Por: Jorge Morejon, ESPN

Cuando Yandy Díaz salga este lunes a defender la tercera base de los Indios de Cleveland en el Juego Inaugural de la temporada 2017 ante los Rangers de Texas en el Ballpark de Arlington, se convertirá en el cubano número 200 en debutar en Grandes Ligas.

A palo limpio se abrió Díaz su paso hacia las Mayores, luego des pasar tres temporadas entre Doble y Triple A en las que dejó average de .307 y promedio de embasamiento (OBP) de .407 en 333 juegos.

Tras una pretemporada inmensa, en la que hasta los partidos del jueves exhibía promedio de .444, con 14 impulsadas en 19 encuentros, obligó a la gerencia a darle la esperada oportunidad de jugar finalmente al máximo nivel.

A ello se unió la lesión que dejará fuera de acción por varias semanas al segunda base titular Jason Kipnis.

El dominicano José Ramírez se moverá a la intermedia y el cubano se ocupará de defender la esquina caliente.

En conversación con la 990 AM, emisora de ESPN Deportes Radio de Miami, el cubano contó cómo se enteró de que estará en el róster de los Indios desde el primer día.

“Estaba en el dugout el jueves y me dijeron que (Terry) Francona me mandaba a llamar a su oficina. Pensé que me iba a decir que tuve una buena primavera, pero que me enviaban a las Menores a que siguiera trabajando, pero me dio tremenda alegría cuando escuché lo contrario”.

Básicamente, ¿qué te comentó Francona?

“Qué ellos estaban contentos con mi bateo y que esperaba que siguiera bateando con ellos en las Grandes Ligas, pero que debía esforzarme mucho en la defensa. Estoy consciente de que me abrí el camino a palo limpio”.

¿Cómo llegaste a ser el bateador que eres ahora?

“Al principio de mi carrera me interesaba demasiado en la defensa, pero luego cambié el enfoque y al llegar a este país me dediqué por completo al bateo. Entrenaba en las cajas, no perdía tiempo, eran swings tras swings, aprendiendo a dirigir la bola, a encontrar hasta la última gota de energía para que la pelota caminara. Ahora recojo el fruto de todos esos días de esfuerzo”.

¿Te preocupaba comenzar de nuevo la contienda en las Menores?

“Un poco. Pero me había preparado mentalmente para todo. Si no me dejaban con el club, pues bueno, qué le iba a hacer. Retornaría a la granja a seguir luchando. No iba a bajar las manos por un obstáculo más”.

¿Sabes que vas a ser el pelotero cubano número 200 que viste un uniforme de las Mayores?

“Tremendo orgullo. Espero no decepcionar a nadie. En un momento como esto me acuerdo de buenos amigos y entrenadores que estuvieron dándome la mano desde que era un niño. Quisiera abrazarlos a todos y decirles que les agradezco desde el fondo de mi corazón”.

El primer cubano –y de hecho, el primer latino– en las Mayores fue el habanero Esteban Bellán, allá por 1871, con los Troy Haymakers de la desaparecida Asociación Nacional.

Carlos Pedro, conocido como Chick Pedroes, le siguió los pasos en 1902, aunque solamente tuvo seis turnos al bate sin hits con los Chicago Cubs.

Y en 1911 llegaron dos de un solo viaje, Armando Marsans y Rafael Almeida, con los Cincinnati Reds.

Hasta 1958, 77 peloteros nacidos en Cuba habían debutado en Grandes Ligas, una cifra que podría acercarse al millar, de no haber eliminado Fidel Castro el profesionalismo en la isla y cortado el flujo de peloteros hacia las Mayores.

Saquen la cuenta, teniendo en cuenta de que en 1958 sólo habían debutado 15 puertorriqueños, 12 mexicanos, seis venezolanos y dos dominicanos.

Hoy Quisqueya exhibe con orgullo 669 ligamayoristas, la Isla del Encanto 257, Venezuela 358 y México 121.