Para los cubanos la Guantanamera es un símbolo de identidad nacional. Quizás la canción más reconocida de la música cubana fuera de la isla. Pero en ningún caso la asociamos al deporte. Fuera de Cuba es muy diferente.

En realidad, desde hace ya más de cincuenta años que La Guantanamera se ha convertido en uno de los cánticos más utilizados por los hinchas ingleses. Nada más y nada menos que en la Premier League, la composición de Joseito Fernández es empleado en las más diversas ocasiones. Para lo bueno y lo malo.

En los estadios ingleses se puede escuchar la melodía para animar a un jugador, a un equipo, o para criticar a un árbitro, a un jugador o un técnico; incluso, para lanzar encendidas composiciones contra los rivales de turno.

En el artículo relacionado con el tema, publicado por BBC Mundo, Richard Osborne, académico de la Universidad de Middlesex y experto en música popular, explicó que la razón de por qué La Guantanamera terminó por convertirse en una de las preferidas por los hinchas ingleses radica, en que “las canciones deben tener buenas melodías que capturen la imaginación del público y que se presten para ser cantadas públicamente. También tienden a tener frases cortas de menos de diez palabras. Esto es clave para que fans de distintos equipos puedan utilizar diversas combinaciones de palabras (…) ‘Guantanamera’ cumple con cada uno de estos criterios”.

Sin embargo, no solo los británicos han asumido la famosa composición cubana para sí. En España grupos de “ultras”, como también se les conoce a los fanáticos, la emplean para referirse despectivamente a los jueces. La variante tendría la siguiente composición:

“Qué malo eres,

árbitro, qué malo eres.

Qué maloooo eeeeres,

arbitro, qué malo eres…”

Para un cubano no sería complejo ponerle la melodía correcta a la variante española. Pero también otros países como Alemania, Dinamarca e Italia han adoptado la melodía dentro de las canchas. Y ahí la cosa se complica.

Según se lee en BBC Mundo, tal práctica comenzó a mediados de los 60 del pasado siglo. Pero su uso no se ha restringido a los estadios, sino que también se entona en las concentraciones de los aficionados antes de los partidos o en manifestaciones en las calles.

Desgraciadamente, no solo se queda en el ámbito deportivo, sino que se ha empleado de manera discriminatoria contra técnicos y jugadores por su aspecto físico, y hasta por su deteriorada salud mental. Estos son dos ejemplos citados por la cadena inglesa:

  • “Two Andy Gorams, there’s only two Andy Gorams” (Dos Andy Gorams, son solo dos Andy Gorams), dedicada al jugador de Rangers, luego de haber sido diagnosticado con esquizofrenia.
  • “Fat Spanish waiter, he’s only a Fat Spanish waiter” (Gordo mesonero español, él sólo es un gordo mesonero español), dedicada a Rafael Benítez, ahora entrenador de Newcastle United.

Para Cuba, donde los cánticos no son precisamente una parte sustantiva de los espectáculos deportivos —si es que queda algún espectáculo deportivo en Cuba— la noticia llega en tono de sorpresa. La Guantanamera en la boca de los hinchas europeos suena, cuando menos a sacrilegio.

Sea sincero, ¿se ha imaginado alguna vez qué letras podríamos cantar con La Guantanamera en nuestra Serie Nacional?