La práctica comienza en uno de los salones de la Escuela Nacional de Gimnasia. Entre tanto talento que ahí se cultiva, Marcia Videaux Jiménez (julio de 1999) sobresale con luz propia desde el anonimato. Tranquila, exigente y disciplinada, busca en la concentración la limpieza de sus ejecuciones.

Una parada en el entrenamiento fue la oportunidad del diálogo. Oriunda de Manzanillo, en la provincia de Granma, Marcia regaló a Cuba en su primera competición internacional dos preseas, una de oro y otra de bronce, en una lid que marcó el regreso del país a los escenarios de nivel mundial. Pequeña de estatura, tímida y reservada, habla con sencillez.

¿Cómo fueron tus inicios? «Iba de paseo con mis padres. Pasé por un gimnasio, vi a unas niñas entrenando y me paré en la puerta a mirar. Luego empecé a hacer lo mismo que ellas, por mi cuenta, encima de la cama, hasta que mis padres me llevaron y comencé la práctica de la disciplina».

¿Qué sucedió después? «Todo fue rápido, aunque no conocía mucho del deporte. La profesora Yordanka fue la que me enseñó lo básico de la gimnasia. En mis primeros juegos pioneriles realicé buenas ejecuciones, los entrenadores de la escuela nacional me captaron y desde los nueve años estoy aquí».

En el 2008 arribó a La Habana, un lugar totalmente desconocido. Desde entonces la escuela nacional se ha convertido en su segundo hogar, pues solo tiene la posibilidad de visitar a su familia durante el periodo vacacional, en agosto y diciembre, si el entrenamiento lo permite.

¿Cómo fue la adaptación? «Cuando me dieron la noticia estaba muy contenta, aunque al principio lloraba mucho porque extrañaba a mis padres. Pero me fui acostumbrando con el tiempo, gracias al apoyo de mis compañeras y de los entrenadores».

¿Cuáles eran los referentes de Marcia en la disciplina? «Aunque no los vi compitiendo, sí conozco de sus triunfos: admiro a los profesores Erick López y Leyanet González pues constituyen un ejemplo para todos los gimnastas cubanos. Ojalá algún día pueda acercarme a sus logros».

Gimnasta cubana Marcia Videaux.

En el 2014, con solo 15 años, ya despuntaba dentro de la Preselección femenina cubana. FOTO: Hansel Leyva

Marcia Videaux sin recelo comparte los buenos y malos momentos de su carrera deportiva. De su memoria no escapa la primera vez que salió al extranjero, en 2012, al Grand Prix de México, donde dejó buena impresión a los entrenadores. Sin embargo, baja la cabeza al recordar una página dolorosa: en 2014 todo el esfuerzo y sacrificio en los entrenamientos fue en vano, no pudo cumplir el sueño de asistir a los Juegos Olímpicos de la Juventud.

«La preparación fue dura, pero no me quejaba. Tenía la ilusión de ir a los juegos. Era agosto y todavía estábamos entrenando, no tuvimos vacaciones, y al final dejamos de asistir al clasificatorio y perdimos la posibilidad de competir».

En el 2014, con solo 15 años, ya despuntaba dentro de la Preselección femenina cubana. En casa dominó la tradicional Copa Moncada de Gimnasia al imponerse por el título de máxima acumuladora, su primer gran éxito en estos torneos gracias a sus 55,767 unidades acumuladas. De no ser por los requerimientos de edad impuestos por la Federación Internacional, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, habría conquistado sus primeras medallas a ese nivel.

Al referirse a la actual temporada, las palabras brotan con total felicidad. Se pone las manos en la cintura, sonríe y confiesa: «Siempre quise estar en el equipo nacional, pero nunca imaginé que iba a poder alcanzar estos resultados».

Tras más de diez años de ausencia, Cuba retornó a los escenarios competitivos europeos y demostró que renace una generación de campeones. En el centro de alto rendimiento de la ciudad portuguesa de Anadia, Marcia Videaux —junto a su compañero Manrique Larduet— acaparó toda la atención de especialistas y atletas, al conquistar cuatro medallas de oro en la Copa Mundial.

¿Cómo te sentías en la Copa, tu primer evento internacional? «Estaba muy nerviosa, era la primera vez que competía en el extranjero y en un torneo de mucho nivel, donde los cubanos eran desconocidos.

Cada noche, antes de acostarme a dormir, memorizaba el ejercicio que iba a realizar al día siguiente, para no equivocarme».

La adolescente, en la cita en la que estuvo presente lo más destacado a nivel mundial, sacó premios de oro en Caballo de salto, con 15,112 unidades, y bronce en Barras asimétricas, gracias a una puntuación de 13,425.

Gimnasta cubana Marcia Videaux.

En el campeonato del Mundo Marcia alcanzó la medalla de plata Caballo de salto y bronce en Barras asimétricas. FOTO: Hansel Leyva

Con el éxito en el primero de esos aparatos, Marcia mantuvo la victoria cubana, pues en la presentación de 2003 Leyanet González ya había dominado la modalidad. A la Videaux la escoltaron en el podio la mexicana Alexa Moreno (14,900) y la chilena Makarena Pinto (14,387), rivales que de seguro estarán presentes en los Juegos Panamericanos de Toronto.

Por su parte, en Barras asimétricas sorprendió a todos con un tercer lugar por detrás de la venezolana excampeona mundial Jessica López (14,850) y la anfitriona Filipa Martins (13,650).

¿Qué pensabas cuando estabas en la lucha por las medallas? «Veía a las rivales realizar sus ejecuciones y me daba fuerzas, tenía que hacerlo mejor que ellas. Mis notas de partidas no eran elevadas, pero trabajé sin errores. Al final todo salió bien. Estoy contenta con las medallas porque las conseguí con puntuaciones de nivel mundial».

Para esta joven, la gimnasia exige buena preparación física y entrenamiento constante. «Esta es una disciplina muy agotadora, en la que ocurren muchas lesiones. En los entrenamientos cada orientación es importante, un error te puede llevar a una mala caída y la concentración es fundamental».

Fuera de la gimnasia, Marcia Videaux tiene las mismas preferencias que las jóvenes de su edad: le gusta la televisión, escuchar música, jugar a las cartas y compartir con sus compañeras de habitación. Para ella, sus padres,

Luis Alberto Videaux y Teresa Jiménez, y el resto de la familia, constituyen el principal motor impulsor en su carrera deportiva, y a ellos dedica cada triunfo. ¿Qué sucedió en el aeropuerto tras el regreso de la Copa del Mundo?

«Me estaba esperando mi papá, fue una sorpresa total. Él siempre ha estado al tanto de mi carrera y al saber que cogí dos medallas en un evento tan importante… no se lo podía perder. Ha sido uno de los momentos más alegres de mi carrera deportiva».

¿Hasta dónde piensas llegar? «Muy lejos, pero todo paso por paso. Ahora mismo estamos enfrascadas en los Panamericanos, a los que asistiremos con la meta de regresar la gimnasia cubana al podio de premiaciones.

Luego viene el Mundial y la lucha por la clasificación olímpica». Agotadas las preguntas y a punto de terminar la práctica, el diálogo concluye con una felicitación y una sonrisa de agradecimiento, mientras Marcia Videaux Jímenez posa para el lente de Play-Off con la frescura de una niña que sueña con la gloria.