Por: Jorge C. De La Paz Espinosa, tomado de Granma

La noche de este 11 de abril marcará un hito dentro del deporte vueltabajero, esa jornada quedará en la historia por ser la primera vez que un conjunto de baloncesto masculino con estandarte pinareño alcanza la corona en la Liga Superior de este deporte.

Aupado por su público que repletó la sala 19 de noviembre de la capital pinareña, el quinteto dirigido por el mentor debutante Andrés Gonzáles doblegó 63-53 (15-16; 16-11; 13-10; 19-16) en el sexto partido de la gran final a su similar de Matanzas, éxito que constituyó la cuarta victoria sobre los yumurinos en este play off.

Encabezados una vez más por el mejor defensa organizador del país y jugador más desequilibrante del baloncesto cubano: el refuerzo artemiseño Osmel Oliva, las huestes de vueltabajo derrumbaron todos los pronósticos en su contra y se impusieron partido a partido — primero contra Capitalinos y luego frente a los yumurinos — gracias a su férrea defensa y su tremenda velocidad sobre el terreno, armas bien explotadas por su timonel Andrés González.

Oliva, rey y señor sobre la cancha, fue galardonado merecidamente como el jugador más valioso de la final. En los seis choques disputados ante los matanceros, este armador anotó un total de 98 cartones, 21 de ellos en el último encuentro para encabezar la ofensiva de los más occidentales.

En el partido que a la postre resultó decisivo, la «maquinaria roja» de Allen Jemmot arrancó impetuosa y llevó la voz cantante durante los primeros compases del cuarto inicial gracias a su dominio en el juego interior encabezado por el pívot Humberto García, quien hizo soñar a los de la Atenas de Cuba con una épica remontada. Pinar logró descontar y concluyó en ese primer parcial con solo un punto de desventaja.

Pero desde el inicio del segundo tiempo los de vueltabajo sacaron a relucir sus mejores armas—defensa y velocidad— para darle un vuelco definitivo al encuentro. Pinar puso le puso un «cerrojo» a los yumurinos en la zona pintada, quienes se vieron obligados a lanzar desde fuera del perímetro en donde son extremadamente inefectivos. Al mismo tiempo abrían la cancha para sus «correcaminos» y penetraban con facilidad en el aro rival con relampagueantes contragolpes.

Con esta fórmula ganadora los vegueros se despegaron en el marcador al punto de que en el último cuarto gozaron de una ventaja de 16 unidades.

Por Matanzas lo más destacado corrió a cargo de Humberto García con 18 unidades, y William Granda con 12, este último todo un ejemplo de respeto por la camiseta, tras salir a la cancha en las peores condiciones físicas y ser capaz de regalar una de las mejores demostraciones de este último encuentro.

Culminó así la actual Liga Superior de Baloncesto con un campóen inédito en estos certámenes. Ahora nos toca reflexionar sobre el estado actual de este deporte en el país, pero primero… que la fiesta reine en vueltabajo.