Ante los Criollos de Caguas, actuales monarcas de la Serie del Caribe, los cubanos no tenían nada que probar, a no ser que la ofensiva está lo suficientemente repartida, como para no descansar en la espalda de nadie. Esta vez fue la tanda baja, quien lo decidió todo.

La segunda línea del pitcheo, con miembros de la primera línea dentro de Cuba, se comportó a pedir de boca, sobre todo el zurdo Leandro Martínez. Eso en lo colectivo, mientras, en lo individual, era la ocasión propicia para que jugadores como Lázaro Cedeño encontraran su forma, de cara a una posible emergencia en el choque semifinal.

Hasta el mentor boricua, Luis Matos, había dicho que lo que quería era dar un buen juego ante Cuba. “Que todo el mundo cogiera turno y que nadie se lesionara”, adelantaba. Y así fue para los dos lados. El manager cubano, Carlos Martí, subió al jovencito Ulfrido García, quien solo tuvo que respirar en el primer capítulo, para que el toletero Anthony García se la desapareciera del estadio de Jalisco.

Como respuesta, el receptor Frank Camilo Morejón la despachó en el tercero, para igualar las acciones. En esta ocasión, el capitalino se las arregló a la ofensiva, aunque otra vez con corredores en las bases, se vio dubitativo. No le estafaron, por suerte. Eso sí, con el madero castigó la bola, una vez más en el quinto. Entre él, el avileño Raúl González— ¿ya dijimos que hace rato se ganó un mejor turno al bate?—y el hombre proa, Roel Santos, Cuba demostró no bajar los brazos.

En el quinto episodio se le acabó la suerte del novato al santiaguero García. A esa altura, la batería de los Criollos le cazó todos los lanzamientos, y entre Rubén Gotay y el cubano Dayron Varona, solo a base de jonrones, le igualaron el score. Por cierto, antes del choque el camagüeyano, había declarado que: “Cada vez que veo una bandera cubana me siento contento”, mientras el otro cubano que jugó en la novena rival, Rusney Castillo, afirmaba lo difícil que todavía le resultaba jugar contra su país natal. De vuelta al choque, Ulfrido aguantó como pudo en el quinto.

Por enésima vez, la dirección cubana, decidió abrir el sexto capítulo con un lanzador explotado. Ulfrido, sin dirección, toleró dos imparables consecutivos y se fue, entonces, a las duchas. En su lugar, el zurdo Leandro Martínez, con dos en circulación y sin outs, frenó en cero a la cuadrilla de Criollos. Martínez dominaría consecutivamente a 9 de los 11 bateadores a los que se enfrentó. Lo hizo impecable, sin fisuras.

La rebelión de los Alazanes llegó en el octavo inning ante los lanzamientos del relevista Joseph Colón, cuando la tanda de arriba, llenó las bases, y el quinto madero, siempre ajustadito, Guillermo Avilés disparó doblete remolcador. El marcador final fue 6-3 y Cuba aseguró el segundo puesto, pues el liderato de la clasificatoria dependía del juego entre Tomateros y Águilas Cibaeñas. Sea quien sea el rival, el hombre de la apertura de la semifinal será el derecho Lázaro Blanco.

¡Encomendados quedados a su brazo!