Este miércoles no parecía el mejor día para jugar béisbol.

Había bajado bastante la temperatura, y ni siquiera el calor del calentamiento podía contrarrestar la masa de viento frío que batía en el parque Santiago “Changa” Mederos. En los alrededores de las gradas había dos estudiantes de preuniversitario, juntando sus manos, con los pies cruzados y una enguatada envuelta para dos. Sobre una esquina del extremo izquierdo del graderío, un anciano estaba buscando el calor con sus manos dentro del abrigo, aferrándose a sobrevivir al menos hasta el playball.

Si no mirabas bien hacia arriba, levantando la vista con un salto desde la superficie del graderío detrás del home, era imposible saludar a los narradores de la Radio COCO, quienes apenas se movían de sus asientos en la cabina de prensa. En el diamante, los peloteros de Marianao y el Cerro, parecían disputarse un premio para ver “quién rompería el hielo” de salir al campo.

A las 9:25 de la mañana en el estadio “Changa” Mederos, el sol aún no se había asomado. Sin embargo, había un corazón palpitando de emoción. Una perspectiva persiguiendo sueños y razones, deseos y victorias. Incluso cuando nadie lo esperaba, cuando sus compañeros de equipo lo habían felicitado hacía pocas horas por su inclusión en la preselección nacional de béisbol rumbo al Preolímpico de Arizona: Yosvani Peñalver estaba ahí, una vez más en el terreno de juego. Sonriendo, preparándose como lo hizo a través de su gran temporada de “breakout” en 2019.

En el terreno desierto del “Changa” Mederos, donde volaban hojarascas y el frío clima estaba dispuesto a congelar los bates, Peñalver dio varias carreritas delante del dugout de tercera, mientras saludaba también al equipo contrario. Cuando todos lo vieron, parecía como si se hubieran contagiado, y de alguna manera se sentía cómo su presencia rápidamente generó total inspiración.

Yosvani Peñalver
Foto: Yirsandy Rodríguez.

 “Lo disfruto”, le dijo Peñalver a Play Off Magazine antes de vestir el uniforme del equipo del Cerro, donde ha jugado desde los cinco años. “No puedo estar sin jugar béisbol. ¡Amo mi juego favorito!”, expresó sonriente, mientras acomodaba tres bates, el personal y otro dos para apoyar al equipo.

“Así que pensé que este sería un buen momento para regresar con los míos (sus compañeros del Cerro) aquí, y al mismo tiempo hacer algo”… “Ir entrando en calor”.

Peñalver llegó temprano, bateó algunas pelotas en la jaula de bateo, calentó su brazo y poco a poco fue recibiendo a sus compañeros del equipo Cerro, citados para el match ante Marianao en la Serie Provincial de béisbol.

“Imagínate, recuerdo cuando llegó aquí con apenas cinco años. Era un gordito, siempre muy alegre y dedicado”, dijo Osvaldo Montalvo, mánager del Cerro y uno de sus entrenadores desde que Peñalver comenzó a jugar béisbol.

“Tener a Peñalver aquí, ¡oh!, ¿qué decirte?”… suspiró Montalvo. “Es una gran satisfacción no sólo para mí, sino también para el equipo, y además saber que fue incluido en la preselección del team Cuba, donde siempre debió estar desde el inicio, pues se lo ganó por derecho propio”.

“Él (Peñalver) se nos presentó hoy, nos sorprendió, me dijo que venía a jugar y los hemos recibido con una alegría inmensa. Días atrás, mis lágrimas fueron incontenibles en la casa, cuando escuché que Peñalver no había sido elegido para la preselección, pero luego llegó la noticia y me sentí muy feliz”, confesó Montalvo.

“Imagínate, Ricardo Martínez (otro de sus entrenadores) y yo lo recibimos aquí hace más de 20 años, y ver todo lo que ha logrado a base de disciplina, talento y sencillez, de veras me conmueve y me hace muy feliz como entrenador… me siento muy orgulloso, al igual que sus compañeros”.

Después de una gran campaña en 2019, donde Peñalver bateó .350, pero combinó ese promedio con 59 bases por bolas y un OBP (Porcentaje de embasado) de .456, la perspectiva del rightfielder de 26 años sigue siendo mejorar cada aspecto de juego. “Creo que debo darle las gracias a mis entrenadores, a todos, y a mi mánager Rey Vicente Anglada, por permitirme jugar y confiar en mí”, señaló Peñalver como una de las principales claves para completar la mejor temporada de su carrera.

Tras 400 viajes al plato en la pasada 59 Serie Nacional, superó la siempre difícil segunda temporada como titular, y más vistiendo la exigente camisa de los Industriales. Bateó .335/.399/.424, 4 HR y 41 RBIs en su primera campaña, la 58 Serie Nacional, línea que elevó a un nivel mucho más considerable: .350/.456/.458, con 7 HR y 42 RBIs.

Sin embargo, a pesar de marcar cifras récords en lo personal, la capacidad que más distinguió a Peñalver fue cómo logró extender su rendimiento durante 90 partidos (jugó 739 ⅔ innings de los 746 ⅔ del equipo). Y, en este sentido, la disciplina en el plato fue fundamental.

“Indudablemente, ser más paciente me ayudó mucho a tener éxito en varias situaciones y momentos de juego. Así que aproveché la oportunidad que me dio mi mánager de batear siempre en los primeros turnos, para ser más paciente, escoger mejores picheos y siempre intentar llegar a las bases para producir carreras para mi equipo”.

Y, precisamente, eso último que reveló Peñalver, “siempre intentar llegar a las bases para producir carreras para mi equipo”, resultó una gran fórmula para Industriales: Se embasó en 77 de sus 90 partidos, bateó 113 hits, llegó a las bases 182 veces y produjo impresionantes OBPs, tanto con bases limpias como con corredores en circulación: .437 y .480, respectivamente.

Gracias a esa disciplina, terminó produciendo 100 carreras (empujadas más anotadas menos jonrones conectados), y las 65 veces que pisó el home se quedó a una sola rayita de liderar, siendo superado por Santiago Torres (66).

Sin dudas, fue una gran temporada, pero ahora el enfoque cambió para Peñalver y está pensando prepararse lo mejor posible para integrar el equipo al Preolímpico en Arizona. “Ahora mismo a corto plazo esa es mi meta, poder estar en ese equipo que, ojalá, aunque no sea seleccionado, pueda conseguir el boleto rumbo a los Juegos Olímpicos”, dijo Peñalver. “Por mi parte, yo voy a estar enfocado, preparándome. Aprovecharé cualquier oportunidad que me den y entrenaré el doble”.

Foto: Yirsandy Rodríguez.

En su primer turno del juego, a las 10:11 de la mañana, Peñalver golpeó una línea bestial que se internó en el rightfield. Llegó a primera, atacó y cuando el outfielder devolvió la pelota al infield, regresó a la inicial. Obviamente, su nivel está muy por encima del pitcheo en esta provincial de La Habana, pero la perspectiva de Peñalver va más allá.

“Estoy dispuesto a jugar varias posiciones, cualquiera de los jardines e incluso la inicial, donde haga falta. Lo único que quiero es jugar, aprovechar las oportunidades y, sobre todo, aunque las cosas salgan bien o mal, entregarme por esa afición que tanto reclamó mi presencia en la preselección”, dice.

En menos de 24 horas, cuando se dio a conocer la preselección nacional que comenzará sus entrenamientos el próximo día 3 de febrero, la reacción de los fans en toda Cuba, reclamando la presencia, sobre todo, de Peñalver y el antesalista tunero Yordanis Alarcón fue indescriptible en las redes sociales.

Durante el inicio del segundo inning este miércoles en el “Changa”, antes de salir al campo, Peñalver le dijo a Playoff Magazine que sus seguidores no olvidaran este gran mensaje: “Le quiero dar las gracias a esa tremenda afición. Sé que el pueblo cubano sabe de pelota, pero me sorprendió con el nivel de información y cómo expusieron sus criterios en las Redes Sociales. Siguen hasta inclusive los números, y sinceramente me sentí muy elogiado”.

“Pueden salirme las cosas o no, como les dije, pero por ellos daré todo una vez más, entregándome en el terreno. Gracias por el apoyo”.

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