Comenzó la segunda fase de la Serie Nacional de béisbol y el tema de los refuerzos aún está fresco en el tintero. La ausencia de los peloteros del equipo Cuba motivó que 52 atletas de otras provincias fueran convocados por los equipos clasificados para sustituirlos el tiempo que estarán fuera, cantidad nunca vista desde que fue instaurada esta estructura de campeonato.

Pedro Álvarez es uno de ellos. Un joven lanzador espirituano de 24 años que ha llamado la atención por su explosividad en el montículo y el coraje mostrado durante los partidos “calientes”.

Rey Vicente Anglada, mentor de los Leones capitalinos, a pesar que el muchacho no tuvo una buena temporada con sus gallos, lo solicitó en la quinta ronda de refuerzos para vestir la franela azul con la misión de ser uno de sus serpentineros abridores.

Unos meses antes, ya le había dado un voto de confianza al incluirlo en el equipo nacional que participó en los Juegos Panamericanos de Lima y en todo el periplo previo que tuvo el conjunto desde su debut en la liga canadiense-americana (CAN-AM)

En lo personal tengo que agradecerle mucho a Anglada. Él me llevó al equipo Cuba a pesar de que había lanzadores con más calidad, pero al estar yo siempre dando lo mejor de mí, sacando el out que hacía falta, confió en mí.

Ahora estuve mal en la primera etapa y él otra vez ha dado su voto por mí. Lo admiro mucho y aparte de salir con el alma a darlo todo por este público, tengo que hacerlo por él, no puedo hacerlo quedar mal, confesó a Play Off magazine minutos antes de comenzar la segunda parte de la temporada.

Pedro Álvarez 2
Foto: Boris Luis Cabrera

Con apenas nueve años, “Pedrito”, como lo llaman sus amistades, integró el equipo de su provincia como bateador y en su primer turno al bate en el campeonato nacional de la categoría, le desapareció la esférica a un lanzador de Villa Clara, para llamar la atención de los especialistas.

Al concluir el torneo, con los lideratos de cuadrangulares y carreras impulsadas en su poder, integró por primera vez el equipo Cuba de la categoría y logró colgarse en el pecho la medalla de oro en el campeonato Panamericano de la Habana, y luego la plata en el mundial disputado en Venezuela.

Impactado quizás por el efecto que produce cualquier urbe capitalina en los visitantes de las provincias del interior del país, y con un padre amante de los Industriales, “Pedrito” comenzó a amar poco a poco este equipo tan mediático lleno de jugadores con características muy similares a las suyas.

Mi papá siempre ha sido industrialista. Este equipo es el clásico de Cuba, me gusta la forma como juegan, su agresividad, como se comportan en los momentos decisivos. Es un equipo que cuando uno lo ve se enamora, y eso fue lo que a mí me pasó, aparte que eso fue lo que me inculcaron desde niño: ser agresivo en el terreno, comenta.

Ha recibido algunas críticas en su ciudad natal por esta empatía con los azules, aunque siempre se le ha visto dándolo todo en el terreno por su provincia. Pero al muchacho estas cosas le importan poco.

“Bueno, cada cual que intente hacer su sueño. No vivo con la opinión de la gente. Si vas a hacer lo que cada quien te dice no puedes trazarte tu propio camino. Al final la gente cuando estás bien te viene a ayudar y cuando estás mal te da la espalda”, apunta.

“Alguna gente dice ahora que yo no lancé bien para poder venir a Industriales de refuerzo pero eso no es así, si fuera verdad me la estaba jugando para que nadie me pidiera durante esta etapa. Solamente me han salido las cosas mal en esta serie y he tenido la suerte que Anglada me llamara ahora para estar aquí con ellos”, dice con firmeza.

Es cierto que en esta primera mitad de la serie, el ahora número 99 no ha estado a la altura que se esperaba. Personas allegadas al atleta tratan de justificar la caída de su rendimiento alegando que trató de cambiar un poco su estilo explosivo en el box, de calmarse un poco y que dejó a un lado ese carácter enloquecido encima de la tabla de lanzar que desesperaba a los bateadores y enardecía las tribunas. Sin embargo él no cree que todo se reduzca a esas causas.

“La verdad es que no fui muy exigente con mi entrenamiento y eso trajo esos resultados, pero ahora quiero entrenar fuerte para lanzar buenos partidos

También en el equipo nacional estuve trabajando mentalmente para lanzar dos innings y de pronto llegué aquí a abrir juegos, era una cosa completamente distinta y eso quizás pudo influir. Después me fui recuperando y pude darle a mi equipo algunas victorias”

Pero ocurre que es muy difícil tratar de negar la personalidad de uno mismo. “Pedrito” tiene ese carácter apasionado y controvertido que le pone picante a un partido de béisbol, es su naturaleza y es así como se siente cómodo.

“También es verdad que este año intenté cambiar, de estar más tranquilo en el box y las cosas no me salieron bien. Ahora con Industriales volveré a mi forma agresiva, eso es lo que me gusta, así me siento cómodo y voy a complacerme”, dice desafiante.

Otras de las causas de su merma, se la achacan a su espíritu “fiestero”, ya que el muchacho fue varias veces visto por los aficionados en actividades recreativas en medio de la Serie Nacional.

“Eso no tiene por qué afectarme. Si lo sabes controlar no pasa nada. Todo el mundo sabe que yo soy así, tengo solo 24 años y es ahora cuando puedo hacerlo. Eso le gusta a todo el mundo, todo el que dice eso es porque me vio y es porque estaba ahí también”