El toletero cubano Yoenis Céspedes ha vivido uno de los años más grises en las Grandes Ligas desde que saltara al estrellato con los Mets de Nueva York a causa de sus lesiones. No, obstante este no es un fenómeno nuevo para él, puesto que el jardinero antillano ha sufrido daños musculares en las piernas durante la mayoría de sus temporadas en la MLB a excepción del 2015, cuando jugó 159 partidos entre los Tigres y los Mets.

Según señala el periodista Anthony DiComo, para el sitio MLB.com «La Potencia» cree que el plan de correr que llevó a cabo antes de aquella campaña fue clave para mantenerse saludable. Y ahora que está próximo a cumplir los 32 años de edad, quiere repetir aquel programa de entrenamientos cuando finalice la presente temporada.

«Ha sido muy frustrante que después de seis años, tenga una temporada en la que sólo jugué 81 juegos», dijo Céspedes, quien se está rehabilitando de un tirón en una corva que le puso fin su campaña 2017. «Me encanta estar en el terreno y jugar pelota. Ha sido muy duro no poder estar aquí ayudando a los muchachos».

Cuando estuvo sano esta temporada, el cubano bateó .292 con 17 jonrones y .892 de OPS. Pero hizo tuvo distintas estadías a la lista de lesionados con tirones en ambas corvas, un año después de haber perdido bastantes juegos por problemas similares en las piernas. En total, el granmense quien firmó un contrato de cuatro años y US$110 millones en invierno pasado, promedia 107 juegos por campaña desde 2016.

Céspedes indicó que no le hará cambios a su plan de levantamiento de pesas y aseguró que seguirá trabajando con el preparador físico Mike Barwis en la Florida.

El gran cambio será el programa de trote.

«Definitivamente, no le estaba dedicando el tiempo necesario a correr y a darle más resistencia a mis músculos. Aunque comenzaba fuerte, noté que durante la temporada los músculos no aguantaban. Se estaban desgastando. Descubrí que ahí es donde hay que hacer un cambio».

Céspedes reconoció que durante esta campaña se condujo con cuidado en el jardín izquierdo, «pues sabía que siempre había la posibilidad de que me pasara algo».