A las 10:07 minutos de la noche del 17 de enero, Las Tunas noqueaba diez por cero a Industriales y avanzaba —por primera vez en la historia— a la discusión del título cubano de béisbol. La remontada estaba completa.

En el estadio Julio Antonio Mella, Industriales pagó los platos rotos en el séptimo desafío y fue vapuleado por el bateo tunero, que aseguró un cupo desde el próximo sábado en la final de la 57 Serie Nacional de Béisbol; una final entre equipos del oriente cubano.

Si tuviésemos que hablar de las claves, entonces diré que la victoria tunera del martes fue decisiva. Ganar el sexto duelo les dio las alas que necesitaban para creerse finalistas. El último partido de la semifinal no se decidió con la carrera anotada en el séptimo inning por Las Tunas, el resultado estaba cantado desde el día anterior.

El juego empezó fuera del horario establecido, en las calles, mucho antes de las 7:15. A estadio lleno y calles repletas, la guagua de Industriales no podía pasar gracias a la gente que agolpaba las afueras del Mella bajo gritos de: ¡Las Tunas campeón! El ambiente estaba muy caldeado y más de uno preveía en algún momento una buena bronca. Pero nada de eso pasó. Todo se resolvió a batazos.

Luis Ángel Gómez, el vencedor, un hombre que se había aquejado de un golondrino que no pocos confundieron con falta de carácter para aguantar la presión, le hizo todo el daño imaginable a una tanda Azul que se vio silenciada, mientras la armada tunera despertaba del letargo y se convertía el en feroz equipo ofensivo que habían sido en toda la temporada.

Gómez y Freddy Asiel Álvarez se ensalzaron en un duelo donde se suponía que la tercera fuera la vencida del derecho de Sierra Morena, frente a un hombre que se había sentido aquejado de problemas de salud y había levantado dudas por su elección por encima de Yoelkis Cruz.

Desde temprano empezaron a dejarse hombres en base, con Industriales llevando la voz cantante y Las Tunas sin quedarse detrás. Pero solo a dejarse, porque Industriales no anotó nunca, y este detalle siempre le pasa factura a los capitalinos.

Luis Ángel Gómez fue un verdugo desde la lomita para los Industriales, quienes no pudieron descifrar sus envíos. FOTO: István Ojeda.

Por otro lado, las controversias de los managers iniciaron pronto. Civil se queja en el segundo inning con Freddy y la tabla de lanzar. ¿Estrategias para demorar el juego? A Víctor no lo dejan salir del banco esta vez a hablar con Malleta, aunque había tiempo pedido. Se supone que el mentor capitalino, esta vez, sí puede hacer lo que se le venga en ganas… pero no. Esta vez, siguiendo las reglas no se lo permiten, pero cuando lo hace de manera estrafalaria, ¿sí? Anótense esta, grupo de jueces.

A Fredy le rompieron el celofán en el tercero y se salió de concentración. La tercera fue la vencida para él y esta vez no pudo mantenerse inmaculado. Luego de los remolques de Alarcón, Ayala le volvió a dar y siguió metiéndose en complicaciones. El bull pen azul echaba humo, pero Víctor esta vez optó por darle al villaclareño la confianza que no le dio el martes ante Paumier. Y dominó.

¿Hubiera sido prudente pasar a Alarcón, que había terminado encendido ayer, para lanzarle a Ayala? A decir verdad, Ayala estaba igual de encendido y Yosvani había tenido en la subserie un historial más largo de desesperación. Tal vez se vio más fácil terminar ahí la entrada. Tal vez la otra era la opción acertada. Pero, al fin y al cabo, Ayala también conectó.

Lo que vino después, en el quinto, como hemos acostumbrado a decir, es Bohemia vieja. Fredy explotó, Cruz volvió a resultar ineficaz y, de seguro, Víctor estaría preguntándose porqué se deshizo de José Ramón Rodríguez y no utilizó más a los lanzadores habaneros en situaciones de peligro. En el quinto episodio ya el juego estaba 8×0 y la suerte, echada.

Mena tampoco pudo aguantar el ímpetu local y Nodal de nuevo se erigió en el que tiró el cubo de agua en el incendio para apagarlo. Las estadísticas se rieron en la cara de Industriales: si no ganas el sexto, el séptimo tampoco. Nada que agregar. La final será oriental.

Industriales cayó deshonrosamente en este séptimo desafío. Jamás levantaron los brazos para luchar luego de un sexto juego donde se dejaron arrebatar la victoria. Ahora no queda más que aplaudir a Las Tunas, quienes hicieron valer los pronósticos y se impusieron, no arrolladoramente, no con categoría, pero cumpliendo con las predicciones de muchos. Y eso es lo que vale.

Ya hay tercero y cuarto de esta 57 Serie Nacional. A partir del sábado, se buscan primero y segundo.

PD: Víctor Mesa sigue sin ganar.