Hace unos días, un rumor escalofrió a toda Villa Clara. Visualizar que su principal as del equipo local de béisbol, el internacional Freddy Asiel Álvarez, entregaba su camiseta de dorsal 15 y no jugaba más por escarceos con el mentor, era demasiado. La fanaticada le había perdonado mucho al diestro, pero no le perdonaría esto, aunque el DT Vladimir Hernández tampoco las tenga todas ganadas con la afición. A Hernández no le perdonan los deslices de la pasada campaña en la solicitud de refuerzos, cuando parecía que Villa Clara coqueteaba con un sexto título nacional y errores garrafales en esa hora esencial dieron al traste con un mejor resultado. A Freddy no le perdonan que teniendo calidad probada, haya dejado de mostrarlo con los números temporada tras temporada. El nacido en Sierra Morena, un poblado pesquero al norte villaclareño, ha ido en picada y lo sabe. Desde el 2013, Asiel no es ni la sombra de lo que fue. Primero porque no ganaba “el bueno”, y luego porque ya no gana nada. Asiel ha salido tres veces en la 57 Serie Nacional de Béisbol y tiene desbalance de dos derrotas sin victorias. La última caída contra los Piratas de la Isla, en una reaparición agridulce en el Sandino el 22 de agosto, luego de los rumores de una salida por un careo en la subserie contra Guantánamo con el mentor Vladimir Hernández.

En la campaña anterior, Freddy Asiel llegaba por primera vez a las diez victorias en una clasificatoria en Series Nacionales, y aquello parecía increíble, si bien debió llegar mucho antes. Pero Asiel estaba “peleado” con el casillero de los juegos ganados. “El equipo le batea poco cuando él está lanzando”, suele ser la excusa, pero él también se acomoda. Parece que no se esfuerza. La última vez que alguien dijo eso en la emisora local, Asiel reaccionó, ahora parece que poco le importa lo que digan. En la Serie del Caribe tuvo una salida desastrosa, y quiso pasar desapercibido, pero la lluvia de críticas se multiplicó en cuanto regresó a Cuba. La presión le ganó, y se las ingenió en la “pre” del Clásico Mundial para salirse aludiendo a un viejo dolor en el hombro de lanzar. Algunos viejos lobos de la reportería deportiva en Villa Clara todavía afirman que aquello fue una invención de Asiel para no machacar más su imagen. Igual salió mal parado. “Asiel le debe mucho a los entrenamientos”, dijeron por aquellos días. Sobre él, el infaltable short stop naranja, Eduardo Paret, había dicho antes, que para ser el número “uno” no solo hay que serlo por nombramiento, si no que hay que creérselo, demostrarlo cuando se necesita de verdad. Paret ya vaticinaba que si el “15” seguí por ese camino, en nada bueno terminaría.

Para el 2017 parecía que Asiel se reencontraba. En el primer llamado a la concentración de la preselección de Villa Clara, era el primero en incorporarse y tuvo varias semanas de estricto entrenamiento y puntualidad. Pero en las últimas semanas, previas al inicio de la 57 Serie, Asiel dejaba más dudas que certezas. El primer desenchuche de la temporada entre mentor y lanzador, llegaba el 5 de agosto, en el partido inaugural. En lugar de Asiel, su as de la rotación, la bola caía en el guante del cifuentense Alaín Sánchez. Asiel pasaba a un segundo plano. ¿Castigo del mentor por las indisciplinas del jugador? Hernández dice que ambos tienen las mejores relaciones, pero cuando el manager le soltó dos palabrotas en Guantánamo, porque con 45 lanzamientos ya Asiel quería dejar de pitchear, el corralillense no se lo tomó a las buenas. “Lo siguiente yo se lo achaco a la rabia, a la explosividad de un jugador”, dijo Hernández a la emisora local villaclareña, cuando fue cuestionado sobre el tema. Asiel amenazó con dejar el equipo—es cierto—y salió de la concentración del team, marchándose nuevamente a Sierra Morena, aunque su domicilio residencial está a pocos metros del estadio sede de los Azucareros. Asiel quería alejarse de los suyos, desde la costa llamó a Hernández y le dijo que lo había pensado mejor, que se podían sentar a conversar sobre los términos de su vuelta. Asiel volvió, el Sandino le aplaudió, pero igual no ganó. Luego de tres salidas le batean por encima de 300 y su PCL rondaba los 3,55. Asiel está buscando culpables y enemigos, pero su única guerra es contra él mismo.