Por: Redacción Play-Off

El equipo Cuba de béisbol se despidió del IV Clásico Mundial con una vergonzosa paliza a manos del conjunto de Holanda, una de las «bestias negras» de los representativos antillanos en estos eventos. Los europeos se impusieron 14 carreras por una para dejar fuera de combate en siete entradas a un plantel cubano que se mostró apático y sin respeto a su camiseta desde la voz de play ball.

El encuentro constituyó una verdadera «práctica de bateo», en la cual los holandeses produjeron 13 inatrapables, de ellos cuatro cuadrangulares, dos a la cuenta del jardinero derecho Wladimir Balentien, quien además remolcó cinco anotaciones.

Lázaro Blanco -considerado mejor lanzador del plantel cubano – fue el encargado de mantener vivas las esperanzas de su conjunto en este certamen tras las derrotas ante Israel y Japón, no obstante, el granmense apenas pasó de la primera entrada tras permitir cuatro anotaciones . A su rescate vino el avileño Vladimir García, quien no lo pudo hacer peor al tolerar otras cuatro limpias en un inning y dos tercios.

Con el juego de un solo lado, la dirección antillana decidió tirar la toalla y traer aquellos serpentineros que no habían visto acción en este Clásico. Entrada tras entrada los holandeses continuaron pisando el home producto de batazos y errores a la defensiva de sus rivales.

Del otro lado de la lomita el conocido zurdo Diegomar Markwell caminó seis capítulos, en los cuales permitió solo cuatro indiscutibles y una solitaria carrera.

Con este resultado Cuba dice adiós al IV Clásico Mundial con saldo negativo de dos triunfos y cuatro descalabros – tres de ellos en esta segunda fase-  su peor desempeño en certámenes de este tipo. No sabemos hasta donde el béisbol cubano seguirá tocando fondo.