Por: Mayli Estevez׀   Vanguardia.cu

Cuando los ecos de la previsible actuación cubana, en el IV Clásico Mundial de Béisbol, todavía no se apagan, y reina en la afición nacional  la zozobra de lo mediocre de la misma, sobre todo por la cara mostrada ante Holanda, el comisionado en funciones de la pelota cubana, Yosvani Aragón, amplifica al diario Jit, la posición del órgano rector de esa disciplina sobre la posibilidad o no de un «Cuba unificado» en un futuro.

«Cualquier análisis al respecto debe partir de la reiteración de realidades que incluyen desde posiciones de principios hasta las características de nuestro régimen de participación deportiva», dijo a la publicación del INDER.

«Lo primero sería recordar que el entramado legal en que se sustenta el bloqueo—continúa—prohíbe a los peloteros cubanos negociar con las Grandes Ligas en las mismas condiciones que lo hacen los de cualquier otro país. Quiere decir que para ingresar a ese circuito nuestros peloteros tienen que renunciar, entre otras cosas, a la residencia en la isla, lo que implica dejar de formar parte de nuestro movimiento deportivo y hasta implicarse en episodios relacionados con el tráfico de personas y otras acciones ilegales. Esa absurda política, además de alentar las deserciones, desconoce la inversión realizada por el Estado en su formación».

Y en efecto esa política hacia los peloteros cubanos, ha desatado que los mismos solo tomen esa única vía como alternativa para probarse en la Gran Carpa. Una opción que seguramente ellos tampoco prefieran, debido al riesgo y a la renuncia de elementales derechos ciudadanos en su país natal. Asunto sobre el que tienen que seguir negociando MLB y Cuba. Sobre el tráfico ilegal, fueron precisamente los cubanos José Abreu, de los Medias Blancas de Chicago y Leonys Martín, de los Marineros de Seattle, los últimos implicados judicialmente en un asunto de este tipo.

«En el ámbito ético, aceptar a jugadores cubanos que militan en la MLB sería validar su presencia en una liga a la que le está negada la posibilidad de relacionarse plenamente con nuestro béisbol, aun cuando hemos mostrado disposición a vincularnos a ella a partir de lo establecido para la contratación de nuestros atletas en el exterior. Eso sin olvidar que tales limitaciones también impiden que accedamos por la vía natural a los circuitos del Caribe o recibamos los premios de que son merecedores nuestros atletas, como sucedió en el primer Clásico Mundial, por solo citar un ejemplo», argumentaba el espirituano Aragón.

Fracaso tras fracaso de los seleccionados nacionales en el béisbol, se presume que existan variaciones en algunas políticas que rigen los destinos del pasatiempo de los cubanos, pero Aragón es enfático al respecto: «Lo inicial sería resolver las trabas que condicionan un trato discriminatorio hacia nosotros, para después pensar en la posibilidad de cualquier valoración puntual, siempre dejando claro que no habrá concesiones que impliquen abrir las puertas a quienes negaron a su país o abandonaron delegaciones que contaban con sus esfuerzos».

Sin embargo, la contradicción camina, cuando algunos de ellos ya intercambiaron legalmente, bajo la intención de sus respectivas franquicias (léase Pito Abreu, Yasiel Puig, Alexei Ramírez o Dayron Varona) con federativos nacionales, y categorías inferiores en la Isla. ¿Exclusividad de la diplomacia?

Rob Manfred, Comisionado de las Grandes Ligas del béisbol de Estados Unidos, afirmaba a principios de marzo, que: «Para (el Clásico de) 2021 la Federación (Cubana) tendrá la posibilidad de analizar la situación de convocar o no a los jugadores nacidos en la isla que se desempeñan en las Mayores». Hoy desde dentro, esclarecen su posición al respecto a lo que han llamado “Cuba unificado”: «Sería reunir a atletas que jueguen en cualquier liga que no imponga condiciones absurdas y permita conciliar sus intereses y los del país, como sucede con Alfredo Despaigne».

No obstante, Aragón no cierra del todo el tema, a conciencia de la relatividad de ciertos asuntos: «Estamos conscientes de que la normalización de las relaciones con la MLB pudiera llevarnos a la revisión de los conceptos de elegibilidad»