Por: Buster Onley / ESPN

Luego de meses de negociaciones sobre el nuevo acuerdo colectivo, el documento está completo y en manos de los impresores, dicen las fuentes. Esto limpia el camino para las conversaciones sobre el ritmo de juego entre las Grandes Ligas y la Asociación de Jugadores que están destinadas a tener un impacto duradero en un juego que siempre se ha destacado por su atemporalidad.

Los oficiales del béisbol y los jugadores podrían terminar aceptando – o confrontando – dos palabras que parecían inimaginables hace cinco o 10 años: reloj de pitcheo. Y a medida que el sindicato y MLB intercambien ideas en los próximos meses, algunos jugadores esperan en privado que parte de la solución sea la llegada de una zona electrónica de strike, la que ellos creen que podría servir para mover los juegos tanto como un límite de tiempo entre lanzamientos.

Habrán cambios entre ahora y el inicio de la temporada 2018, pero bajo los términos del nuevo acuerdo, MLB solo puede hacer cambios de forma unilateral si no puede llegar a un acuerdo con la unión. El poder de alterar las reglas para acelerar el ritmo del juego – o para forzar la negociación de las alteraciones que quieren imponer – está contenido en el Artículo XVIII del nuevo acuerdo colectivo, página 77.

Se piensa que la redacción es un viejo resquicio de los años 70, y aunque no está claro por qué esa sección fue agregada en ese momento en particular, es práctica ahora para el comisionado Rob Manfred mientras que él se esfuerza por acelerar la manera en que se juega el deporte, para reflejar mejor los tiempos de atención de esa era: «El derecho de los equipos de hacer cualquier cambio en las reglas no se verá afectado o limitado de ninguna manera», en tanto y en cuanto MLB le notifique a la unión con una temporada de antelación – algo que ya ha hecho. Las áreas de enfoque para MLB son los tiempos entre lanzamientos y el creciente número de reuniones entre lanzadores, receptores y jugadores del cuadro.

La preferencia de ambas partes es una solución negociada – que encuentren un terreno común en las conversaciones y el intercambio de ideas. Manfred habló sobre esto en marzo, sobre cómo él quiere tener más diálogo con los jugadores, más retroalimentación sobre cómo mejorar el ritmo de los partidos. Pero algunos jugadores reconocen que, de una manera u otra, los cambios a las reglas van a llegar. Un jugador le dijo recientemente a sus compañeros que es mejor que se vayan acostumbrando a la idea de un reloj de pitcheo «porque es inevitable».

Entre los rangos y las filas de la unión, el concepto quizás no sea visto como algo tan radical como antes porque la inmensa mayoría de los jugadores en MLB han competido en juegos donde a los lanzadores se les da 20 segundos entre lanzamientos. Ese cambio en la regla fue implementado antes de la temporada 2015 en Doble A y Triple A, y como nos dice Sarah Langs de ESPN Datos, un impresionante 74 por ciento de los 1,047 jugadores en rosters activos o lista de lesionados en MLB jugaron en estos dos niveles desde el inicio de la temporada 2015, algunos por asignación de rehabilitación por lesiones.

El tiempo promedio de juego en MLB bajó en seis minutos en el 2015, pero esos avances desaparecieron en el 2016, cuando el tiempo promedio de un juego de nueve entradas aumentó de 2 horas, 56 minutos a 3 horas. Este año, el tiempo promedio de los juegos a nueve entradas es de 3 horas 4 minutos, y de 3:08 para todos los juegos. Algunos oficiales de los equipos están convencidos que el paso más deliberado es debido a los hábitos cambiantes de los jugadores.

Entre los 88 jugadores que calificaron para el título de efectividad en 2008, solo tres promediaron más de 25 segundos entre lanzamientos; Josh Beckett fue el más lento con 26.7 segundos. Sesenta y seis de los 88 lanzadores promediaron 22 segundos o menos.

En 2017, solo 21 de los 87 lanzadores abridores de Grandes Ligas están promediando 22 segundos o menos entre lanzamientos. Los lanzadores que trabajan más rápido suelen atrapar el tiro de regreso del receptor mientras retroceden por la pendiente delantera del montículo, casi nunca dándoles la espalda al plato mientras intentan crear un ritmo. Carlos Martínez de los Cardenales de San Luis promedia apenas 19.2 segundos entre lanzamientos; R.A. Dickey de los Bravos de Atlanta promedia 19.1 segundos. Pero 12 promedian más de 25 segundos. Interesantemente, cinco de los 10 más lentos pasaron sus años formativos con los Rays de Tampa BayMatt Andriese (28.4), Alex Cobb (26.4), Chris Archer (26.3), Jason Hammel (25.6) y Jeremy Hellickson (25.2).

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Peter Moylan. FOTO: MLB. com

Algunos lanzadores veteranos tienen preocupación de que sus rutinas dentro de los partidos se vean afectadas. Los lanzadores quieren asentarse en el montículo antes de hacer cada lanzamiento, lo que tiene el potencial de alterar la trayectoria del lanzamiento. Los bateadores se salen de la caja de bateo, se ajustan sus guantillas, compran algunos segundos para pensar sobre lo que el lanzador y el receptor planifican hacer después.

Algunos lanzadores y bateadores trabajan lentamente. El relevista de los Dodgers de Los Angeles Pedro Báez atrajo mucha atención durante la postemporada del año pasado por sus hábitos laboriosos. Y el jardinero de los Filis de Filadelfia Odúbel Herrera, quien promedia 30 segundos entre lanzamientos, tiene el ritmo lento más deliberado en las Grandes Ligas. Probablemente Abraham Lincoln pronunció su famoso Discurso de Gettysburg en menos tiempo que lo que le toma a Herrera terminar un turno al bate de cinco o seis lanzamientos.

«Es algo ridículo», dijo un jugador veterano sobre los turnos de Herrera. «Los lanzadores reciben la mayoría de las críticas por la gran cantidad de tiempo que se toman, pero durante mucho tiempo, han sido los bateadores quienes están haciendo las cosas más lentas».

Un reloj de pitcheo ayudaría a resolver eso, aunque se tendría que crear una capa adicional de regulaciones para las situaciones cuando hayan corredores en base, para cuando los lanzadores se salgan de la goma de lanzar, y para cuando los bateadores se salgan de la caja de bateo – vestigios de la atemporalidad única del béisbol. Después de todo, el mariscal de campo de los Patriots Tom Brady tiene que pedir tiempo fuera si quiere tiempo adicional para estudiar la defensa de un rival, y el estelar jugador de los Cavaliers LeBron James no puede detenerse a conversar con un compañero sobre cómo ejecutar un movimiento más efectivo de pick-and-roll sin consumir un tiempo fuera.

Pero MLB quiere un mecanismo formal para mejorar aún más el ritmo de los partidos, y al tener el poder de cambiar las reglas a su voluntad, se encuentra en una posición fuerte para negociar los términos de un reloj de pitcheo y restringir el número de visitas al montículo entre compañeros.

A través de la negociación, los jugadores estarían en posición de conseguir algo a cambio, y en semanas recientes algunos han mencionado en privado que su esperanza es que la unión empuje por la creación de una zona automatizada de strikes, en la que las bolas y los strikes se canten electrónicamente. Eso eliminaría el debate constante sobre las decisiones de la zona de strike, de acuerdo con los jugadores.

«Eso aceleraría tanto el juego como el reloj de pitcheo», dijo un jugador. «Piensen en lo que sucede ahora: Tienes un pitcheo pegado, y el bateador se sale para preguntarle al árbitro del plato. O el receptor se vira para preguntarle al árbitro. O el lanzador dice algo, y se tarda más tiempo porque está frustrado con una decisión. Las bancas le gritan al árbitro, y el árbitro se vira para gritarles.

«Todo eso se eliminaría. No se tendría que decir nada. Sería una bola o un strike, y todo el mundo seguiría para el siguiente lanzamiento».

MLB y la unión tendrían que sentirse cómodos con que la tecnología sea lo suficientemente buena para replicar lo que hacen los árbitros, ya que algunos de los resultados recogidos son actualmente recalibrados por MLB antes de ser presentados en las evaluaciones debido a las imperfecciones. Sin embargo, un jugador notó que MLB ya tiene suficiente confianza en la tecnología para medir el rendimiento de los árbitros utilizando resultados electrónicos.

Algunos jugadores creen que los jugadores están dispuestos a hacer concesiones importantes como esta en las conversaciones del ritmo de los partidos, sabiendo que los oficiales de béisbol se dedican a racionalizar un producto que sea más adecuado para una audiencia más joven.

«Pienso que esto va a ser bueno para ambas partes», dijo un jugador veterano.