El voleibol sentado es un deporte que goza de mucha popularidad en el mundo entre los atletas discapacitados. Su vistosidad lo ha convertido en una de las mayores atracciones cuando hablamos de eventos multideportivos y es practicado por miles de personas en todo el planeta.

Surgió por la gran necesidad de practicar deportes que tenían los miles de personas con movilidad reducida, accidentadas durante la II Guerra Mundial y sus reglas son básicamente las mismas del vóley tradicional, pero con dimensiones más pequeñas, una malla a menor altura, y seis jugadores por equipo con la peculiaridad de que juegan en el piso (la pelvis del atleta debe tocar el suelo durante el juego), se desplazan con las manos, y no se les permite levantarse en ningún momento.

El voleibol sentado en Cuba se comenzó a practicar en 2003 y un año después ya se estaba organizando el primer campeonato nacional rama masculina en el que participaron seis provincias.

El voleibol sentado es un deporte que goza de mucha popularidad en el mundo entre los atletas discapacitados.
Entrevistados El voleibol sentado es un deporte que goza de mucha popularidad en el mundo entre los atletas discapacitados.

El éxito de este torneo alentó a muchos hombres y mujeres a lo largo de toda la isla con lesiones medulares y amputaciones de sus miembros inferiores a acudir a las áreas deportivas y no pasó mucho tiempo para que el país presumiera de dos equipos fuertes en ambos sexos, capaces de competir al más alto nivel en torneos internacionales.

Sin embargo, a pesar de la fuerza con la que cuenta actualmente el voleibol sentado en Cuba, las autoridades pertinentes no le han prestado la debida atención que merece para poder demostrar su calidad en la arena internacional.

Según conversaciones que sostuvo Play-Off Magazine con varios de los atletas que lo practican en la Mayor de las Antillas y con dos de sus directores de equipos más laureados, apenas en una sola ocasión han podido salir a jugar fuera de nuestras fronteras y no han podido buscar las clasificaciones a los eventos internacionales.

Este fue el caso de la selección femenina que acudió-gracias a una invitación de la federación internacional-a los Juegos Parapanamericanos de Toronto 2015.

“Es verdad que se han olvidado de este deporte y se han concentrado más en los individuales. No sé si no hay recursos para mantener un deporte colectivo tanto tiempo concentrado o tienen el concepto de que son muchas personas para una sola medalla”, nos dice Yaite Benítez, directora del equipo Cienfuegos, quien tuvo el privilegio de ir al frente del conjunto femenino de voleibol sentado de Cuba que participó en esos juegos regionales hace más de seis años.

Benítez practicó el tradicional e integró la selección nacional de límite de estatura (hasta 1.75 m), pero la primera vez que tuvo conocimiento de este deporte, quedó enamorada y se dedicó a su enseñanza.

“Antes Cuba tenía en todas las provincias equipos superbuenos, aquí hay excelentes jugadores. Tuve la suerte de ir a Toronto, pero sin participar en ningún evento previo, fue una invitación y apenas entrenamos tres meses para esa competencia”, explica.

“Ojalá se retomen esos eventos nacionales que se hacían y que tenían tanta calidad. Los dirigentes tienen que poner empeño y deseos en esto para salir adelante”, agrega.

El profesor Michael Verges, ganador de múltiples eventos nacionales al mando de Cienfuegos y director de la escuadra de la isla en algunos topes con otros países que nos han visitado, también nos dejó sus impresiones.

“Creo que el voleibol sentado en Cuba no ha recibido la ayuda necesaria por parte de las autoridades. El deporte de discapacitados necesita de una mejor unión entre el Inder y la asociación y más en estos tiempos difíciles, y en el caso de los deportes colectivos, mucho más. Tenemos un potencial preparándose para estar a nivel mundial, pero necesita sistematicidad, atención, y organización”, afirma.

Los protagonistas del voleibol sentado en Cuba

Yanner Torres es el capitán de Ciego de Ávila y, actualmente, es el director del combinado deportivo número uno 19 de noviembre, del municipio de Majagua.

Es especialista en deportes para discapacitados y tiene una maestría en los deportes de tiempo y marca. Específicamente, su tesis fue sobre las personas con discapacidad.

“Según los que nos representan en nuestro país, los deportes colectivos, específicamente el voleibol, no aportan mucho porque daría una sola medalla para muchos atletas, pero es que nosotros tenemos calidad a nivel internacional. Hemos tenido encuentros aquí en Cuba con otros países y ni siquiera nos han ganado un set”, nos dice.

“Estamos pidiendo a gritos que alguien nos ayude. Los principales jefes del deporte para personas con discapacidad no tienen interés con que este deporte pueda salir a competir internacionalmente”, apunta.

Torres alega que en las delegaciones cubanas viajan muchas personas que no son atletas y eso conspira cuando son invitados por otras naciones para topar.

“Hasta el momento, no estamos pidiendo ir a unos Juegos Olímpicos, pero unos cuantos países nos han invitado a competir con ellos, como Colombia y Panamá, y no sé qué pasa que no nos dejan ir. Pero estoy convencido de que la razón principal es que ellos exigen que nuestros atletas sean los que vayan, no esa cantidad de personas que no aportan nada”, asegura.

“Ahora mismo, la delegación cubana a los Juegos Paralímpicos era muy pequeña, pero había una cantidad tremenda de delegados, representantes, jefes de delegación, etc., y eso no lo entiendo”, añade.

“Ojalá alguien nos escuche algún día y nos pueda ayudar para demostrarle a Cuba que nosotros tenemos la posibilidad de obtener una medalla a nivel mundial”, concluye.

Historias de practicantes

Jonathan Sánchez es de las Tunas y es fundador del voleibol sentado en Cuba. Hace 18 años es integrante del conjunto nacional y siempre ha sido seleccionado entre los mejores en los campeonatos nacionales que se han celebrado.

“Nunca hemos salido a ningún evento. Hemos estado a punto en tres ocasiones y dos o tres días antes nos han dicho que ya no hay viaje. La primera vez nos dijeron que el dinero que nos mandó la Federación Panamericana de Voleibol Sentado lo iban a coger para el atletismo porque no alcanzaba para nosotros. La segunda, no se pudo conseguir el dinero y la tercera, cuando lo teníamos todo para ir al clasificatorio de Brasil, lo suspendieron”, cuenta.

“Queremos que nos den la oportunidad de demostrar nuestra calidad internacionalmente. Ojalá este trabajo llame la atención de los directivos y sea este el instrumento que utilice Dios para echar a andar este hermoso deporte”, concluye.

Alexander Olazábal es el capitán del Cienfuegos. En el 2002 tuvo un accidente y le amputaron por debajo de la rodilla uno de sus miembros. Cuando el voleibol sentado en Cuba comenzó a practicarse, fue uno de los primeros en incorporarse y desde entonces, ha estado en todas las selecciones nacionales que se han convocado con muy buenos resultados.

Un grito de ayuda para el voleibol sentado en Cuba
Entrevistados “Creo que somos un diamante que solo hay que pulir y podremos ofrecer grandes resultados a nivel internacional, lo digo desde mi punto de vista. Me encanta el deporte y sobre todo este, y todavía me queda juventud para aprovecharlo”

“Desde que comenzó la pandemia todo lo que tiene que ver con este deporte se detuvo, pero no he visto que se haya parado nada del convencional. Ellos continúan viajando sin resultados. Pienso que la Federación no le da la suficiente atención al voleibol sentado y se dice que es una sola federación para todo tipo de voleibol”, comenta.

“Tenemos buenos atletas con tremendo potencial, pero lo mejor de todo es que hemos competido con equipos que han venido a nuestro país a hacer base de entrenamiento y ellos mismos se han asombrado de nuestro nivel, y le habló de países como Colombia, México, y Costa Rica, que han participado en Juegos Parapanamericanos”, agrega.

Nuestra revista también contactó con dos de las competidoras que estuvieron presentes en los juegos regionales de Toronto y basta escuchar sus palabras para comprender lo que este deporte representa para sus vidas.

“No te imaginas cuánto nos sacrificamos. Tenemos que hacer el doble de sacrificio en el tabloncillo porque nuestros brazos hacen doble función”, dice la santiaguera Mirlena Kindelán, quien además es licenciada en podología.

“Ese deporte es fenomenal, explosivo, nos une a todos porque es colectivo. Te da una energía espectacular, es divertido y muy especial. El deporte a las personas con discapacidad como yo nos integra a la sociedad, nos engrandece como personas, y es muy bueno para la salud. Hay muchas personas con discapacidad que esperan con ansias que se retomen estos tipos de eventos, pues gracias a estos momentos su vida es más feliz y nos duele ver que nos tengan olvidados”, concluye.

La cienfueguera Chavelys Alonso solo tiene 22 años y era una niña de 15 cuando participó en aquella experiencia. Practicó tenis de mesa y las pesas, pero fue en el voleibol sentado en Cuba donde encontró la verdadera motivación.

“Este deporte me ha cambiado totalmente. Siempre he sido muy activa, pero no me relacionaba mucho con los demás y desde que lo practico, abrí los ojos y vi que todo se puede y que siempre hay personas con más dificultades que uno y siguen adelante”, dice.

“Creo que somos un diamante que solo hay que pulir y podremos ofrecer grandes resultados a nivel internacional, lo digo desde mi punto de vista. Me encanta el deporte y sobre todo este, y todavía me queda juventud para aprovecharlo”, añade.

A raíz de la actuación cubana en los Juegos Paralímpicos de Tokio, su jefe de delegación Raúl Fornés, se comprometió a fomentar un crecimiento del deporte para discapacitados en Cuba, y esto abre un camino de esperanzas para estos atletas increíbles que son capaces de darlo todo en la cancha.

“Nosotros debemos trabajar muy fuerte en el movimiento paralímpico cubano. Los atletas que tenemos hoy son muy buenos, tienen tremendo empeño, pero todavía afrontan limitaciones. Hay que lograr una estrategia que permita el desarrollo en todas nuestras provincias con las potencialidades y posibilidades de que gozamos”, declaró el directivo al medio digital JIT.

“Contamos con un sistema de educación que nos permite utilizar como pre-Eide las escuelas de sordos e hipoacúsicos, de ciegos y débiles visuales, de personas con discapacidad física e intelectual. Hacia ahí tiene que ir la estrategia”, concluyó.

La pelota está en la cancha de los directivos. Esperemos que en un futuro inmediato las miradas se dirijan al voleibol sentado en Cuba y reciban la ayuda que necesitan para su desarrollo y normal funcionamiento. Se lo debemos a estos atletas de una voluntad gigantesca que son capaces de rematar y anotar puntos por encima de las adversidades de la vida.

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