Volví a Miami con el fútbol. Ya había estado a principios de marzo a propósito de un Consejo de la FIFA. Allí le hice par de preguntas a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en la rueda de prensa.

Una, sobre las medidas de seguridad para futuros torneos (unas horas antes había ocurrido una masacre en Nueva Zelanda), y la otra, su postergada aprobación como miembro del Comité Olímpico Internacional, no obstante representar a un organismo tan poderoso. Sus predecesores, Joao Havelange y Joseph Blatter, lo fueron.

Entonces, en los pasillos del hotel sede encontré a Luis Hernández, el presidente de la Federación Cubana, quien es miembro del Consejo de la FIFA, y del Comité Ejecutivo de la Concacaf.

Eramos amigos desde que él integraba la selección nacional de los años 70, aquella que empató con Polonia a cero en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976, suceso que me encontró a mí de único periodista cubano en las semidesiertas tribunas del Estadio Olímpico, donde gritaba como desquiciado.

futbol cubano en concacaf
El autor junto a Jorge Valdano, después de su triunfo en el Mundial de 1986.

Poco tiempo después de su designación para dirigir el fútbol nacional, a mitad de los 90, propuse públicamente la creación del Día del Futbolista (los 11 de diciembre) y, noble iniciativa a fin de cuentas, la respaldó y desde esa época el homenaje se celebra -aunque no haya mucho que celebrar-, mientras otros deportes imitaban el tributo y surgían, entonces, el Día del Boxeador, el Día del Judoca….

Era invitado especial cada año a las ceremonias, como también por parte de los organizadores del Marabana, en reconocimiento al nombre con el que un día  por esos años bauticé al maratón de La Habana. Pero las invitaciones de unos y otros desaparecieron cuando cesé en la prensa oficial  en julio de 2009.

Así que vi a Infantino y a Hernández en la Ciudad del Sol y semanas más tarde los reencontré en un hotel en Las Vegas, Nevada, para el Congreso de la Concacaf que incluyó en la agenda el sorteo de la Liga de las Naciones, durante el cual se escuchó un susurro generalizado, que me pareció burlón, cuando se anunció que Cuba estaba en el mismo grupo de Estados Unidos (además de Canadá). Los partidos eran de ida y vuelta. El murmullo daba a entender que nuevamente para varios cubanos serían viajes de ida y sin vuelta.

Hablé brevemente con Hernández, que andaba satisfecho por esos días porque a pesar de perder 2×1 con Haití en Puerto Príncipe – un partido que no pocos pensaban se movería de cancha por la situación de inestabilidad política y social de ese país- “el resultado nos dio la oportunidad de estar entre los 12 primeros de la región, después de varios años por debajo…”

Pero dicen que a veces es peor el remedio que la enfermedad. Y en las transmisiones televisivas de los canales hispanos de los cuatro partidos contra EE.UU y Canadá he tenido que soportar a los comentaristas insistiendo en lo mismo: Cuba no tenía nivel para esa Liga A.

Y no decían una falsedad, aunque el directivo cubano semanas atrás vendiera humo, y me dijera también que se gestionaban topes internacionales con Honduras, El Salvador y Guatemala, y que gracias al convenio con la federación brasileña existía la posibilidad de que la selección fuera a una base de preparación en una cancha “verdeamarela” antes de la Copa Oro.

Ni una cosa ni otra. Nada ocurrió. Y los cubanos se fueron a la aventura con partidillos ante Dominicana y Nicaragua.

Sucedió lo que se veía en el horizonte: la selección despide 2019 con 660 minutos sin anotar un gol en partidos oficiales.Después de perder su último partido 0-4 con Estados Unidos registró su octava derrota seguida en igual número de encuentros oficiales: cinco en la Liga de Naciones (1-2 Haití, 0-6 Canadá, 0-1 Canadá, 0-7 USA, 0-4 USA) y tres en la Copa Oro (0-7 México,0-7 Canadá, 0-3 Martinica).

Entre estos dos certámenes se fugaron un total de 10 jugadores, a la mitad con el país de la hoja de maple y del Tío Sam. Pésimos resultados y deserciones, se unieron al hecho de que el equipo cubano en la Liga de las Naciones no pudo contar con el aliento de sus aficionados: tuvo que jugar sus dos encuentros “a domicilio” en Islas Caimán al no reunir el estadio Pedro Marrero las condiciones exigidas por la Concacaf. Así que, último lugar y el descenso a la Liga B.

Presente y futuro de Concacaf

Volví a Miami por el fútbol. Fue recién, en estos días finales de noviembre para Soccerex USA, un foro internacional de la industria del rey de los deportes que reúne a empresarios y a expertos del balompié

Volé desde Atlanta, enviado por World Football Insider, una plataforma digital anexa a Around The Rings en la que intento fijar una sección en español del mundo olímpico. Pero del fútbol cubano siempre seguiré escribiendo. Formo parte de él desde niño, en La Ceiba, con el espíritu de la “patada gallega” que salía de los jesuítas del Colegio Belén al norte, y la cercanía del estadio de La Tropical, al sur. Hasta llegué a integrar de adolescente el equipo Habana en los VII Juegos Nacionales Escolares de 1967, a último minuto, en lugar nada menos que del legendario Carlos Loredo, quien causaría baja frente a la severidad docente.

Con Maradona poco tiempo después de comenzar su tratamiento antidrogas en La Habana.

Esta nueva cita sería en un conocido hotel de Aventura, al norte del corazón de Miami, casi a una hora en auto, desde el aeropuerto internacional. El tema del momento en las dos jornadas fue el “Inter Miami”, el proyecto de la estrella británica David Beckham que se hará realidad en marzo próximo cuando debute como el club número 25 de la Major League Soccer, y que ha sido respaldado por un grupo de empresarios encabezado por Jorge Más,y su hermano José, de origen cubano, hijos de un conocido político anticastrista ya fallecido

“Vamos a ver a futuro muchas más oportunidades para jugadores de nuestra región” me dice Phillipe Moggio, el secretario general de la Concacaf, poco después de escucharse en el auditorio un mensaje grabado por Beckham.

“No sólo compitiendo en Europa sino con las opciones mismas de la MLS, de la Liga MX” añade.

“La MLS se sigue expandiendo…Lo que está sucediendo aquí en Miami es increíble con el Inter Miami y eso influirá en toda la región”

Moggio es el principal propulsor de la Liga de las Naciones y me asegura que “se cumplió la expectativa” y que por primera vez las 41 naciones de la Concacaf se mantuvieron en juego con partidos oficiales.

“En ciclos pasados muchas de ellas salían del sistema competitivo y no tenían la oportunidad de seguir compitiendo durante los cuatro años.Y eso va a yudar a largo plazo” advierte.

El funcionario destaca que se vieron “resultados muy interesantes como Bermudas ganándole a Panamá, Canadá a EE.UU por primera vez en 34 años, Costa Rica pasando trabajo en su llave ante Haití y Curazao

“Se está viendo un nivel mucho más balanceado” sentenció.

-Pero en ese enfoque… ¿no considera a Cuba una excepción? le pregunté

– “Cuba sigue muy comprometida con el desarrollo del fútbol en nuestra región. Obviamente  tuvo un grupo complicado con Canadá y Estados Unidos, y seguirá compitiendo…Todavia tiene chance de entrar en Copa Oro, y se la estará jugando”

Punto final a mi trajín futbolístico de 2019. Sólo espero en las próximas horas el veredicto final del Balón de Oro de la revista France Football de cuyo jurado de más de 180 periodistas de todo el mundo soy miembro desde 2007 cuando ganó Kaká. Viví la última década de sufragios con el protagonismo Messi-Cristiano que al parecer cerrará con un gol del argentino. Secreto a voces.

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El autor junto al futbolista brasileño Bebeto en 1995.