Maykel Reyes estremeció las redes desde los doce pasos enmudeciendo las tribunas del estadio Alonso Grandal. Por esta vía —la de los penales— debió definirse la gran final del Torneo Apertura de la Liga Nacional de Fútbol, competición que vio a Pinar del Río coronarse campeón en un trepidante partido ante el favorito equipo de Ciego de Ávila.

Una vez más, la ausencia de la televisión privó a la creciente afición del fútbol patrio de vibrar con las incidencias de un choque intenso, disputado de poder a poder entre las que —sin lugar a dudas— fueron las escuadras más estables de la competición. Pegados a la transmisión de Radio Rebelde, la hinchada criolla palpitó con la sombra de una remontada que sobrevoló el escenario sin llegar a concretarse.

Los vueltabajeros, con dianas de Yasmani Soriano y Jean Carlos Rodríguez, habían tomado ventaja de dos goles en la primera media hora de partido. Sin embargo, la segunda mitad del cotejo vio a los locales conseguir la paridad con perforaciones a la cuenta de Asmel Núñez y Sander “Keko” Fernánez, haciendo valer la superioridad numérica tras la expulsión de un jugador pinareño.

Tras el silbatazo final, la escena quedó lista para el desenlace desde el machón de penalti. Allí se agigantó la figura del arquero internacional Elier Pozo y el conjunto de occidente se alzó con el título.

¿Qué nos dejó el Torneo Apertura del fútbol cubano?

Este es un torneo que dejó varios puntos de inevitable análisis para los seguidores del fútbol cubano.

El primero, la grata sorpresa de tener de vuelta en la élite del balompié nacional a Pinar del Río, uno de los equipos históricos que no veía la cima del podio desde el año 2007 y que, en los últimos años, había ofrecido un performance distante de la grandeza e historia que le acompaña. Los vueltabajeros llegaron con este a 8 campeonatos en sus vitrinas.

Asimismo, por vez primera en la historia de los torneos domésticos, padre e hijo se convierten en campeones de una misma edición. Los autores de la gesta son Yampier Rodríguez, de 43 años, y su hijo Ronaldo, de 18. Ambos, el pasado 7 de diciembre, ya habían logrado pasar también a los libros al convertirse en la primera dupla de padre e hijo que coincidían sobre el terreno de juego.

Otro de los puntos a tener en cuenta —probablemente el más debatido— es el relacionado con la duración de la competencia. No es secreto para nadie que el futbolista se hace jugando. Y si bien se avecina un torneo clausura en el cual diez conjuntos sumarán otros 18 partidos, aquellos jugadores que no sean llamados a reforzar las escuadras clasificadas a esta instancia, habrán disputado tan solo siete encuentros en todo el año. Algo que indudablemente atenta contra el desarrollo del jugador y favorece el estancamiento deportivo.

Por último, y no menos importante, el avileño Sander Fernández volvió a demostrar que no existe excusa deportiva que justifique su ausencia en la selección nacional. Por enésima ocasión, el multigoleador de nuestras lides desplegó toda su calidad, y aunque ello no alcanzó para alzarse con el título, no son pocos quienes le consideran el jugador más valioso del torneo. En esta ocasión marcó la friolera de 8 dianas

Teniendo en cuenta su virtuosismo y experiencia en ligas foráneas, el llamado de “Keko” a nuestra selección mayor ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad. Más aun, teniendo en cuenta el importante compromiso que tendrá La Mayor de las Antillas durante el venidero mes de junio cuando enfrente —casi con total seguridad— al combinado guatemalteco por una plaza a la Copa Oro.