El pasado 13 de agosto, exactamente dos meses atrás, el novato dominicano de los Medias Rojas de Boston, Rafael Devers se convertía en el héroe del triunfo de se equipo por 3-2 sobre su archirival los Yankees de Nueva York en 10 innings, al conectar un jonrón solitario en el noveno episodio contra al zurdo cubano Aroldis Chapman para igualar la pizarra a dos carreras.

Dicho batazo convirtió a Devers en apenas el segundo bateador zurdo que le ha conectado cuadrangular a Chapman en su carrera. El «Misil» cubano estaba pasando por uno de los peores momentos estadísticos en sus ocho años en Grandes Ligas.

Entre el 11 y el 18 de agosto, el taponero antillano tuvo cuatro presentaciones donde permitió un total de 7 carreras limpias en sólo cuatro entradas y un tercio, acumulando una efectividad de 14.54 en dicho tramo.

Lo más alarmante era que la fulminante recta de Chapman, que generalmente supera las 100 millas por hora, ya no estaba engañando en lo absoluto a los bateadores por su falta de comando.

Sus pobres resultados llevaron al dirigente de los Yankees, Joe Girardi, a removerlo de su puesto de cerrador, permaneciendo sólo como arma ocasional en el bullpen. Fue sin duda algo inesperado para el lanzador que recibió el contrato más lucrativo jamás otorgado a un relevista, firmando por cinco años y $86 millones en diciembre del año pasado.

La idea de Girardi era permitirle al zurdo lidiar con lo que se estimaba eran problemas de mecánica en situaciones de baja presión.

Su compañero en el bullpen neoyorquino, el dominicano Dellin Betances, quien ha tenido sus propios problemas de comando esta campaña, destacó en aquel entonces lo importante que era para los Yankees que Chapman recuperara su forma para poder ir en búsqueda del anillo de Serie Mundial número 28 en la historia de la franquicia y primero desde 2009.

«Como compañero de equipo, fanático y jugador, sé que necesitamos que Chapman sea Chapman, y tengo toda la fe en él», dijo Betances a reporteros tras la destitución de su compañero como cerrador. «Lo necesitamos para poder ganarlo todo».

Chapman hizo 34 lanzamientos en dos entradas, 26 de ellos fueron strike. Foto: AP

Chapman hizo 34 lanzamientos en dos entradas, 26 de ellos fueron strike. Foto: AP

En pocas semanas, el cubano de 29 años recompensó la fe de su dirigente y de sus compañeros.
Chapman lanzó 12 entradas en 11 partidos en el mes de septiembre con una efectividad inmaculada de 0.00 al no permitir una sola carrera limpia. Entre el 25 de agosto y su último partido de la campaña regular el 30 de septiembre, el cubano bajó su efectividad de 4.23 a 3.22.

«Creo que regresé en el mejor momento, en el que hacía falta, y empecé a hacer mi trabajo», explicó Chapman en entrevista con ESPN Digital. «Tuve un mes excelente en septiembre y ahora aquí también en postemporada he estado ‘fajao’, ayudando a mi equipo».
En estos playoffs, donde la falta de eficacia de numerosos relevistas se ha puesto en evidencia,

Chapman ha vuelto a ser una pieza esencial para el éxito de los Bombarderos.
Junto al zurdo David Price, Chapman es el único relevista en haber lanzado cinco entradas o más en playoffs sin haber permitido una sola carrera limpia. Sus dos salvamentos son mejorados sólo por los tres acumulados por quien ahora tiene su antiguo puesto, el cerrador de los Cachorro de Chicago Wade Davis.

Chapman ha lanzado en tres de los cuatro partidos ganados por los Yankees en camino a convertirse en el primer equipo en la historia de la franquicia en ganar cuatro juegos de vida o muerte en una sola postemporada: el juego por el comodín de la Liga Americana contra los Mellizos de Minnesota y los tres últimos partidos de la Serie Divisional contra los Indios de Cleveland.

El «Mísil Cubano» se convirtió en el primer relevista de los Yankees no llamado Mariano Rivera en registrar un salvamento en postemporada desde que el también panameño Ramiro Mendoza cerró el quinto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana en 1999 contra los Medias Rojas Boston.

«Estoy contento, feliz, con todo lo que está pasando ahora mismo», explicó el cubano, quien dio crédito al trabajo que ha hecho con el afamado coach de lanzadores Larry Rothschild en su mecánica y agarre de la recta.

«Éste es el equipo con que quería jugar; pude firmar aquí, pude tener un contrato multianual con el equipo. No fue mi mejor año, perdí mi puesto, pero siempre tuve la confianza que iba a regresar que iba a salir del mal momento. Creo que regresé en el mejor momento que hacía falta». (Con información de ESPN)