Por: Redacción Play-Off

Dos peloteros excluidos del equipo provincial debido a su «condición migratoria» y un estadio que no posee un «sistema de alumbrado óptimo», porque gran parte de sus bombillas fueron prestadas y no devueltas a otro recinto de pelota, son algunos de los detalles que adornan el panorama del béisbol cienfueguero….

Para ilustrar los dejamos con este interesante reporte publicado en el periódico cienfueguero 5 de septiembre por la periodista Darilys Reyes Sánchez.

Con la prevista y considerable representación de atletas de la categoría Sub 23 (17 del total), confirmaron los Elefantes de Cienfuegos su nómina para esta 57 Serie Nacional de Béisbol. Ahora bajo la tutela de Jesús “Tito” Gómez Mendoza y cumplidos varios años de preparación, reordenamiento, identificaciones, definiciones y hasta etcétera, el objetivo para los paquidermos en la nueva temporada, por iniciarse el 6 de agosto próximo, no puede ser menos que la tan esquiva clasificación a la segunda ronda del torneo.

Siete novatos integran el listado, con mayor representación en el área de los lanzadores (3) y jardineros (2). Como patente de renovación, el promedio de edad de la selección sureña ronda los 25 años de edad (24,9).

Tres ausencias motivaron las interrogantes al momento del anuncio: las del pitcher Yuniel Leyva y los jugadores de cuadro Edwin Vassel y Pável Quesada. Con el primero las explicaciones fueron más sencillas: “no está en el róster al no cumplir los parámetros deportivos, a causa de una lesión”, refería el manager Jesús Gómez en el encuentro, acontecido el martes. “No quisimos apurarlo, es un atleta con experiencia, lanzador zurdo, a quien necesitábamos; pero las molestias no lo dejaron y él mismo así nos lo comunicó”.

Un tanto más compleja fue la respuesta con respecto a Edwin Vassel, partícipe en la Provincial e incluso miembro de la preselección hasta el último minuto, a quien limita su condición migratoria. “Lo autorizamos a jugar sin haberla resuelto; fue una falla nuestra, nunca se nos había dado un caso como este”, reconocía Norge González Enríquez, responsable del INDER en el territorio.

En cuanto al antesalista Pável Quesada, los argumentos igual vuelven sobre el estatus migratorio pues, como su primo, está inmerso en un proceso de repatriación. El muchacho regresó al país después de los 22 meses establecidos por la ley vigente y el trámite para poner en orden sus papeles puede durar entre uno y 180 días. Durante las semanas previas contó con un permiso especial del INDER de casa para entrenar con la preselección verdinegra y así, de solucionarse con inmediatez el tema, tenerlo en forma ante el llamado. Sin embargo, no quedó resuelto antes de este 19 de julio, cuando se divulgó formalmente la selección, y sobra mencionar que estas gestiones quedan fuera del alcance de los directivos del deporte local.

Al decir del comisionado Liván Angarica, “conversamos al respecto con la Dirección Nacional y nos dan la posibilidad de solucionarlo antes del 31 de julio”. De llegar los papeles después de ese límite, son muy pocas las posibilidades de inclusión para ambos en la novena sureña. Según trascendió en la reunión, a partir de entonces se hará oficial el libro con los rosters del evento, entrarán en vigencia los contratos y al parecer —al menos en este particular— no habrá lugar para cambios y probablemente deban permanecer fuera de los terrenos hasta el año próximo. De forma tajante y conclusiva respondió a los cuestionamientos de la prensa el comisionado nacional Yosvany Aragón:

“No es culpa de nadie aquí (…) Aquí lo que no se puede es violentar nada, por él o por el que venga (…) Vamos a esperar a que resuelva su problema; él salió hace dos o tres años y la pelota en Cuba, la pelota en Cienfuegos, siguió (…) Ni para nosotros ni para ellos (dijo refiriéndose al equipo local) representa ningún problema: si se puede incluir se incluye, si no, ya tendrán su estrategia al respecto”. Fin de la cita.

Otros tópicos fueron a su vez motivo de atención, entre ellos los trabajos de reparación y mantenimiento en las posibles sedes del clásico pelotero en la provincia. Las principales recaen sobre el estadio 5 de Septiembre, cuyas cifras ascienden ya al medio millón de pesos en ambas monedas —de acuerdo con lo allí declarado— distribuidas en labores en la pizarra, gigantografías, terreno, palcos, baños, entre otras. También están sujetos a obras los parques de Aguada de Pasajeros (con choque previsto para el 19 de agosto), Cumanayagua (31 de agosto), Abreus (16 de septiembre) y Palmira (20 de septiembre).

Sobre el eventual inicio de los desafíos a las cuatro de la tarde, como venía proponiendo la Comisión Nacional, los directivos y funcionarios del territorio expresaron que, más allá de sus voluntades, dependerá en gran medida de la capacidad de generación eléctrica, no solo de la provincia, sino del país, máxime al incurrir en el horario pico. Además, de momento el “5” tampoco cuenta con un sistema de alumbrado óptimo, pues gran parte de sus bombillas fueron prestadas para los play off  de la pasada campaña en Matanzas y todavía no han sido devueltas.