Ihosvany Gallegos me estaba esperando en su cátedra, una especie de cueva oscura bajo el nivel del suelo donde abundan aparatos inventados para trabajar la técnica del béisbol, pelotas remendadas con cinta adhesiva y fotos de antiguos alumnos colgando en las paredes huérfanas de pintura y carcomidas por la eterna humedad que allí habita.

Gallegos es escurridizo, evita a las personas y no simpatiza con curiosos ni periodistas. Su lenguaje es el béisbol, lleva más de cuarenta años en el mismo terreno y todos los días se empeña en descifrarle los trucos de este deporte a las nuevas generaciones. Más de cuarenta años, que han minimizado su increíble record de carreras limpias permitidas para una temporada en la bitácora de su vida.

Llama ¨profe¨ a todo el mundo, como si quisiera restarle importancia a su labor encomiable durante tantos años.

Aunque parece un pez fuera del agua, receloso e incómodo, aceptó la entrevista para Play-Off Magazine en nombre de nuestra amistad y para beneplácito de nuestros lectores.

 ¿Cómo es posible lanzar para 0.37 de promedio de carreras limpias en una serie nacional? ¿Crees que será un record eterno en nuestra pelota?

«Ese record yo lo pude lograr porque se unieron muchos factores a la vez, mi equipo tenía un buen infield, una buena dirección que era capaz de saber cuándo estaba en mejor o peor forma y una ofensiva que respondía cuando tenía que responder, porque si no hay bateo no se puede ganar y el lanzador pierde la confianza.

»Yo creo que ese record no será eterno, en Cuba hay muchos valores, nacen muchos talentos, a pesar de los problemas de hoy y de los cambios que hemos tenido en nuestro béisbol. Solo hay que trabajar mucho con ellos para poder sacar el producto que necesitamos».

¿Es cierto que tenías un repertorio de 10 lanzamientos diferentes? ¿Dónde aprendiste eso?

«Eso no es verdad, es un mito de los aficionados y de los periodistas deportivos de la época. Ellos me preguntaban y yo les seguía el juego, por decirles algo, quizás para impresionar al contrario, pero puedo decirte que si tenía seis lanzamientos diferentes, bien desarrollados, los dominaba bien, pero diez son demasiados.

»Nunca le gusté a los directivos y a los encargados de hacer los equipos Cuba por no tener esa velocidad aterradora. Tenía que buscar muchos recursos para poder subsistir en aquel béisbol donde la calidad estaba concentrada y había grandes bateadores. Muchas veces se me preparaban para determinado lanzamiento y entonces yo tenía que recurrir a otro. Eso lo aprendí yo solo y con la ayuda de Heberto Blanco que me los perfeccionaba. Aquí también estuvieron Pedro Cardenal y Martin Dihigo que me ayudaron mucho pero estuvieron poco tiempo conmigo. Con Heberto Blanco aprendí de todo, a dar rollings, a dar flys, incluso a hablar más despacio».

Según los teóricos actuales del béisbol, es mejor tener dos o tres lanzamientos solamente para poder perfeccionarlos mejor, no se recomienda esa variedad de lanzamientos.

«Yo no estoy de acuerdo con eso, sé que hay tres lanzamientos que son claves, la recta, la curva y el cambio de velocidad, pero la slider,  y la sinker  también son lanzamientos que el lazador necesita.

Ihosvany Gallegos

Ihosvany Gallegos. FOTO: On Cuba

»A mí no me gusta el tenedor, creo que puede ser perjudicial para el brazo y estoy viendo por la televisión que algunos jóvenes lo están usando y van a durar poco por eso. Fíjate que en la actualidad se ven más lanzadores lastimados que antes. Yo tengo 81 años y nunca me ha dolido el brazo ni me duele, sigo tirando todos los días en el terreno».

¿Qué está pasando con el béisbol cubano? ¿Dónde cree Ihosvany Gallegos que esta el principal problema en la actualidad, en la base, en las emigraciones, en la motivación o en los profesores?

«Hay muchas cosas ahí que se unen. Es cierto que la emigración golpea, cuando usted tiene un atleta ya formado y se va, hay que volver a hacer otro.

»Por otra parte está el problema de la base, te puedo decir que antiguamente había una base, había segunda y primera categoría, se jugaba más y esto es fundamental.

»Los lanzadores, y nos cansamos de decirlo, deben lanzar en las prácticas. Aquí con los muchachos tengo dos horas de entrenamiento, si pongo a un lanzador y empieza a dar bolas, está oscureciendo, se está acabando el tiempo, es mejor para muchos profesores quitarle la bola y lanzar, para acelerar el entrenamiento. Pero no puede ser así, tienen que lanzar ellos, muchos por cumplir el plan, por el apuro, y es un error grande. Es mejor decir, no se cumplió la clase y ya, mañana seguimos.

»Los directivos siempre andan diciendo que los problemas vienen de la base, ¿Por qué ellos no vienen a la base para que vean como se trabaja aquí? Aquí en la base no hay recurso de ningún tipo.

»A mí me invitaron a Ecuador unas amistades, trabajé allá algún tiempo y traje varias cosas para poder practicar aquí, no todos los profesores tienen esa posibilidad y esa suerte.

»Los padres de los alumnos son los que cooperan con esto, pero ¿cómo el béisbol va a depender de los padres de los alumnos?

Ihosvany Gallegos entrena con niños

Ihosvany Gallegos entrena con niños. FOTO: On Cuba

»También es complicado el tema, porque si los padres resuelven una pelota y su hijo no tiene calidad, pues no juega, muchos no lo entienden, pero es así. Aquí se queda el que tiene calidad y no siempre es el que tiene una familia con recursos. Mira, a mí me gusta más el béisbol que comer y lo puedes preguntar, el alumno que me traiga un regalo aquí, está suspendido por diez días de la instalación».

 Si mañana despiertas con la noticia que has sido designado comisionado nacional de béisbol, ¿Qué cambios harías? ¿Qué medidas urgentes crees que hay que tomar para salvar nuestro pasatiempo nacional?

«Bueno, lo primero que haría es renunciar, para aceptar un cargo de esa magnitud hay que estar bien preparado y saber tratar con las personas, saber que cada persona es diferente a otra, no hablar con palabras lindas sino con palabras entendibles.

»Por otra parte, y que se pongan bravos los comentaristas de televisión, los cambiaráa a ellos. Tienen que dejar todas esas boberías que se ponen a hablar que nada tienen que ver con la pelota, que si el café, que si tal o más cual, que si el juego se demora etc. Si el juego dura diez horas, pues diez horas hay que narrarlo. A la afición le interesa el juego de béisbol, no esa cantidad de cosas que hablan que nada tienen que ver con el juego. Eso me pone muy molesto».

¿Qué piensas de la creación en Cuba de una liga profesional patrocinada por firmas y empresas cubanas y extranjeras? ¿Esto puede ser posible?

«Yo creo que sí, eso sería una motivación grande para los peloteros. Hay que elevar el techo de nuestro béisbol y necesitamos de recursos para poder desarrollar nuestro deporte nacional. Vemos en otros países la cantidad y variedad de implementos y aparatos que tienen para entrenar y aquí solo estamos corriendo, con ejercicios normales o pesas, y nos estamos quedando atrás, eso afecta la calidad de nuestra pelota.

»También deben regresar muchos de los profesores de calidad que andan por otros países, necesitamos esa ayuda. Al menos que estén unos meses aquí, otros allá, algo hay que hacer con eso».

Compartiste terreno con Martín Dihigo, quienes muchos consideran, es el mejor pelotero cubano de todos los tiempos. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

Ihosvany Gallegos

Ihosvany Gallegos. FOTO: periódico Trabajadores

«Martin Dihigo era una bella persona, es cierto que fue un tremendo pelotero, pero aquí en Cuba a lo largo de los años hemos tenido muchos buenos peloteros. La lista sería inmensa, Conrado Marrero, Asdrúbal Baro, Orestes Miñoso que era fenomenal, Willy Miranda, etc. El problema es que Dihigo jugaba las nueve posiciones, ahí si podemos decir que fue el pelotero más versátil de todos los tiempos, pero si hablamos de posición por posición, hay tela por donde cortar, la cosa se pone dura».

En más de 40 años, han pasado por tus manos miles de practicantes y prospectos, ¿podrás nombrarme apelando a tu buena memoria, algunas figuras conocidas por los aficionados?

«Bueno, por aquí paso Euclides Rojas, se formó aquí desde los siete años, sus padres decían que yo era su padre, porque no salía de aquí. Por mis manos paso también Alfonso Urquiola, que parece que no se acuerda, porque nunca lo dice. Liván Hernández fue otro que tuve aquí entre mis manos, Eulogio Osorio, Rodolfo Puente y muchos más que no puedo recordar ahora».

¿Qué opinión tienes de Higinio Vélez como máximo dirigente de nuestro pasatiempo nacional?

«Para mí no tiene los conocimientos idóneos para ese cargo. Aquí hay una cantidad de atletas o dirigentes que tienen un mejor dominio para eso. Desde que Higinio está ahí, ha habido muchos cambios y en vez de mejorarse el béisbol, se ha destruido.

Eso no lo digo por problemas personales con él ni nada de eso, es cierto que yo he ido a verlo con algunas necesidades y nunca me la ha cubierto. Si empiezo a hablar de las cosas que ha prometido y no ha cumplido parecería que estoy bravo por eso, no, no es así, estoy hablando de las cualidades como dirigente, hay gente muy superior a el por ahí».

Para terminar, me gustaría, desde tu visión de entrenador, que me dieras tu opinión personal sobre el trabajo que viene haciendo Víctor Mesa con el equipo Industriales.

«Su trabajo es bueno, sin lanzadores de segunda línea es difícil hacer un buen trabajo, pero lo está haciendo. Víctor necesita incluir a su alrededor gente que lo ayude a expresarse mejor. El pueblo está viendo como manotea, sus gestos exagerados, y necesita tener gente al lado que lo vaya educando, que le vaya diciendo las cosas que no son correctas, tiene tremenda capacidad para dirigir, pero hay que ayudarlo.

Él tiene lo más importante que puede tener un director y es la disciplina que sabe imponer, con él hay que ser así, él es ejemplo».