Maikel Chang es un futbolista cubano que brilla en la MLS, pero las leyes de su país no le permiten formar parte de la selección nacional y usar la camiseta que ya vistió alguna vez.

Pese al castigo que recibió del gobierno por haber abandonado una delegación en el extranjero -el mismo que le obligó a estar ocho años sin visitar su país, sin ver a su gente, su madre, la familia-, El Chino se siente cubano.

Ahora, de visita en La Habana, cuenta que le gusta más el calor de la isla que la nieve de Utah y por eso viene en el invierno, a estar en su barrio, en el mismo lugar en donde dio las primeras patadas al balón.  

Maikel Chang forjó una carrera contra la adversidad, en un país ajeno, solo junto a un amigo que se convirtió en su “padre”. Estuvo cerca de abandonar el fútbol, por una caprichosa lesión que percutió por años. Trabajó en varias cosas para vivir, pero triunfó y se convirtió en jugador de la MLS, el sueño que tuvo siempre.

¿Qué sientes cuando visitas Cuba?

Siempre es bueno visitar la familia y la tierra de uno, donde pasaste la infancia. Estoy en el mismo lugar, la misma calle. Siempre, con la misma gente, en el mismo barrio: a veces pienso que nunca me fui.

¿Cómo recuerda Maikel Chang esos años de la infancia?

Fueron algunos de los mejores momentos de mi vida. Mi infancia siempre fue divertida y me gustaba practicar mucho deporte. En esa misma calle, al frente de mi casa, di mis primeras patadas a un balón.

En el barrio nos gustaban todos los deportes. Éramos un grupo de muchachos que todos los días teníamos una competencia diferente entre nosotros, porque subíamos a la Villa Panamericana, en las instalaciones que se hicieron para los Juegos Panamericanos.

Allí se practicaba béisbol, natación, atletismo, kárate, de todo. Creo que jugué más pelota que fútbol, pero al final me decanté por el segundo.

¿Por qué te quedas con el fútbol?

Me empezó a gustar mucho. Era un niño y jugaba en la calle contra gente mayor y me iba bien. Al final, tuve que decime entre este o atletismo, porque también era rápido: me decidí por el fútbol.

Comencé a jugar de manera más organizada en la categoría 9-10 años, con un entrenador a quien le decían “Coco”, que fue quien me metió el fútbol por los ojos.

También en esa época inicio el mundial del 2002 de Corea y Japón, se jugaba mucho en las calles, me levantaba a ver los partidos temprano. Sigo al equipo de Argentina, pero me gustaban mucho los jugadores brasileños, como Ronaldo. Aunque mi equipo es Argentina y mi ídolo es Juan Román Riquelme. Quiero que ganen en Qatar.

¿Cómo se produjo la evolución de Maikel Chang y la llegada a equipos nacionales?

Comencé en la categoría 9-10 años. Después, fui al 11-12 y, de ahí, salían las captaciones para la Escuela de Iniciación Deportiva. Empecé en séptimo grado, no era fácil irme para la escuela yo solo, cuando estaba acostumbrado a vivir con mi madre. Pero valió la pena. Eso me ayudó con el proceso de cuando me fui a jugar afuera, pues me acostumbré a estar solo, a ser independiente.

Hice el equipo nacional cuando tenía 14 años y fuimos a Venezuela. Después regresé y tuve que esperar tiempo para hacer el equipo sub-20.

¿Llegaste a jugar en los campeonatos nacionales?

Sí, estuve en uno con Industriales y en otro con Ciudad Habana. Siempre fue divertido, se hace como una familia y se viaja por todas las provincias. Era duro desde la logística, pues los viajes eran complicados, pero se disfrutaba.

En 2011, durante los juegos Panamericanos de Guadalajara, fuiste parte de un equipo que tuvo dos grandes partidos ante Brasil y Argentina, que presentaron selecciones llenas de jugadores de equipos de primera división de sus respectivos países. ¿Qué pensaste al ver que podían competir bien contra futbolistas de ese nivel?

No nos sorprendimos, porque tuvimos una preparación durísima. Jugamos el premundial sub-20 y ahí clasificamos para los Panamericanos. Estos no eran de la categoría de nosotros, pues esos equipos de Brasil y Argentina tenían jugadores de más edad. Fuimos con un equipo sub-20 que tenía a tres futbolistas sub-23, para competir contra un sub-23 con tres mayores. Tuvimos una gran preparación con “Chandler” González, que para mí es la mejor que he tenido.

Maikel Chang futbolista cubano en MLS
Maikel Chang, un futbolista cubano de la MLS a quien el gobierno cubano no dejó entrar a su país por ocho años, por abandonar un equipo en el extranjero.

¿Cuándo y por qué toma Maikel Chang la decisión de emigrar?

Cuando regresé de los Juegos Panamericanos había varios equipos mexicanos que estaban interesados en mí, pero vi que era imposible porque en aquel momento no te podías contratar en el exterior, como ocurre ahora.

Después, fuimos al premundial sub-23, en Estados Unidos. En el último partido tuve una lesión del tobillo. Cuando volvimos a Cuba, el equipo mayor iba a empezar con una preparación para buscar la clasificación para el mundial de Brasil, pero decidieron que yo no entrara en la convocatoria porque estaba lesionado del tobillo.

Lo tomé muy mal: si soy un jugador que te interesa y hasta ese momento lo había hecho bien, ¿por qué por una lesión me vas a separar del equipo? Mejor trata de recuperarme, pero, simplemente, me hicieron a un lado y estuve unos meses en casa, sin hacer nada, sin jugar fútbol.

Me di cuenta de que si me echaban a un lado al otro día: ¿qué iba a ser de mi vida? Yo quería jugar fútbol, que era mi vida y tenía como 19 o 20 años. También, soñaba con ser profesional y pensé en ese momento que podía hacerlo. Me dije: la próxima vez que me convoquen al equipo nacional, voy a tener que dar el paso y más, por la manera en que me trataron.

Más tarde, me llamaron para el equipo nacional nuevamente, para jugar contra Canadá y tomé la decisión. Lo hice en silencio, solo se lo conté a Heviel Cordovés, el compañero con quien abandoné la selección, y después le conté a mi mamá.

Fui una decisión que tomé a sangre fría y fue duro. A lo mejor lo pienso de nuevo, unas 10 veces, pero por la manera en que me hicieron a un lado, me dije: quiero jugar profesional, quiero salir adelante y mi vida es el fútbol. Unos meses antes de eso, había ido a Estados Unidos y pude hacerlo ahí; incluso, antes en México.

Era muy joven, sabía que, en ese momento, no podría regresar a Cuba. La ley, entonces, decía que, si abandonabas una delegación, no podías regresar a Cuba y después fue que pusieron la ley de los ocho años. Era una decisión dura, porque no ibas a ver más a la gente del barrio, a la familia.

¿Cuán difícil fue para ti empezar una nueva vida, con las manos vacías y solo en uno nuevo país?

Fue durísimo, la gente solo ve los resultados ahora, cuando estás jugando en la MLS. Pero los primeros años fueron complicados y estuve cerca de dejar el fútbol. En el primer año con el Charleston Battery, de la USL, me lesioné en el bíceps femoral y viví como tres años con la lesión, pues entrenaba y no me recuperaba.

Un día, en una de esas lesiones, empecé a llorar en el entrenamiento y le dije a Heviel: “voy a dejar el fútbol, me voy de aquí porque no aguanto más”. Doy gracias a él y a Mario Lara, pues entre ellos dos me convencieron de seguir y no me dejaron solo.

Trabajé en la construcción y montando cocinas. Lo hacía cuando la temporada acababa, que era muy corta, y tenía como unos tres meses en los que no hacía nada. Había otros amigos con quienes jugaba, que me ayudaban a hacer otros tipos de trabajo. Hice un poco de todo.

¿Cómo te comunicabas con la familia en Cuba?

Solo podía hablar con mi mamá por correo electrónico y la pude ver después de cuatro años, cuando hacíamos una videollamada. La comunicación solo era por llamada o correo, pero no podía verla. Nunca le conté nada de todo lo que pasé entonces.

Llegué y no tenía ninguna familia, ni primos, ni tíos, a nadie. Heviel y yo dormíamos en un colchón de aire, en casa de un amigo de Odisnel Cooper, amigo nuestro y que también fue compañero de selección. El colchón, por la madrugada, se desinflaba. Teníamos que inflarlo unas tres veces en la noche. Así estuvimos unos tres meses hasta que entramos en el equipo.

¿Cuán importante ha sido Heviel Cordovés?

Es como mi padre, quien me da los consejos. Le cuento todo y si no hubiese sido por él, no estuviera jugando fútbol ahora.

¿Cuándo sintió Maikel Chang que todo estaba cambiando, para bien?

Se puede decir que cuando se me quitó la lesión. Antes, cuando miraba un partido y veía a una persona corriendo duro, casi no podía ni mirarlo por el miedo que tenía yo de correr. En el cuarto año, me empecé a sentir un poco mejor y ya en el quinto estaba bien, por completo. Ahí me llevé premios, quedé mejor jugador del equipo, y varios conjuntos se empezaron a interesar en mí. Fui para Real Monarchs, que es el segundo equipo del Real Salt Lake, de la ciudad de Salt Lake City, en Utah.

¿Cómo es vivir en una ciudad como Utah?

Me chocó mucho la cultura, pues los domingos todo está cerrado. Es el único día que yo tenía para mí. No se hace nada, no es sencillo, pero si eres como yo, la vida es muy tranquila. Hace mucho frío y ni te imaginas la cantidad de nieve que me estoy “ahorrando” ahora acá en Cuba.

En 2019 te proclamaste campeón de la USL con un rendimiento individual fantástico; pero ya conocías, desde octubre, que la siguiente temporada jugarías en la MLS con el primer equipo. ¿Qué te impulsó más, la presión de saber que era tu última oportunidad de ganar la USL o la confianza de sentirte ya jugador de MLS?

A la mitad de temporada, ya estaba firmado con Real Salt Lake. Eso me presionó, pues, aunque estaba jugando con los Monarchs, ya era jugador del primer equipo. Tenía que marcar diferencias y eso me ayudó, al punto de que salimos campeones.

¿Notaste mucho el cambio de nivel cuando comenzaste en la MLS?

Sí, hay diferencias, en la segunda división no todos son jóvenes, pero sí tienen menos experiencia. En la MLS, todos son jugadores de primer nivel y se nota. El juego es diferente, tienes que pensar rápido, hacer cosas que en el segundo nivel no eran iguales.

Los jugadores que traen ahora mismo de afuera son buenos jugadores, pues se quiere tener una liga competitiva, fuerte. Ganó un equipo duro, como Los Angeles Football Club, que tiene en sus filas a Cristian Tello, Gareth Bale, Chiellini, Carlos Vela.

¿Te gustaría volver a jugar por el equipo nacional?

La verdad es que sí, me gustaría, pero tienen que cambiar muchas cosas para que uno se entusiasme por representar a Cuba. No es solo ponerte el uniforme y entrar al terreno, hay cosas afuera que mejorar. La mentalidad de los directivos no ha cambiado. Para competir a un nivel alto, debes tener una mentalidad más profesional.

Cuba convocó a tiempo atrás a jugadores conocidos como Legionarios, que juegan en ligas profesionales, como Onel Hernández y Carlos Vázquez. ¿Vieron ustedes una posibilidad entonces de volver a la selección nacional?

No, todavía no he visto esa puerta abierta, es muy diferente la situación de ellos con respecto a la de nosotros. Para los directivos del fútbol cubano, nosotros somos traidores y es mucha la diferencia con respecto a los muchachos que se fueron de forma normal y que están jugando afuera.

Estoy seguro de que la mayoría de nosotros quisiera estar ahí, pero la forma en que ellos te tratan a ti no es buena. No soy traidor, no le he hecho nada a nadie. Ellos ven las cosas desde su punto de vista, y así no son. ¿Por qué soy traidor? Solamente, traté de buscar un futuro para mí y mejorar en lo futbolístico.

¿Crees que si me hubieran dado la posibilidad de ir a jugar a otro lado yo fuera un “traidor”? Pero cuando no te dan la oportunidad tienes que buscarla y eso fue lo que hice: buscar el chance de ser jugador profesional y he cumplido mi sueño, que fue siempre llegar a la MLS. Después, uno no sabe qué pasará, pero la meta que me tracé fue esa.

¿Ves a la selección cubana cuando juega?

Sí, la veo y la defiendo también. Tengo un compañero de Guatemala y siempre estamos discutiendo sobre cuál de las dos es mejor. Al final, soy cubano también. Nunca quiero que pierdan, porque me da vergüenza cuando pierden, cinco a cero o algo así, y lo siento, porque soy cubano. Al final me miran también como si formara parte de la selección, donde quiera que esté. Aunque no me llamen, formo parte de Cuba.

Todos los jugadores de mis equipos siempre me han preguntado por qué no juego por Cuba y a todos les doy la misma explicación y no se lo creen. Muchas personas me han preguntado porque no voy yo u Osvaldo Alonso. Les digo que no sé, que le pregunten a la Federación Cubana.

Maikel Chang futbolista cubano en MLS
Maikel Chang, un futbolista cubano de la MLS a quien el gobierno cubano no dejó entrar a su país por ocho años, por abandonar un equipo en el extranjero.

¿Has pensado ir Europa?

Nunca he hablado de eso con mi representante, pues me siento bien en Estados Unidos. Ya tengo 31 años y me establecí. También, estoy más cerca de mi familia; además, el clima de Europa no me gusta.

Hace ya algún tiempo que intentaste volver a Cuba, después de casi ocho años y no te dejaron. ¿Qué recuerda Maikel Chang de aquellos días?

Fue bien duro, no había visto a mi mamá en ocho años. Fui al aeropuerto y cuando estaba entregando el pasaporte, salió una persona y me dijo: “usted no puede abordar este avión, pues el gobierno de Cuba no te deja”. Todavía no había cumplido los ocho años como tal, pues me fui en 2012, en octubre, y estaba volviendo en enero de 2020. Pero, ¿por unos meses me vas a decir que no puedo entrar a mi país?

El mundo se me vino abajo, pues llevaba mucho tiempo sin ver a mi mamá. Tomé el teléfono y le dije: “mami, no me dejaron entrar”. De Cuba no me quisieron decir nada, pero a mi mamá la tuvieron que llevar para un policlínico por aquello. Es difícil de perdonar, porque fue muy duro, pero aquí estamos, en Cuba.

¿Qué piensa Maikel Chang de su futuro? ¿Sueñas con ganar el título de la MLS?

El año pasado estuvimos cerca. Fui seleccionado como uno de los mejores jugadores que llegaban a la MLS. Eso fue bueno, pues era mi primer año. Para los cubanos es difícil triunfar, por lo que piensan cuando te ven jugando fútbol. Se ríen mucho, por eso es difícil jugar en la MLS. Tuve que convencerlos metiendo goles y me dieron la oportunidad.

Veo a jugadores de Cuba con talento para llegar a la MLS, en especial, Dayron Reyes, que tiene mucho. Siempre hablo con él y se lo digo, que no desaproveche su futuro. Creo que llegó joven y eso lo va a ayudar mucho.

Esperemos que algún día se acabe la discriminación y puedas jugar por la selección, como otros jugadores que vivieron situaciones parecidas a la tuya.

Veremos si algún día podemos hacer un amistoso los de afuera con los de adentro. No sé si me dé el tiempo para volver a estar con la selección, pero ojalá en unos años todos puedan formar parte del Cuba, porque es un deporte, no tiene nada que ver con política. El deporte es deporte y política es política. La FIFA siempre lo ha dicho, no puedes mezclarlos. Pero parece que esos consejos no han llegado aquí todavía.

No te pregunto qué harás después del fútbol, porque te queda mucho todavía.

A lo mejor vengo a dirigir la selección cubana. Uno nunca sabe lo que va a pasar.

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Imagen cortesía de Hansel Leyva