Libertad
Eduardo González Martínez | Play-Off Magazine Libertad

Yordenis Ugás, como tantos otros, se fue. De los que lo conocieron con 6 años cuando comenzó a boxear, quién podría anticipar que ese muchacho de Santiago de Cuba iba a montarse en una lancha para llegar a Estados Unidos después de lograr el bronce olímpico en Beijing 2008, todo por el sueño de ser profesional y discutir la corona de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

“Como emigrante he sufrido lo mismo que todos los que se van: la separación. Es un gran dolor, uno se va de Cuba, pero Cuba no se va de ti. El lugar donde venimos nunca se olvida, no importa el éxito o el dinero y no ha sido fácil la vida de uno por nacer en un país dirigido por gente que piensa que los ciudadanos son sus esclavos y una decisión profesional puede ser tomada como traición.

“Mi familia sigue allá, yo he regresado al barrio y es algo bien bonito. Siempre estoy hablando de las cosas que pasan en mi país en la prensa y las redes sociales, pero quiero seguir volviendo y ver a la gente que creció conmigo. Quisiera visitar una Cuba de mañana, que sea libre, democrática y próspera. Vamos a ver qué pasa”, afirma.