La expansión mundial de la COVID-19 ha sido —sin lugar a dudas— el fenómeno de mayor connotación en lo que va de 2020. Su propagación provocó un cambio en las dinámicas sociales y el fútbol no fue la excepción. Con casi todas las competiciones del planeta suspendidas, las miradas futboleras se centraron en un pequeño grupo de ligas domésticas que, bajo la adopción de rigurosas medidas sanitarias, continuaron su accionar.

Una de ellas fue la Liga de Nicaragua, campeonato que no habría tenido mayor atractivo para los cubanos de no ser por Sandro Cutiño, joven tunero que —a principios de año— fue fichado por el Magua FC. Uno de los fuertes candidatos al título del fútbol pinolero se había hecho de los servicios del cubano en un traspaso que no estuvo exento de polémica. Sobre este y otros temas, el futbolista conversó con Play Off.

“Mis inicios fueron cuando estaba en 2do grado. Un amigo de mi papá me regaló un balón y comencé en las categorías inferiores”, recuerda.

Las condiciones de Sandro para el deporte de las multitudes rápidamente se hicieron notar. Tanto así, que aun sin haber cumplido la edad mínima requerida, hizo el grado para jugar el Campeonato Nacional Pioneril.

Luego de pasar por todas las categorías de formación deportiva en la EIDE Carlos Leiva, fue llamado a la preselección de Las Tunas. Allí se hizo de un espacio en la plantilla y comenzó su andar por el torneo doméstico del fútbol cubano donde —además— archiva algunas de sus más recientes incursiones con Sancti Spíritus.

“Antes de irme para Sancti Spíritus había estado de refuerzo con ellos. Vi que había gran unión tanto en el colectivo de entrenadores como entre los atletas. Además, las atenciones eran superiores. Al terminar esa etapa me propusieron jugar con ellos y es donde actualmente me mantengo jugando en Cuba”, cuenta.

Al ser la Liga Cubana de carácter amateur, ¿cómo hacías en Cuba para poder sustentar tu vida y la de tu familia?

Siempre, gracias a Dios, pude y puedo contar con mis padres para lo que sea necesario. Me han apoyado en todo para que yo pueda superarme en mi profesión. Vivíamos con mi salario como profesor de educación física más el salario de ellos.

En 2015 tuviste la oportunidad de vestir por primera vez los colores de la selección durante el premundial sub-20. Coméntanos sobre esa experiencia.

A esa edad, en lo que más se piensa es en la selección nacional. Ahí fue mi primer roce internacional y me sirvió de motivación para seguir trabajando.

Con la llegada de Pablo Elier Sánchez al banquillo, tuviste la oportunidad de debutar con la selección absoluta de Cuba. ¿Lo esperabas o te tomó por sorpresa?

Siempre trabajé. Nunca perdí la fe de que ese momento llegaría. Agradezco al profe Pablo Elier por la gran oportunidad que me dio de debutar en la selección mayor de mi país.

¿Cuándo te diste cuenta de que podías jugar al fútbol profesionalmente?

Cuando vinimos a los juegos de preparación contra Nicaragua y vimos la liga de acá, tanto yo como mis compañeros de selección nos dimos cuenta de que sí se puede.

¿Cómo surge esta posibilidad de fichar por el Managua?

Gracias a Dios, se me da la oportunidad de jugar el segundo partido que efectuamos acá en Nicaragua. Ahí me vio jugar el profe Emilio Aburto (DT de Managua), contactó conmigo e hicimos los trámites pertinentes.

Hubo mucha polémica alrededor de tu contrato. Primero se iba a realizar por el INDER, luego decides marchar por tu cuenta. ¿Por qué tomas esta decisión?

Bueno, primeramente, quise hacerlo a través de la federación, pero vi mucha demora. Ya del Managua me estaban apurando y tuve que salir por mi cuenta.

Una vez realizado el contrato, se hacen los trámites pertinentes para reajustarlo a las normativas del INDER. ¿Cuál fue la causa de este cambio y cómo fue posible?

La causa fundamental fue que no existiera discrepancia entre federaciones. Ambas partes me plantearon la situación y —como para mí es muy importante poder representar a nuestro país—acepté.

Tu llegada al fútbol profesional se vio maraca por un hecho sin precedentes. A pesar de la expansión de la COVID1-19, la liga de Nicaragua se convirtió en una de las poquísimas del planeta que no detuvieron su accionar. ¿Sentiste miedo?

Al principio sentí un poco de temor, pero acá fueron adoptando medidas de prevención. Nos estábamos cuidando muchísimo y dejando a voluntad de Dios.

¿Qué diferencias encuentras entre el fútbol nicaragüense y el cubano?

Para serte concreto las diferencias son tres: calidad del terreno, velocidad del juego y condiciones de vida. Lo económico influye mucho en tu rendimiento y esto tiene que ver con el bienestar de la familia. Si la familia está bien y tú también, el rendimiento es mejor. La calidad del terreno es superior, eso hace el fútbol más vistoso. Y tácticamente, como te comenté, el juego es más rápido.

¿Qué viene ahora para Sandro Cutiño?

Ya que no me renovaron con el Managua estamos pensando en un nuevo club, siempre con la voluntad de Dios.

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