El 8 de octubre de 1956, hace 63 años, ocurrió una de las cosas más difíciles de lograr en un juego de béisbol. El lanzador de los Yankees de New York, Don Larsen, tiró el único juego perfecto en la historia de las Series Mundiales.

Sacar out a 27 hombres sin que ninguno de ellos pueda llegar a la tan ansiada primera base no lo logra cualquiera. Para Don Larsen, ese momento llegó en una de las etapas más cruciales de toda la temporada: la Serie Mundial.

Era el quinto juego de la final de 1956 entre los New York Yankees y los Brooklyn Dodgers, serie empatada 2-2. El mentor Casey Stengel le dio la responsabilidad a Larsen de poner delante a los Yankees en la carrera por el título.

El duelo contra Salvatore Maglie se mantuvo hasta el cuarto capítulo, cuando Mickey Mantle largó cuadrangular por el por el jardín derecho y rompió el duelo de ceros. Más tarde, en la sexta, los Yanquis hicieron su segunda anotación.

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Don Larsen. Foto: Tomada de Excelsior

A esas alturas Larsen se había convertido en la figura a seguir atravesando el juego sin permitir libertades a los bateadores rivales. Llegó la novena entrada y rápidamente sacó par de outs. El alto mando de los Dodgers decidió enviar un emergente en busca del ansiado hit que rompiera el encanto.

Para eso fue seleccionado Dale Mitchell, quien no hizo más que poncharse y de esta manera Larsen consumó su hazaña, única en la historia de las Series Mundiales del béisbol profesional norteamericano.

Los Yankees, por su lado, no pudieron aprovecha r el empuje anímico de liderar la Serie   3-2 de manera tan espectacular y debieron esperar hasta el juego 7, para ganar el título número 17 de la organización.