Francia se proclamó campeón mundial en Rusia 2018, justamente 20 años después de que lo hiciera por primera vez en el verano de 1998 en París.

Entre ambas coronaciones hay unas coincidencias muy curiosas que han desatado supersticiones en varios analistas e historiadores. Cinco elementos claves que se reproducen —casi a la perfección— de aquella generación que le dio la primera estrella a los galos.

Primera coincidencia: Didier Deschamps

Su cara estuvo presente en los dos casos: Didier Deschamps, de capitán del equipo de la generación de Zidane a seleccionador de la camada de Kylian Mbappé y compañía. Apodado el “Padre de la Victoria”, Deschamps fue artífice del campeonato de 1998 siendo el mandamás sobre el terreno de juego y, este domingo, fue protagonista de la segunda copa mundial para su país como la voz en jefe desde el banquillo.

Segunda coincidencia: Henry – Mbappé

Francia 1998 contaba en sus filas con dos jóvenes que prometían, Thierry Henry y David Trezeguet, de 20 años. Francia 2018 contó con el prodigio de Kylian Mbappé, de 19 años.

La comparación se ha trazado entre Henry y Mbappé, ambos con pasado en el Mónaco. “Titi” había marcado tres goles en 1998 (uno contra Sudáfrica y dos ante Arabia Saudita). “Kyky” por su parte, veinte años más tarde, logró superar esa cifra con 4 dianas, aunque sus perlas han sido mucho más importantes, especialmente su doblete frente a la Argentina de Lionel Messi en octavos de final (4-3) y la anotación en la gran final de este domingo.

Tercera coincidencia: Guivarch – Giroud

La misma paradoja en los dos equipos. Dos hombres que, teóricamente, debían marcar y no lo lograron. Stéphane Guivarch no convirtió en la Copa del Mundo 1998. Olivier Giroud, el gigante del Chelsea, útil en el combate aéreo y en el juego de espaldas al arco, aportó mucho pero no logró perforar la portería contraria en los 7 partidos que disputó.

Y no se puede decir que ninguno de los dos arietes no lo intentó. Ambos, cada uno en su momento, buscaron hacer su marca en la pizarra pero ninguno lo consiguió. Muy curioso.

Cuarta coincidencia: solidez dfensiva

De Francia 1998 y del seleccionador de aquel entonces, Aimé Jacquet, Didier Deschamps ha conservado una filosofía de juego basada en la solidez defensiva. Del once de Jacquet, todos recuerdan el trío de volantes defensivos compuesto por Christian Karembeu, Didier Deschamps y Emmanuel Petit, corriendo delante de la zaga central conformada por Marcel Desailly y Laurent Blanc, además del portero Fabien Barthez. En 2018, Les Bleus se apoyaron en el incansable recuperador N’Golo Kanté, asociado a un Paul Pogba más corredor, sobrio y defensivo. La zaga la arman Raphaël Varane y Samuel Umtiti, imperiales ante Bélgica y Uruguay, fueron de lo mejor del torneo, así como el portero Hugo Lloris, quien apareció cuando el equipo lo necesita. Delante de ellos, Deschamps ubicó a Blaise Matuidi, un falso extremo izquierdo que va y viene pensando más en el repliegue que en el ataque, como lo hacía Petit.

Quinta coincidencia: Thuram – Pavard

Esta Copa del Mundo 2018 ha permitido a los dos laterales, Benjamin Pavard y Lucas Hernández, darse a conocer al gran público francés. Antes del Mundial 1998, durante la Eurocopa 1996, Lilian Thuram y Bixente Lizarazu se habían hecho un hueco en Les Bleus, para terminar consagrándose en París dos años más tarde.

El paralelismo entre Pavard y Thuram es claro: dos centrales transformados en laterales derechos. Pavard convirtió un golazo contra Argentina (4-3) que recuerda a aquel doblete de Thuram contra Croacia en semifinales de 1998. Al igual que en 1998, tres defensores han marcado en el torneo ruso: Pavard, Varane y Umtiti. Veinte años antes fueron Blanc, Lizarazu y Thuram.

La historia parece repetirse por ciclos en la vida y en el fútbol. Aquellos que llegaron a la gran final frente a Brasil —en 1998— dejaron su impronta grabada en el tiempo y la bandera lista para ser recogida por esta nueva camada de futbolistas franceses que dejaron grabados, ya para siempre, sus nombres junto a aquellos que 20 años antes abrieron el camino.

¡Allez Les Bleus!