Para el pelotero cubano Lázaro Herrera Fernández volver a jugar en el estadio Victoria de Girón, al calor de la afición que lo vio nacer y crecer como pelotero, sería la realización de un sueño anhelado durante los dos últimos años. En las gradas del emblemático estadio de Matanzas de seguro habrá quien aplauda ante el mejor de sus batazos, al tiempo que otro espectador resentido lo tilda de “traidor”. Así, entre uno y otro criterio, tendrá que columpiarse el fornido receptor de 34 primaveras. Pero sucede que, desde la infructuosa escapada del país junto a su primo José Miguel Fernández en octubre de 2014, Lázaro solo ha pensado en vestir nuevamente la casaca de los Cocodrilos.

«Tuve que esperar a cumplir la sanción impuesta por las autoridades del béisbol en Cuba, [primero de cuatro años, luego reducida a dos] para merecer el puesto en alguno de los equipos de la Serie Nacional de Béisbol», destaca Herrera, envuelto en los entrenamientos de la preselección de los rojos rumbo a la Serie 57. Con algunos kilos de más, el receptor natural del municipio de Colón no duda en aseverar que jugar en Matanzas es lo mejor que le ha pasado, por lo que todo su empeño se enfoca ahora en asegurarse un puesto en el equipo dirigido por el debutante mentor Víctor Figueroa.

A la preselección de los Cocodrilos también regresan otros, dentro de los cuales descuella el lanzador derecho Royd Hernández, proclamado campeón hace apenas un año con los Astros de Valencia en la Liga Nacional División de Honor de Béisbol en España. Hernández, quien rubricó una efímera actuación bajo la dirección de Víctor Mesa, llega con más expectativas que antes, pues según dice a Play-Off «ya no es tan joven y ha sumado algunas libras. Su velocidad se mantiene rozando las 90 millas por lo cual debiera ocupar, sin grandes contratiempos, un puesto en el roster de abridores de Matanzas para la inminente campaña de bolas y strikes».

Royd Hernández

Royd Hernández. FOTO: del autor

También llega desde terrenos foráneos el zurdo Delvis Borges, un extraclase en las categorías de aprendizaje que aún no despunta al máximo nivel de la pelota cubana. Borges tentó a los scouts de grandes ligas en tierras dominicanas, pero finalmente no concretó negocio alguno.

Por su parte, Félix Fuentes, cerrador de los equipos de Matanzas hace un trienio, se reincorpora a las huestes de Figueroa tras un período de asueto beisbolero, en el cual se dedicó a negocios personales ajenos a la actividad en los diamantes.

En situación parecida regresa Yoan Hernández, uno de los ases del pitcheo abridor de Matanzas en contiendas precedentes, quien ahora se entrena para potenciar el bullpen y ayudar a Fuentes en rol de taponero.

Maikel Martínez, de vuelta tras un período de inactividad por lesión; Edel Tamayo, reingresado después de defender los colores de los Elefantes de Cienfuegos en temporadas anteriores; y Alexander Hernández, incluido en la preselección tras un quinquenio en el que fue desechado por la anterior dirección, también engrosan el pantano.

Ocho regresos, un único objetivo y un Víctor diferente en labores de timonel… ¿Clasifica o no clasifica Matanzas?