Antes que el abridor de los Alazanes de Granma, el matancero Yoanni Yera, fuera sacudido por la batería de los Tomateros de Culiacán en la parte alta del cuarto episodio, el espirituano Frederick Cepeda (a quien nunca le ha quedado grande el traje de cuarto madero) daba a los cubanos una mínima ventaja. Yera echaría por tierra el doblete del Gallo, pero este tendría otra prueba en el séptimo, que como suele sucederle pasaría con sobresaliente.

El segundo choque para los cubanos en el Panamericano de Jalisco, ante más de 17 mil personas (se vendieron todos los boletos) fue un juego de volteretas, donde Cuba siempre tuvo que venir de atrás. Al rescate de Yera, en el cuarto, salía el villaclareño Alaín Sánchez, destinado una y otra vez—no sé por qué extraña manía—a roles secundarios por Martí. El rescate de Frank Camilo Morejón, quien lució como colegial en su faena defensiva en la goma, le tocaba a otro villaclareño, Yulexis La Rosa.

El juego ante los Tomateros, llegó al inning de la suerte con ventaja de dos anotaciones, 4 a 2 para los locales y con el relevista Aldo Montes dominando a zurdos y diestros. Pero en el séptimo las bases se le congestionaron de Alazanes, y Montes, abatido, solo pudo mirar al cielo. Era otro momento para Cepeda. En el minuto en que el espirituano puso sus pies en home, tenía unos numeritos históricos en Serie del Caribe de “salte y no le lances”. Siete juegos, 455 de average con 10 hits en 22 turnos. Con esos 10 imparables había traído 8 carreras al plato. Obvio, remolcó el empate con fly de sacrificio. Hay vida para Cuba después de la lesión de Despaigne…está el “24”.

En el octavo episodio, Cuba amargaría la fiesta en las gradas del Panamericano, cuando un imparable de Carlos Benítez desataría la última rebelión del choque. Yoelkis Céspedes en sustitución por Benítez hacía el resto en el corrido de las bases. De héroe se vestiría el avileño Raúl González, quien trajo la quinta y definitiva del juego. La segunda que remolcaba esa noche. González se está ganando una mejor ubicación en el line up.

Con 5 capítulos lanzados, nada tenía que hacer Sánchez abriendo el noveno episodio, pero otra vez el manager Carlos Martí, obvió la especialización del pitcheo. Al primer lanzamiento, los Tomateros atacaron con cañonazo al jardín derecho, que ubicaba el empate en la intermedia, y entonces (¡Tantas veces!) trajo al apagafuegos Raidel Martínez. El pinareño liquidó la entrada a puro talento y se anotó su segundo juego salvado de la Serie del Caribe, 2018.

Los Alazanes no solo pusieron sus cascos en la siguiente etapa, si no que dejaron a los locales de México contra la pared, en un juego donde volvió a fallarles el pitcheo de relevo. Entiéndase que un equipo azteca no perdía los primeros dos juegos de una Serie del Caribe desde el 2008. Al finalizar el choque, Martí sentó en la Conferencia de Prensa a sus dos mejores armas: Cepeda y Sánchez.

Este domingo habrá descanso, y supongo que se peleará por ganar los dos juegos restantes, pero como dijo el coach mexicano, Benjamín Gil, al término: “¿Díganme qué ventaja hay en ganar los primeros 4 juegos?”. Todos saben hacia dónde mirar.