Al villaclareño Orlando Chinea lo conocen hoy en las 32 franquicias de las Grandes Ligas Americanas, pero cuando llegó a Miami comenzó de cero, poniendo pisos. Lo primero fue aprender el idioma y lo segundo, mostrar por qué hasta 1994, fue el jefe técnico del béisbol cubano en Japón.

Por su campo de preparación en Tampa han pasado ilustres del box como José Ariel Contreras, el fallecido José Fernández y su última joyita en la Gran Carpa, Lance McCullers Jr, quien a finales de mayo se convirtió en el primer lanzador de los Astros con cuatro salidas consecutivas sin permitir una carrera anotada en una temporada desde Nolan Ryan en 1984.

Pero el record más valioso de McCullers Jr. fue el que lo igualó con su amigo Fernández. En las 25 aperturas que ha tenido a lo largo de su carrera en casa, solo le han hecho tres carreras o menos.

Chinea con McCullers

Chinea con McCullers. FOTO: Tbo.com

Y ambos productos de lujo de las Grandes Ligas, pasaron por los campos de entrenamiento de Chinea, cuando eran adolescentes.

«Los preparé a ambos desde que tenían 15 años. Lo que no sabe casi nadie es que la abuela de McCullers nació en Cuba, aunque no hablaba español. Si hubiera un Cuban Baseball Team, McCullers sería el primer abridor. Los formé a los dos juntos 100%, en todo. Por ahí existen fotos entrenando conmigo. De ambos puedo destacar su fortaleza para entrenar. Ahora mismo McCullers está haciendo salidas cada vez más consistentes, va camino a un no hit, no run. No será sorpresa para mí, pero sí un gran regalo. Esa es mi predicción, por demás es muy competitivo.

Siento cierta satisfacción por haber sido mentor de ambos. Uno pagando tributo al otro — lo menciona a propósito del record que solo poseen ambos lanzadores en MLB. Triste pero la vida nos lleva a situaciones impredecibles e incontrolables. Uno continúa en desarrollo, siendo un año más joven, camino a convertirse en All Star como su amigo. Cuanta historia de hermandad, amistad y sacrificio juntos», comenta.

Este entrenador que hoy reclaman muchos para que lo formen rumbo a la MLB, comenzó su carrera en la antigua provincia de Las Villas. Fue un jugador de élite en las categorías escolares, incluso en los juveniles, pero al llegar a primera clase, él mismo se califica como “nada del otro mundo”.

«Por primera vez trabajo con los pitchers en esa provincia, a los 31 años, en 1987. Ahí me tildaron de improvisado, imberbe e inepto y cuantos improperios puedas imaginarte. Sobre todo la prensa. Siempre trabajé en Ciencias Médicas, con el profesor e investigador Hiram Paz Basanta, pero aún así, no me creían capacitado. Por ese camino fui jefe técnico del béisbol cubano en Japón en 1994, el primer entrenador que bajo contrato llevaba jugadores cubanos allí. Luego fui invitado a springs training de los Gigantes de Yomiuri donde pude intercambiar con unos de los mejores coachs de pitcheo del mundo, Yukinori Miyata. Pasé varias temporadas allí, aprendiendo. Regresaba a Cuba cargado de guantes, spikes o bates para mis muchachos de Villa Clara, los mismos Jorge Pérez (hoy coach de pitcheo naranja) o Vladimir Hernández (otrora as del box villaclareño, hoy manager naranja), fueron entrenados por mí».

—El último descubrimiento en Cuba…

«Fue Yolexis Ulacia, puedes preguntarle. Lo destruyeron muy temprano cambiándole fases del movimiento y ángulos para lanzar».

Cuenta la leyenda que Chinea llegaba a Estados Unidos, de manera ilegal, en la misma embarcación que el actual bateador designado de los Azulejos de Toronto, Kendrys Morales.

«Nadie se lleva a nadie .Sí viajamos juntos por vía marítima. Era la salida que encontramos ambos para nuestro futuro, Kendrys estaba marginado como yo, así que nos obligaron a eso. Solo tuvimos el valor y la inteligencia que otros no han tenido».

— ¿Cuándo te conviertes en un coach de referencia mundial?

«A los cuatro años de residir en Estados Unidos comienzo a entrenar con muchachos americanos. Nunca dejé de estudiar, aun cuando no tenía ningún vínculo con el béisbol organizado. No existe eso de crear nada. Aquí debes tener credibilidad primero. No es quién eres si no a quién conoces .Es muy duro el comienzo porque debes emplearte y crear sustento de lo que aparezca. Me he convertido en pitching coach international con esfuerzo personal, experiencia acumulada y años de formación autodidacta. Soy autosuficiente financieramente hablando, y todo ello conseguido con trabajo cotidiano y mucha paciencia. Aunque algunos me tilden así, no soy ni un midas, ni un gurú. Ni lo uno, ni lo otro. Solo trabajo en el camino correcto que nos da el conocimiento acumulado. Han pasado muchos, Contreras, Ariel Prieto, Liván Hernández, Rolando Arrojo, me han firmado más de 60 lanzadores».

— ¿Con qué prospecto trabajas ahora?

Chinea trabajando con José Fernandez.

Chinea trabajando con José Fernandez. FOTO: Tomada de On Cuba

« Tengo muchos como un farmer con más de 30 lanzadores, pero son en su mayoría internacionales, no soy muy dado a trabajar con pitchers cubanos, aunque si me piden ayuda, se las brindo. Ahora firmaron los Piratas a Yoandry Fernández, villaclareño que ha tocado las 95 mph y deben promoverlo a doble o triple A esta misma temporada. Aunque ya tiene 29 años puede tener muchos logros. Si regresara a Cuba fuera el mejor pitcher cubano ahora mismo ahí. Tiene el mismo skills de José Fernández y McCullers. Será la sorpresa para Villa Clara próximamente. Debe terminar en Grandes Ligas si la suerte lo favorece, pero nada que ver con aquel desgarbado de Encrucijada. Totalmente diferente en todo. Siempre estoy pensando en nuevos ajustes del control del cuerpo. Por cierto, bien difíciles de lograr porque son programas de ingeniería cinética, trabajados con dinamógrafos inerciales digitales.

Eso en Cuba es de otra galaxia, cada dinamógrafo puede costar 150 mil dólares. Es costosa la preparación de un pitcher para ponerlo en Grandes Ligas, pero se puede».

—Hay un tema llevado y traído desde las “dos orillas”, ¿ve viable Chinea lo de un «Cuba unificado»?

«Eso es una falacia, una quimera. Primero, el apellido unificado está de más. Eso no es viable, al menos yo no me prestaría. Nosotros sí podríamos ayudar mucho técnica y materialmente, pero no lo permiten. Siguen con términos oportunistas y añejos cuando hablan de los que se fueron, así que sencillamente estás en manos de cualquier “mequetrefe” que decide tu futuro».