A lo largo de toda su vida, Rolando Verde siempre ha sido una mezcla de fuerza e inteligencia. Características que lo llevaron siempre a salir airoso de varias situaciones complejas que le puso en frente el destino.

Comenzó a formarse como pelotero a edades muy tempranas en el hoy derruido terreno Pontón del municipio Centro Habana, sitio del cual salieron muchos de los grandes peloteros capitalinos. Luego se desempeñaría en los Campeonatos Provinciales con el legendario equipo del Hospital Psiquiátrico de La Habana.

Más tarde comenzó a estudiar Ingeniería en Telecomunicaciones en la CUJAE, pero la abandonó por su comienzo en las Series Nacionales: el béisbol le consumía demasiado tiempo. Esto lo obligó a cambiar de carrera para la licenciatura en Cultura Física, de la cual se graduó años mas tarde.

Dicho sea de paso, fue dueño de un debut de ensueño, al estampar el récord de Average para un novato con .360, el cual se mantuvo vigente por varios años. Pero su ascenso meteórico no quedo ahí, siguió teniendo un gran rendimiento que lo llevó a ser miembro del equipo nacional en varias ocasiones. Hasta que su carrera sufrió un declive abrupto, que incentivó rumores entre los aficionados.

No obstante, la carrera de Verde no terminó cuando se descalzó los spikes, pues luego de su retiro comenzó a trabajar como entrenador y se convirtió en uno de los mejores preparadores físicos del país. Formó parte del colectivo técnico multicampeón de Rey V. Anglada y de Germán Mesa, en la última corona que alcanzó el equipo Industriales. Además, tuvo otras funciones esporádicas como la de ser uno de los principales analistas del programa televisivo “Bola Viva”.

Debido a esa gran sabiduría béisbolera, su nombre nunca falta cada vez que hay una transición en la dirección del equipo Industriales y en la actualidad ha sonado con mucha fuerza, pues muchos lo consideraban como uno de los sustitutos lógicos tras la partida de Víctor Mesa. Para responder esta interrogante y otras acerca de su carrera, Verde accedió a conceder una entrevista exclusiva para los lectores de Play–Off Magazine.

Heeney Figueroa: Tuviste una campaña de debut formidable con los Industriales. ¿Coméntanos un poco al respecto?

Rolando Verde: “Yo comencé la Serie Nacional con muchas dificultades, porque era un cambio muy brusco el salto entre la categoría juvenil y los mayores. Mi verdadera adaptación vino a ocurrir más o menos a mitad de temporada y todo lo que dejé de batear al principio, lo hice el doble al final.

“Llegué a promediar .038 y a partir de ahí pude hacer el ajuste y la frecuencia de hits aumentó, hasta que terminé bateando .360 y obtuve la distinción de “Novato del Año”. Nada de esto hubiese sido posible si el manager José Alpízar no me hubiera dado la posibilidad de jugar, él fue como un padre para mí porque, a pesar del pobre desempeño que tuve al principio, me mantuvo en la alineación, cosa que en la actualidad sería imposible.

“Yo considero el récord como mi momento más brillante como deportista. Duró hasta que el tunero Rubén Paz lo rompió con .361, pero este muchacho no fue distinguido como “Novato del Año” a causa de su salida del país, así que por lo menos mantengo una parte del record para los que han obtenido esa distinción. Ahora, yo siempre he tenido una gran duda porque Erwin Walters promedio .367 en la primera Serie Nacional, donde en teoría todos son novatos, así que no estoy seguro del todo si alguna vez el récord realmente fue mío”.

Tras su retiro a los 33 años, Verde se ha convertido en un referente entre los preparadores físicos del país. FOTO: Marcel Villa.

HF: Siempre fuiste catalogado como un jugador bastante completo, pero en especial muy ofensivo, sobre todo en esos primeros años de tu carrera. ¿Cuéntanos a qué se debía esto o si alguien te guió para obtener esos resultados?

RV: “Cuando yo llegue a la primera categoría el sistema de bateo que yo traía de los juveniles no me sirvió de mucho. Tengo que agradecerle mucho a Lázaro Martínez, quien fue mi primer entrenador de bateo en Industriales y a uno de mis compañeros: Agustín Marquetti. Ambos siempre estuvieron arriba de mí para que pudiera realizar el ajuste.

“Todos los consejos que ellos me dieron los fui adaptando a mi comodidad y, según fue pasando el tiempo, obtuve buenos resultados. Me convertí en un buen bateador de rompimientos y producía mucho entre center y rigth.

“No obstante, reconozco que yo cometí un error gravísimo en mi carrera, cuando estaba en mi apogeo e incluso era miembro del equipo Cuba: quise dar jonrones. Por tanto, modifiqué mi sistema y a partir de ese momento, sumado a las lesiones que habían mermado mi físico, nunca más fui el mismo”.

HF: Precisamente es muy bueno que nos comentes esto, porque una de las teorías que manejan los aficionados es que tu bajón se debe a que coincidiste en época con varios grandes jugadores en el cuadro, y eso te presionó psicológicamente. ¿Cuánto de cierto hay en esta afirmación?

RV: “Realmente no tuvo mucho que ver, porque como ya dijiste todos tenemos más o menos la misma edad y competíamos juntos desde niños, esa presión siempre estuvo presente. Mi declive se debió a cuestiones técnicas y también por causas naturales, me llegó un poco antes por mis características físicas.

“Yo me retiro con 33 años de edad por dos motivos. El primero fue porque vi que ya había perdido esa hambre de jugar béisbol, condicionado por algunas injusticias que me tocó vivir con las preselecciones. El segundo, porque como todos esos peloteros y yo éramos contemporáneos, por lógica nos íbamos a retirar en momentos similares y yo quise adelantarlos a la hora de convertirme en entrenador”.

HF: ¿Descríbenos como fue ese proceso de aprendizaje que te llevó a convertirte en Preparador Físico?

RV: “Esa es una historia increíble, yo empecé como entrenador de bateo y de jugadores de cuadro en el equipo Metropolitanos. Entonces, en el segundo año hubo una reducción de plantilla y quitaron al coach de primera, y yo pensé que me darían el puesto a mí. Pero, una vez conformada la dirección del equipo, me ponen en la lista por un enredo burocrático como Preparador Físico, función que nunca cumplí en esa temporada. Ese año fue muy bueno para los Metros, llegamos al famoso play off con Industriales.

“Da la casualidad que también era año olímpico y el equipo Cuba necesitaba un Preparador Físico. En la Comisión Nacional se pusieron a revisar las plantillas de los equipos y determinaron que yo era el idóneo para el puesto. Imagínate mi sorpresa cuando se reunieron conmigo y me lo comunicaron, yo les dije la verdad que era que yo nunca había hecho eso y después las cosas salían mal y me iban a reclamar a mí. Pero me preguntaron que si yo tenía miedo y eso fue lo que me hizo decidirme a aceptar. Busqué consejos de dos o tres amigos, los sumé a algunas ideas propias y hasta el sol de hoy”.

Verde (al fondo), en uno de los entrenamientos de la selección capitalina. FOTO: Marcel Villa.

HF: ¿Pudieras ofrecernos tu visión del estado técnico del béisbol cubano actual y cuáles son las tendencias negativas más significativas que observas en él?

RV: “Como todos sabemos, el béisbol cubano tiene varias problemáticas muy grandes. Por ejemplo, muchos de los muchachos abandonan el país a edades muy tempranas, algo que trae como consecuencia que su lugar lo tomen otros que no están aptos para llegar a la Serie Nacional y en otras épocas no hubiesen ni estado cerca de integrar un equipo, y menos de tener roles protagónicos. Esta situación ha hecho mi trabajo en la Academia muy difícil, porque tengo que corregir demasiados defectos en muy poco tiempo y eso no debería de ser así.

“No creo que sea tanto un problema de la formación en la base, porque en la actualidad las mejores ligas del mundo tienen a peloteros cubanos como protagonistas y casi todos se formaron aquí. A pesar de que los entrenadores pasamos mucho trabajo a causa de la falta de recursos.

“Tendencias negativas son miles, por ejemplo, en la defensa podemos observar muchos errores tácticos como los tiros innecesarios a las bases, mala mecánica a la hora de fildear y pobre efectividad a la hora de tirar a la base. También el robo de bases se ha perdido, debido a que a los peloteros no les gusta hacerlo. Eso nos ha llevado al sobre uso del toque de bola y su mala ejecución que tiene porcientos muy elevados. Yo lo manifiesto cada vez que tengo la oportunidad en Bola Viva, hablo en contra del uso excesivo de la acción del sacrificio. Pero me gustaría que ustedes los periodistas les preguntaran a los managers: ¿por qué adoptan esta filosofía de juego en detrimento de otras acciones ofensivas? Sería interesante ver qué les responden estos”.

HF: Vistos todos estos problemas y desde tu puesto como entrenador en la Academia Provincial de béisbol de La Habana, ¿cómo vislumbras el futuro del béisbol capitalino?

RV: “Es muy difícil responder a esta pregunta, porque como te dije con anterioridad los mejores prospectos ya ni se molestan en debutar en la Serie Nacional y se van del país a edades muy tempranas. Por ejemplo, yo te puedo decir que, del equipo campeón nacional de la categoría sub-18 de hace tres años, quedan solamente cinco jugadores en Cuba y ellos eran el relevo de los jugadores actuales de la capital.

“Lo triste es que nosotros, los entrenadores, no podemos hacer nada para luchar contra esto y se nos exigen resultados cuando está claro que un atleta no se forma en un día. Por tanto, tendremos que seguir recurriendo a los peloteros experimentados —a pesar de que muchos hayan pasado su mejor momento— y los jóvenes que nos quedan tendrán que seguir quemando etapas”.

HF: El béisbol moderno viene de la mano de la sabermetría, la cual ha derrumbado muchos conceptos tradicionales que se tenían en este deporte. ¿Crees que incentivar su aplicación en nuestro país ayudaría a solventar algunos de estos problemas?

RV: “Es algo que se nos hace necesario, porque todo lo que ayude al desarrollo del béisbol no puede ser echado a un lado. La implementación de las nuevas formas de análisis y valoración de los peloteros que se usan en la MLB tienen un gran reflejo en el trabajo de los entrenadores. Ejemplos de ello son el posicionamiento defensivo, el llamado swing de opencut o de golfeo que tan buenos resultados está trayendo, etc.

“En Cuba hay conceptos modernos que, a criterio personal, son casi imposibles de aplicar como la especialización de picheo. Porque, si los equipos no tienen cuatro lanzadores abridores claros, qué cuerpo de relevo podríamos esperar. Así que las cosas se nos hacen cada vez más difíciles a causa de la falta de recursos. Pero no podemos ceder ni un ápice en nuestro empeño de mejorar el béisbol y aplicar todos y cada uno de estos avances que estén a nuestro alcance”.

HF: En los últimos días tu nombre sonó con mucha fuerza en las redes sociales para ocupar el cargo de director de Industriales, a raíz de la renuncia de Víctor Mesa. Pero eso no es nuevo. Siempre que esto ha sucedido en años anteriores has salido a relucir como uno de los principales candidatos. ¿Qué nos puedes decir al respecto?

RV: “La respuesta es muy sencilla, no me gusta ser manager, a mí lo que me apasiona es enseñar y formar correctamente a nivel técnico y táctico a los jugadores. Un manager tiene que tener una visión general de todo lo que sucede en un terreno de béisbol y de todas sus especialidades. Además, de otras cualidades como poder de decisión, liderazgo, etc.

“A mí me gusta mucho mi especialidad, porque me da la oportunidad de enfocarme en una u otra área específica y me da la oportunidad de ser creativo en ellas. Las pocas veces que he tenido que dirigir no se me ha dado mal, pero te repito: no me gusta. No descarto el hecho de que algún día lo haga, pero tampoco me gustaría dirigir a esta generación actual del equipo, porque estos jugadores tienen otro tipo de mentalidad en relación con la que había hace algunos años atrás en la época de Anglada.

“No obstante, si tuviera la voluntad de asumir el mando del equipo, tampoco podría hacerlo, porque mi mamá tiene 96 años de edad y vive conmigo. Como es lógico, a esa edad yo tengo que estar pendiente de ella y, honestamente, no tendría las condiciones para pensar en dirigir a los Industriales”.

Tras años como preparador físico, Verde lo tiene muy claro: “no me gusta ser manager”. FOTO: Marcel Villa.

HF: Como bien conoces, Rey Vicente Anglada aceptó dirigir por una temporada a los Industriales. En su anterior período de dirección tú fuiste uno de sus colaboradores más cercanos, ¿cómo lo describirías como manager?

RV: “Rey es un manager con una visión muy amplia de todo lo que sucede en un juego de béisbol. Tiene un gran dominio de todos los departamentos que tiene la dirección de un equipo, sin dejar nunca de escuchar las opiniones de su cuerpo técnico, a pesar de que él tenga la última palabra como le corresponde. Por tanto, trabajar con Rey siempre resultó muy cómodo”.

HF: ¿Podrías describirnos como fueron esos años de Anglada al frente del equipo?

RV: “El equipo del primer año estuvo mal confeccionado en mi opinión. Porque Rey llevaba años fuera del béisbol y traía consigo muchos conceptos propios del pasado, lo que se encontró fue que el presente era muy diferente. Él tuvo la idea de que en Industriales debían de estar todos los mejores peloteros de la capital.

“Yo pienso que eso fue un error, porque el atleta quiere jugar y si no juegas no puedes obtener resultados que te lleven a un equipo Cuba, por solo poner un ejemplo. Se nos dieron situaciones como la de Tabares que no abrió jugando regular, porque el resto de los jardineros eran de lujo también al igual que él. Esas situaciones crearon una dinámica negativa en el equipo, a pesar de que perdimos en semi finales contra Pinar del Rio, el equipo nunca funciónó a cabalidad.

“Al año siguiente las cosas cambiaron, se retiraron algunos veteranos y algunos jóvenes prospectos pasaron a Metros. Entonces sí pudimos conformar un equipo que funcionaba como tal y obtuvimos el campeonato. En 2004, sucedió lo mismo, a pesar de que ya no teníamos a Javier Méndez porque se había retirado y perdimos a Kendry Morales y a Bárbaro Cañizares a mitad de competencia: ellos eran el corazón ofensivo del line up y cualquier otro equipo al que le hubiera sucedido esto se hubiera ido a pique. Pero, a pesar de esto, con un picheo de lujo y unos muchachos que luchaban de verdad en el terreno, supimos imponernos una vez más.

“Después de esos éxitos pensamos que teníamos un equipo para diez años, pero esto no fue así por razones que todos conocemos. En 2005, perdimos contra Sancti Spiritus, aunque tuvimos una excelente campaña donde ganamos 61 partidos, el zurdo Ramón Licor acabó con nosotros en el play off. En 2006, nos impusimos nuevamente al derrotar a Santiago de Cuba en la final y al año siguiente se repitió el duelo, pero el triunfo fue para ellos.

“En 2008 pudimos clasificar, pero ya el equipo venía con ciertos problemas internos y perdimos en cuartos con Pinar del Rio. Ese fue el último año de Rey”.

HF: Cuando conversamos acerca del béisbol cubano, hacías alusión al fenómeno migratorio que lo afecta. ¿Te gustaría ver un equipo Cuba Unificado en un Clásico Mundial?

RV: Sí, por supuesto que me gustaría y pienso que eso es lo que casi todo el pueblo quiere. En definitiva, estos peloteros se formaron con nosotros aquí y son un producto de nuestra escuela cubana, así que no puedo objetar en nada que nos representen algún día. De hecho, varios han visitado el país y han sido bien atendidos por una vía o por otra sin ningún tipo de problemas.

“Lo que si te doy por seguro es que, para poder competir a ese nivel, tienes que contar con jugadores que este insertados en él. Las selecciones cubanas actuales siempre irán al Clásico a competir con mucho honor y dignidad porque nosotros somos guerreros por naturaleza. Pero, desde que salen de aquí, sabemos que no van a obtener el resultado que queremos porque como conjunto no están al nivel del reto”.

HF: Asumiendo que cambias tu postura acerca de ser manager y te dan a dirigir un equipo ideal de las Series Nacionales, ¿cuál sería este?

RV: “No me voy a atrever a darlo porque correría el riesgo de ser injusto con varios atletas. Yo creo que comparar etapas en la Serie Nacional no tiene mucho sentido, porque todas han tenido características que las diferencian.

“Por ejemplo, un pelotero como Pedro Chávez, que fue una súper estrella en los primeros años y que sin duda fue de los más grandes que ha pasado por la inicial. Cuando es comparado con Antonio Muñoz, con Marquetti o incluso con “Pito” Abreu a nivel estadístico, se queda muy por debajo. Casos como este existen en todas las posiciones, por tanto mi equipo ideal estaría separado por etapas”.