Los viejos conocidos siempre aparecen en algún punto del camino, y así les sucede a los Alazanes de Granma en la Serie del Caribe de Guadalajara. Allí, un sexteto de jugadores cubanos que desde hace años decidieron probar suerte en el béisbol profesional, asoman en el camino del elenco oriental en la lid de las bolas y los strikes de Jalisco, México.

Ya esto se ha vuelto habitual. Todavía tenemos fresco el recuerdo de Adonis García, Yunieski “Rikimbili” Betancourt, Yordanis Linares, Frank del Valle, Jorge Martínez o Félix Pérez, todos nacidos y criados en la Mayor de las Antillas, quienes mostraron frente a las escuadras nacionales su tremendo potencial en pasadas versiones del clásico caribeño.

Ahora les corresponde el turno a otros seis peloteros antillanos, quienes rememoran viejos episodios cuando se enfrentan en Jalisco a sus otrora compañeros.

Ronnier Mustelier (Santiago de Cuba-33 años): El primer cubano en el camino de los Alazanes en Jalisco fue el versátil santiaguero, quien forma parte de los mexicanos Tomateros de Culiacán, flamantes monarcas del circuito azteca del Pacífico.  Pero el indómito no hizo daño a la tropa de Carlos Martí, pues solo pegó un imparable y dejó a par de corredores en circulación.

Mustelier escapó de Cuba en el 2009 por vía marítima y dos años después firmó con los Yankees de Nueva York como agente libre, pero fue cesado por los Mulos en el 2014. En series nacionales, todos lo recordamos como antesalista de los poderosos equipos indómitos dirigidos por Antonio Pacheco, los mismos que protagonizaron encarnizadas batallas con los Industriales de Rey Vicente Anglada. Veloz, con poder en sus muñecas y brazo potente, el santiaguero salió a probar suerte en el sistema profesional y, aunque no llegó a brillar en MLB, se ha establecido como un jugador confiable en los circuitos caribeños.

Ronier Mustelier es el único cubano entre los Tomateros de Culiacán.

El santiaguero jugó 48 desafíos en el 2017 con los Leones de Yucatán (Liga Mexicana), a ritmo de nueve extrabases, 22 remolques, tres bases robadas y línea ofensiva de 318/379/385. En el circuito invernal del Pacífico, se desempeñó con los Tomateros de Culiacán en 50 pleitos, también con nueve extrabases, 24 impulsadas, cinco estafas y línea de 301/392/369.

El mentor de los Tomateros, Benji Gil, ha aprovechado la velocidad y el bate sólido de Mustelier para que sea uno de los revulsivos en su alineación, que cuenta además con hombres poderosos como Japhet Amador y Sebastián Elizalde (pegaron 40 extrabases y 11 jonrones entre ambos), el conocido máscara Sebastián Valle y explosivo patrullero Rico Noel, autor de 13 robos en 14 intentos durante la temporada regular de la Liga del Pacífico.

Dayron Varona (Camagüey- 29 años): Cuando los Alazanes se midan a los Criollos de Caguas, monarcas defensores del certamen caribeño, observarán en los jardines a dos hombres con gran capacidad defensiva por su notable rango de cobertura. Uno de ellos es el agramontino Dayron Varona, quien hace solo un par de años pisó el recinto sagrado del béisbol en Cuba: el Latinoamericano.

El camagüeyano formó parte de la comitiva del Tampa Bay que visitó la Isla en marzo del 2016, cuando fue el primer madero de los Rays en el pleito contra la escuadra nacional, frente a las miradas de los presidentes Barak Obama y Raúl Castro. En aquel encuentro la afición presente en el Latino casi obvió la presencia de Varona, a quien no aplaudieron antes de consumir sus turnos en el plato.

Ahora el agramontino chocará contra el combinado granmense en Jalisco, donde tendrá la oportunidad de mostrar sus armas poco antes de que se inicien los entrenamientos primaverales de MLB. Hasta el momento, y desde su irrupción en el béisbol profesional de Estados Unidos en el 2015, Varona ha tenido un duro periplo por las Menores, situación que desearía cambiar en el 2018.

Su temporada baja no ha llamado mucho la atención, pues solo jugó siete partidos con las Águilas de Zulia en Venezuela y después pasó a Caguas, donde encontró estabilidad, aunque su rendimiento en la reducida fase regular fue discreto (245/325/283). Para la final contra los Cangrejeros de Santurce, el patrullero elevó su promedio ofensivo a 455 y contribuyó a la segunda corona consecutiva de los Criollos.

Rusney Castillo, con la camiseta de los Criollos de Caguas, campeones de la Liga Profesional de Puerto Rico.

Rusney Castillo (Ciego de Ávila-30 años): Si bien no ha logrado triunfar en el sistema de las Medias Rojas de Boston tras firmar un suculento contrato de siete años en el 2014, Castillo ha encontrado cierto consuelo en el circuito invernal boricua. Allí ha sido figura con los Criollos de Caguas, al punto de ganar dos cetros consecutivos y el título de la Serie del Caribe del 2017 en Culiacán.

Sin embargo, no ha corrido con la misma suerte en Estados Unidos, donde no vio acción en las Mayores en ningún momento del 2017, a pesar de que tuvo su mejor año como profesional. Con el Pawtucket, sucursal de Triple A de Boston, Rusney pegó 37 extrabases (22 dobles y 15 jonrones) en 87 encuentros, con 52 anotadas, 47 remolques, 14 estafas en 16 intentos y línea ofensiva de 314/350/507.

Pero Castillo está bloqueado en las Medias Rojas por un grupo élite de jardineros que incluye a los cotizados Mookie Betts, Andrew Benintendi y Jackie Bradley Jr, lo cual ha provocado que el patrullero se enfoque en dejar una buena imagen en las Menores y después pasar a jugar en Puerto Rico, donde ha encontrado un hogar seguro con los Criollos de Caguas.

Ahí es idolatrado, como ya se pudo ver en la pasada edición de la Serie del Caribe, en la que, a pesar de casi no rendir, acaparó los focos de los aficionados boricuas. Muy probablemente Castillo llegue mejor a la versión actual de la lid en Jalisco, teniendo en cuenta su línea de 344/400/625 en los últimos diez partidos del certamen boricua.

Junto a Varona, el avileño debe ser una de las piezas fundamentales para el mentor de los Criollos, Luis Matos, quien buscará un desempeño más estable de su novena en el torneo mexicano, a fin de evitar los sustos que pasaron hace un año, cuando tuvieron que obrar la remontada para erigirse en monarcas.

Francisley Bueno (La Habana-36 años): Pasan las temporadas y el nombre de Francisley sigue sonando en los circuitos beisboleros profesionales, en los que comenzó su periplo en hace más de una década. El capitalino firmó su primer contrato en el 2006, con los Bravos de Atlanta, y en MLB realizó su última aparición en el 2014, cuando actuó como relevista en 30 oportunidades.

Otrora miembro de Industriales, Bueno ha tenido destellos de calidad en multitud de equipos y ligas, alternando entre abridor y relevista según el nivel del circuito donde se desempeñe. Particularmente ha destacado en República Dominicana, nación que lo acogió desde que salió de la Isla en el 2004. Ya a Cuba no le lanzará en la fase clasificatoria de Jalisco, porque este domingo fue el encargado de romper la racha negativa de 11 derrotas quisqueyanas en la Serie del Caribe, al completar cinco entradas en blanco ante los Criollos de Caguas.

De esta forma, Francisley se confirmó como uno de los brazos de mejores números para las Águilas Cibaeñas en esta temporada invernal, la cual saldó con efectividad de 3.06 en 12 aperturas, aunque solo logró par de victorias ante cinco reveses. La única oportunidad de que el zurdo se enfrente a Cuba es que ambas novenas se enfrenten en la final.

Ynueski Maya es uno de los lanzadores cubanos con mayor experiencia en Series del Caribe.

Yuniesky Maya (Pinar del Río-36 años): Muchos pensaron que el vueltabajero llegaría a triunfar en las Mayores, pero jamás se acercó al nivel requerido para dominar allí. Sin embargo, el pinareño es uno de los lanzadores más recordados en Cuba por su trabajo efectivo y sus lágrimas en el I Clásico Mundial, donde fue uno de los héroes primarios del subtítulo alcanzado en San Diego.

Además, su explosividad y fuerte carácter en el box siempre cautivó a los fanáticos antillanos, que ahora disfrutarían verlo en acción, incluso, si le corresponde trabajarle a los Alazanes. Esto último es perfectamente posible, porque el lunes, fecha del pleito entre el plantel cubano y el dominicano, Maya tendrá cinco días de descanso tras abrir el séptimo partido de la final quisqueyana con las Águilas Cibaeñas.

No obstante, ya el alto mando dominicano ha anunciado que el pinareño trabajará el martes, cuando buscará confirmarse como el as de las Águilas, novena con la que logró efectividad de 3.38 en 11 aperturas esta temporada, una toma de muestra aceptable tras regresar de una cirugía Tommy John.

Maya mostró gran dominio contra los zurdos (promedio oponente de 228) y no perdió la ruta de la goma al regalar solo diez boletos en 48 entradas. Las Águilas Cibaeñas será la tercera camiseta que el vueltabajero defienda en la Serie del Caribe, tras vestir los colores de los Tigres del Licey y los Leones del Escogido.

Raúl Valdez (La Habana-40 años):  En tiempos de mucho brillo de la pelota cubana, hace más de 15 años, ya Raúl Valdez destacaba como uno de los serpentineros zurdos de mayor impacto en las lides nacionales. Pero resulta impresionante la manera en que el habanero ha logrado mantenerse en la elite beisbolera pese a su avanzada edad, con rendimiento de altura en República Dominicana y Japón.

El zurdo Raúl Valdés llegó a las Águilas Cibaeñas como refuerzo, proveniente de los Toros del Este.

Particularmente, el circuito dominicano ha sido sagrado para Valdez, valorado entre los más notables lanzadores del LIDOM. Este año, si bien quedó lejos de las expectativas en cuanto a victorias (una) con los Toros del Este, culminó con efectividad de 2.74 en diez aperturas, con 47 ponches y solo tres jonrones en su cuenta.

El zurdo ya sabe lo que es ganar la Serie del Caribe, pues en el 2012 fue pieza fundamental de los Leones del Escogido, y ahora buscará repetir en el que debe ser uno de sus últimos torneos de máximo nivel. No obstante, su inicio en Jalisco estuvo por debajo de las expectativas, al recibir fuerte castigo de la tanda venezolana, aunque si su escuadra avanza tendrá una nueva oportunidad en el duelo del cruce semifinal, instancia en la que Cuba ya es un potencial contrario.