Un total de 243 lanzadores han subido encima del montículo y se han enfrentado al menos a un bateador rival en esta 58 Serie Nacional de Béisbol.

El 52,3 por ciento de ellos permite más de cuatro carreras limpias por partido de nueve entradas y 45 (18,5 por ciento) lo hacen para más de 10, lo que a todas luces refleja una crisis de grandes dimensiones en ese departamento dentro de nuestro campeonato nacional.

Los números son alarmantes. Colectivamente, nuestros serpentineros están aceptando 4,62 carreras limpias y están dejando, entre hits (2126), boletos (920) y pelotazos (175), que casi 28 hombres entren en circulación por ambos equipos en cada juego (27,8). Además, permiten 524 extrabases en los 116 encuentros efectuados hasta el momento. Mientras, los bateadores contrarios exhiben un vigoroso average de .281, demasiado alto para los estándares internacionales.

Justo es decir que se ha mejorado un poco el control con respecto a temporadas anteriores (0,46 bases por bolas por entrada) y que, al menos, se han propinado casi 100 ponches más que boletos, pero el pensamiento táctico continúa siendo la tarea pendiente desde la lomita de los suspiros.

Equipos con promedios extremadamente altos de carreras limpias como Mayabeque (6,92), Granma (6,37), Cienfuegos (5,75), Artemisa (5,60), Industriales (4,95), y Matanzas (4,90), son prueba irrefutable de que las cosas no marchan bien.

En el plano individual llama la atención los casos del artemiseño Misael Villa (6,75), los matanceros Roy Hernández (8,18) e Irandy Castro (9,26), el camagüeyano Yosimar Cousín (7,84) y los tuneros Yudier Rodríguez (6,00) y Yoalkis Cruz (7,40), con números de escándalo.

A ellos se suman el espirituano Pedro Álvarez (9,87), el holguinero Luis A. Gómez (5,64), los granmenses Leandro Martínez (7,24) y Yanier González (7,82), y el santiaguero Carlos Font (9,00), por solo citar a algunos de los más conocidos por los aficionados.

En medio de estos vientos huracanados —que piden a gritos una calidad más concentrada, el regreso de técnicos cubanos de prestigio que andan diseminados por el mundo, métodos modernos de entrenamiento, recursos y captaciones masivas en los barrios—, un pequeño grupo de lanzadores saca la cara por sus colegas cuando le dan la mizuno en la mano para hacer su trabajo.

Gratificante resulta ver al artemiseño de 24 años, Ricardo Martínez (2-0, 1,38 PCL) y a Javier Vázquez de Sancti Spíritus, que sigue sin aceptar carreras en 15,2 entradas de actuación. Otros buenos ejemplos son Maracles Ortiz, de Holguín (0,60), Yaifredo Domínguez, de Pinar del Río (0,68), al veterano de mil batallas Maikel Folch (0,96), o Yaniel Blanco, de Matanzas (1,08).

Maikel Folch, un sobreviviente en la Serie Nacional

Deslumbran también el bisoño Yadian Martínez (MAY), con tan solo 21 años y un promedio de limpias de 2,12, quien ha dejado a 22 hombres con la carabina al hombro, y la consistencia en ese departamento de Vladimir García (27), Yaonni Yera (26) y Yosvany Torres (20).

El veguero Frank Luis Medina es otro con una campaña excelente (2,14 PCL), al igual que el naranja Yosvel Zulueta (1,23), y los oxigenados indios Jorge Ángel Sánchez (1,10), Pedro Agüero (1,40), Frank Navarro (1,86) y Dayron Riera (2,86), quienes ayudan a su equipo a estar en la cima del picheo colectivo con un increíble 2,74 promedio de limpias por cada nueve entradas.

El camagüeyano Dariel Góngora (1,64), los tuneros Alberto Pablo Civil (1,72) y Alejandro Meneses (2,37), el espirituano Yoen Socarrás (2,39), y el prospecto santiaguero de 18 años Norge Carlos Vera (hijo de Norge Luis) con 2,20 de promedio, cierran la lista de los aplausos en estos primeros quince partidos de competencia.

A medida que van cayendo las hojas del calendario y el sol tropical siga dando en la espalda de nuestros serpentineros, el rigor de los partidos y el estrés que genera la guerra por los puestos de clasificación aumente en el terreno de juego, estos números, desgraciadamente, pueden ir tiñéndose poco a poco más de rojo.

No obstante, recordemos que nuestro vino es amargo, pero es el que tenemos. Apoyemos a los nuestros.

Nos vemos en el estadio.