Foto: Aslam Castellón.

El salto de calidad del cátcher de los Elefantes de Cienfuegos, Richel López, fue uno de esos procesos sorprendentes que a veces vemos en un jugador de un año a otro.

Antes del día inaugural de la 59 Serie Nacional del béisbol cubano el 10 de agosto pasado, Richel, de 25 años, era simplemente un bateador ambidextro con perspectivas. Durante tres Series Nacionales en la categoría Sub-23 con Cienfuegos, el joven natural del municipio de Cárdenas, en Matanzas, mostró progresivas habilidades: Su poderoso brazo, la disciplina en el plato, poder ocasional y enfocado nivel de juego sobresalían como sus principales potencialidades.

Sin embargo, con los Cocodrilos no tenía perspectivas de desarrollo, debido a la alta competitividad del equipo bajo el mando de Víctor Mesa en aquella 53 Serie. “Verdaderamente, cuando decido no jugar más en Matanzas me desmotivé y no quería jugar más béisbol”, le dijo Richel a PlayOff-Magazine, recordando uno de los momentos más difíciles de su carrera.

“Yo no quería seguir jugando, pero mi padre y mi familia me apoyaron mucho. También algunos compañeros míos de Matanzas, donde jugué desde la categoría 13-14 años hasta mi debut en la 51 Serie Nacional, me dijeron que tenía más probabilidades de ser regular en Cienfuegos. Así que no lo pensé dos veces. Tenía posibilidades de desarrollarme más, y por eso tomé la decisión de venir a jugar con los Elefantes”.

El sorprendente regreso con los Elefantes

Gracias a esa oportunidad que recibió Richel, quien se reincorporó como parte de una exitosa generación en la categoría Sub-23 de Cienfuegos, comenzó a crecer el ascenso que resultó sorprendente en la 59 Serie Nacional. “Le doy gracias a mi padre, pues él ha sido mi guía toda la vida. Por medio de algunas amistades mi padre habló con Bárbaro Marín (ex coach de los Elefantes) y otros entrenadores de Cienfuegos para mi reincorporación al béisbol”.

A base de entrega y consistencia durante 87 partidos —casi cinco meses de accionar— bajo el ardiente sol en pleno verano, López impactó con su primera gran temporada como titular en Series Nacionales. Tras haber bateado apenas para .239 de promedio en 145 visitas por el plato en 2018, aquellos destellos de talento de Richel, quien produjo 10 jonrones y 69 remolcadas en sus tres Series Nacionales en la categoría Sub-23, comenzaron a ser más frecuentes. Y, luego de acumular 363 PAs (apariciones en home), el cátcher matancero lució una admirable línea ofensiva de .271/.422/.401, con siete jonrones y 48 remolcadas.

Su aporte en la alineación fue vital para que los Elefantes de Cienfuegos (45-45) obtuvieran la clasificación a la segunda fase, cerrando por vez primera una temporada sin récord adverso en los últimos siete años. Pero, además del aporte ofensivo, el desempeño de Richel detrás del home no se quedó en segundo plano: Fue el cátcher con más innings a la defensiva en todo el año (704.1), cogió robando al 45.3% de los corredores, y el equipo marcó balance ganador de (44-43) en los partidos que inició.

“La confianza que me ofreció mi mánager, Alaín Álvarez, fue muy importante”, confesó Richel. “Entre nosotros existe una muy buena relación dentro y fuera del terreno, y en cada partido esa empatía, la compenetración entre cátcher y mánager, juega un papel fundamental. Siempre me ha ofrecido toda su confianza y por eso le estoy muy agradecido”.

Richel, pieza clave en la nueva generación de Cienfuegos

A día de hoy, el grupo talentoso de peloteros de los Elefantes de Cienfuegos, que ha ido emergiendo de las Series Nacionales Sub-23, podría mantener al equipo en la élite actual de la pelota cubana. Y, entre esos jóvenes sobresalientes, donde resaltan los nombres de los jugadores de cuadro Daniel Pérez (1B), Edwin Vassel (1B), César Prieto (2B) y Luis Vicente Mateo (SS), además de los jardineros zurdos Luis Enrique González (LF/CF) y Félix Rodríguez (CF), Richel López sigue siendo una figura clave.

“Pienso que este desarrollo se debe a la gran unidad, el colectivismo y el sacrificio a diario de todos los muchachos. Siempre hemos tenido un objetivo claro, trabajar como familia. Y así, con el aporte de cada uno, los resultados han ido llegando. Esperamos seguir entregándonos en el terreno”.

A pesar de contar con seis temporadas en Series Nacionales, Richel fue titular por vez primera en la pasada campaña. Normalmente, con tan poca experiencia, un promedio de 103 visitas al home por año antes de 2019, Richel logró mantener una gran disciplina en el plato. Y, aunque a decir verdad eso no fue alarmante, debido a su historial con promedio de .431 OBP (Porcentaje de embasado) en la categoría Sub-23, resultó admirable cómo no cambió su enfoque.

“Si algo he sabido desarrollar en mi carrera es la disciplina en el plato, aunque a veces mi temperamento lo conjuga con un toque de agresividad en cada situación de juego. Creo que a todo atleta le gusta sacarle provecho a la situación en momentos tensos y yo soy de los peloteros que admiro esos momentos”.

De hecho, entre los nueve jugadores de su edad con 25 años, que acumularon al menos 100 visitas por el home plate, Richel fue el bateador más sobresaliente. El cátcher sureño marcó una tasa de 19.8% bases por bolas, que aventajó la visión y perspectiva del grupo, dejando en un segundo plano al centerfielder santiaguero, Yoelquis Guibert (13.6%).

“Creo que todos deseamos mejorar, incluso cuando acabamos de tener nuestros mejores resultados”, valoró Richel sobre sus perspectivas futuras. “Quisiera seguir mejorando en todos los aspectos, aunque me inclinaría por aumentar mi producción en los turnos y momentos cruciales. Para obtener victorias, esas situaciones son fundamentales si de decisión se trata. Me siento satisfecho de que me haya ido bien en ese aspecto, aunque, como te dije antes, siempre mantengo el propósito de mejorar”.

Los ajustes para buscar más éxito en el futuro

Las 72 bases por bolas obtenidas por Richel marcaron un récord para cátchers del equipo de Cienfuegos en cualquier temporada de este siglo XXI, pero el joven de 25 años aún reflexiona sobre su agresividad y disciplina. Y, aunque fue sobresaliente con el 12do. OBP (.422) más alto de la liga en 2019, Richel no desestima también el complemento de más poder como una herramienta importante. “Espero mejorar mi fuerza al bate y poder conectar más jonrones, pero no es un trabajo fácil. En 2019 logré batear siete, y espero que el trabajo de las pesas, los constantes ajustes y la mejoría de mi técnica a diario me brinden más frutos”.

Quizás los jonrones no sean la solución para que el swing de Richel López sea aún más llamativo y obtenga otra calificación, pero sin dudas, dados los altos porcentajes de embasados de Cienfuegos en 2019, más extrabases podrían ayudarlo a producir carreras. Y, en ese sentido, a pesar de que Richel se embasó en 73 de sus 87 partidos durante la 59 Serie, las lesiones en la segunda fase de la campaña influyeron en su bajo promedio de .248 con corredores en bases.

“Durante la temporada, recibí varios golpes en la difícil tarea que debe asumir un receptor, algo típico de la posición, pero evadí las lesiones y no me detuve. Incluso luego de sufrir un fuerte golpe en los dedos de mi mano izquierda, me mantuve jugando a la defensa”, recuerda Richel, sobre los momentos difíciles que marcan el éxito de varios jugadores.

“Como es normal en un torneo tan largo y siempre jugando en horarios diurnos, bajo los fuertes rayos del sol, el agotamiento fue inevitable al final de la temporada. En momentos así, el aspecto psicológico siempre juega un gran papel para salir de los ‘slumps’, y a veces con el afán de querer hacer lo mejor las cosas no salían”.

Superando lesiones y decepciones…

Lo cierto es que, aun cuando su lesión en los dedos le afectó el rendimiento en todos los sentidos, Richel López (7 HR, 48 RBIs, .823), junto al tunero Yosvany Alarcón (6 HR, 40 RBIs, .886 OPS), sobresalieron como los cátchers más integrales de la 59 Serie Nacional. Sin embargo, el joven cienfueguero no fue llamado a integrar la preselección nacional rumbo al Preolímpico de las Américas, que estaba pactado para marzo pasado en Phoenix, Arizona.

Estadísticas ofensivas

(Cácheres más integrales con un mínimo de 200 PAs en la 59 Serie Nacional. Estadísticas sabermétricas: El autor.)

Estadísticas defensivas

A la ofensiva, el estable rendimiento de Richel fue aplastante: Registró el mejor OBP (.422), la mayor cantidad de jonrones (7), remolcadas (48), tasa de bases por bolas (19.8%) y marcó el segundo slugging (.410). Pero, a la defensiva, tampoco fue ineficiente, teniendo en cuenta la gran cantidad de innings que jugó en comparación con otros receptores: Cerró de tercero en promedio de cogidos robando y porcentaje defensivo, y segundo en dobles jugadas y porcentaje de asistencias.

“Cuando vi que no me tuvieron en cuenta, sentí un poco de desmotivación por no haber integrado alguna de las preselecciones este año. Creo que me gané el derecho con mis resultados, pero bueno ya me tocará seguir sacrificándome todos los días para tener otra buena temporada. Debo volver a demostrar que puedo llegar a nuestro equipo Cuba”.

Posible salto a la élite y perspectivas futuras

Richel, quien cumplirá 26 años el próximo 10 de agosto, en corto tiempo podría consagrarse como uno de los cátchers más completos del béisbol cubano actual. Y, asumiendo lo difícil que se suele alcanzar la madurez en una de las posiciones más exigentes y sacrificadas del béisbol, mantener el enfoque podría ser clave para buscar su sueño. “Tengo claras mis perspectivas actuales como jugador. Lo primero: Quisiera potenciar todos los puntos fuertes en mi juego, deseando rendir lo suficiente como para poder representar a Cuba en algún evento internacional. Pero, sobre todo, ser un integrante con frecuencia para el futuro”.

Esa, sin titubear, sigue siendo la principal perspectiva del cátcher cienfueguero Richel López. Un pensamiento que, incluso en sus peores momentos, no dejó de ser inspirador en su mente. “Todos los días mantengo mi entrenamiento y preparación física como me encomendaron mis entrenadores, y me mantengo en la casa, donde al mismo tiempo cumplo con el aislamiento y las medidas para combatir la COVID-19”.

Y, aunque la fecha del día de apertura de la 60 Serie Nacional sigue siendo una incógnita debido a la actual amenaza del Coronavirus, Richel López está totalmente centrado en su futuro. “Ya pasó ese momento difícil donde parecía estar cerca de obtener mi sueño, pero actualmente me siento mejor de ánimo, muy positivo en mis objetivos trazados para esta venidera Serie Nacional”.

“Estoy deseoso de poder jugar béisbol otra vez, pasar tiempo con mis compañeros y volver al terreno, donde siempre nos espera una gran afición. Creo que, en este momento, después de vivir nuevas experiencias en mi carrera, me siento con más fuerzas que nunca antes para salir todos los días al entrenamiento y prepararme mejor”, expresó entusiasmado Richel.

“Mi sueño sigue siendo llegar al equipo Cuba”.

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