordarlo. Te pasas cuatro años de preparación para lograr algo extraordinario, pero por culpa de alguien no lo logras.

“Ese tema me lo tomo ya con menos bronca. Al principio no entendía, pero ya lo solucioné. La jueza del combate fue la protagonista de esa pelea en cuartos de final. No recuerdo ni su nombre.Había llegado invicto en todo el año, a pesar de que me habían operado dos veces. Sin dudas, me hubiese colgado mi tercera medalla. Fue lo único que me faltó por hacer en esta vida. Pude ser tricampeón olímpico”, afirma.