A algunos deportistas cubanos les rodean una serie de situaciones que desbordan límites inverosímiles, a causa de factores múltiples. En el caso del campeón del mundo de taekwondo cubano, Rafael Alba Castillo, la imposibilidad de acudir a certámenes que otorgan puntos para el ranking hace que peligre su participación de forma directa en los venideros juegos olímpicos de Tokio en 2020.

Pero, como explicó a Play Off Magazine: “Hasta que no logre ganar ese único título que me falta con la Federación Internacional no estaré conforme”.

Según su entrenador principal, Pedro Simón Carballo, “la federación cuenta con un presupuesto para este deporte y ajusta las participaciones en eventos que sean importantes, pero que no requieran grandes gastos. Entonces se vuelve complejo, pues son costosos”.

Sin embargo, cada uno de ellos tiene segura la presencia del titular del orbe en Puebla, México-2013, y bronce en Rusia-2015, en la división de los 87 kilogramos.

Alba, nacido en la ciudad de Santiago de Cuba en agosto de 1993, se enfocó en subir a lo más alto del podio en suelo japonés, desde su caída en Río de Janeiro, bajo la bandera de los cinco aros, por superioridad ante el uzbeko Dmitriy Shokin en cuartos de final.

El chico ha hecho méritos propios para figurar en algún que otro spot de la televisión promocionando lo mejor del deporte antillano.

“Con apenas dos años en el equipo nacional, participé en mi primer campeonato del mundo, el cual gané. Fue más que sorprendente. Tenía apenas 19 años y un mundo por aprender”, dice Alba, quien carga desde entonces con el peso de haberse convertido en uno de los principales referentes del área en este deporte.

“Desde que me mudé a la capital y comencé a entrenar con Bárbaro Pacheco en La Habana del Este, mucho antes de ingresar al equipo nacional, he sentido que mis principales armas han sido mi estatura y mi estabilidad en el peso para hacerme ligero. Soy muy alto, así que casi siempre tengo ventaja”, dice.

¿Haberte convertido tan pronto en Campeón del Mundo te dio exceso de confianza?

Te da cierta confianza porque estás a buen nivel. Te incita porque sabes que llegaste, pero en el fondo eres consciente de que toca mantenerte, que es lo más difícil. Y luego interiorizas que puedes perder.

Cuéntanos algunas de las sensaciones de ese evento. ¿Cómo se vive el primer enfrentamiento con la élite en un escenario inédito?

Uno es joven, y llegas a ese tipo de evento con expectativas, pero no sabes realmente a lo que te enfrentas. Pero cuando avanzas te das cuenta. A veces ya estás en medalla con posibilidades. Pones los pies sobre la tierra y te percatas que estás luchando por algo que te puede cambiar la vida.

Después de ese evento te sumaste a Robelis Despaigne, bronce en Londres-2012, como otro de los candidatos de peso a nivel global. ¿Sentiste que él vio en ti un rival inmediato para disputarse la supremacía, al menos a nivel nacional?

En el área no son muchos los competidores, sin embargo, acá en Cuba, somos dos con más nivel y potencia en la división superior a los 80 kilogramos. Hoy me encuentro donde estoy gracias, o en gran medida, a mi compañero Robelis Despaigne. Ha sido él quien me ha ayudado a elevar mi nivel. Desgraciadamente, no tenemos otros contendientes, así que entre nosotros mismos es la competencia. Esa rivalidad es muy sana y es la que nos impulsa a un mejor resultado y defender el país.

¿Cómo se trata de superar el taekwondo cubano para lograr mejores resultados?

Como deporte estamos cayendo en retroceso, cuando te fijas cómo va el mundo, incluso cuando lo comparas con otros deportes en el país. El taekwondo cubano se ha detenido un poco en el tiempo. Ya hay otros sistemas para pelear, para competir.

Esta el caso del Campeonato Nacional. Competimos con un sistema que data de 2010, y han pasado 8 años. Sinceramente, las afectaciones se notan por el atraso de la tecnología. A esto podemos sumarle la falta de competidores pues no vemos a los de afuera en otros países. Así que es imposible saber exactamente en qué nivel estamos.

¿Qué estrategias usan para suplir esas carencias?

Estamos explotando vías. En este preciso momento no tenemos una solución fiable para poder salir del bache, pero contamos con mucho talento.

¿Los directivos manejan la posibilidad de competir en clubes profesionales?

Hemos tenido la posibilidad de acercarnos a un club, pero por las mismas fallas que tenemos se nos dificultan las cosas para hacerlo realidad. Tampoco es tan fácil. Pero con más dedicación y trabajo, mirando a ese punto, se puede lograr que incursionemos en ese mundo. Tenemos muchos chicos con calidad, igual que las mujeres, como tres de las más jóvenes campeonas en Baranquilla, en los Centroamericanos.

Las carencias y dificultades no parecen sacar del paso a Alba. En su futuro vislumbra el camino a los Juegos Olímpicos en Japón, así que la estrategia de preparación se enfoca en los torneos clasificatorios.

“Para los Juegos Olímpicos de Tokio la ruta será difícil, pues al no poder participar en competiciones internacionales no sumas puntos para el ranking, una vía que da acceso directo. Los seis primeros tienen plaza segura. El ciclo pasado competí mucho más que en este, y logré llegar al nueve del escalafón mundial. Ahora es más complicado. Al no estar en el ranking tienes que enfrentarte a un evento clasificatorio regional, un Panamericano más que solo clasifica a quienes lleguen a la final”, dice.

¿Cuándo y dónde sería ese torneo?

No se sabe, pues se realiza el mismo año de los Juegos Olímpicos, con seis meses de antelación. Tenemos fe y confianza en de que lograremos el objetivo. Es una pena que en otras divisiones en las cuales tenemos atletas como José Ángel Cobas, no se haya logrado la clasificación, pero este es un taekwandoca muy bueno. Si tuviese el chance de competir más, sin dudas hubiese hecho el grado para Tokio.

¿Crees que falte reconocimiento de los aficionados hacia los taekwondocas cubanos?

Quizás la falta de reconocimiento viene dada por la poca promoción de los deportistas cubanos en un sector. Es más fácil que reconozcan un boxeador que tiene más publicidad y más competencias por el tipo de certámenes en los que participa. Es una cuestión de interés mediático. El deportista cubano tiene mucha calidad en sentido general, y debería decirse más en los medios, en ciertos casos.

Cuando en aquella tarde austral de Sídney, en el 2000, Ángel Valodia Matos se convirtió en el primer y único taekwondoca cubano en ganar unos Juegos Olímpicos, su listón para este deporte en la mayor de las Antillas se convirtió en la meta y principal referente. Hoy Rafael Alba se enfoca en similar dirección. “Solo hay que creérselo. Hasta que no lo logre no paro”.